Más de 40 millones de litros de combustibles ingresan a México al día bajo otra denominación para no pagar los impuestos correspondientes, lo que se denomina ‘huachicoleo fiscal‘.
Se trata de un entramado en el que participan dueños de gasolineras, transportistas y trabajadores portuarios, entre otros.
Dicho esquema ganó notoriedad tras el aseguramiento en el puerto de Tampico, Tamaulipas, del buque tanque petrolero Challenge Procyon.
La embarcación llegó a México con 10 millones de litros de supuestos aditivos para la fabricación de lubricantes, mismos que resultaron ser diésel.
Este diésel, aseguran fuentes consultadas por El Universal, proviene de Houston, Texas. Es combustible de mala calidad que no se puede vender en EE.UU.
Operaciones de Inteligencia del Gobierno federal señalan que cada 10 días ingresa a México un buque cisterna cuyo capitán miente sobre la carga, a fin de evadir los impuestos por gasolina y diésel.
La Onexpo Nacional, que agrupa a empresarios gasolineros, afirma que con el ‘huachicoleo fiscal’ se introducen de manera ilegal hasta 300 mil barriles de combustibles diarios, equivalentes a más de 40 millones de litros.
La modalidad fiscal se suma al huachicoleo común (venta de combustible robado), con lo que uno de cada tres litros que se comercializan en el país es ilícito.
De los 180 millones de litros de combustibles para autos, alrededor de 60 millones se comercializan de manera ilegal, lo que representa un daño económico de 525 mil 600 millones de pesos al año.
Son pérdidas para el erario, Petróleos Mexicanos, importadores privados y comercializadores, con ganancias para grupos del crimen organizado.
Implica también daños a los motores de los vehículos, pues además de ser de mala calidad, los combustibles son mezclados con químicos y mezclas ilegales.
Con información de El Universal