La posible participación de figuras políticas ajenas a la base estudiantil ha encendido el debate en torno al conflicto que mantiene suspendidas las actividades académicas en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y retrasa el retorno a las aulas.
De acuerdo con fuentes cercanas a la Rectoría y al proceso de diálogo, diversas personas con trayectoria política en el Estado estarían participando activamente en la organización y asesoría del movimiento de resistencia, lo que ha generado inquietud entre sectores de la comunidad universitaria.
Entre los nombres mencionados se encuentra Mario Rojas, ex candidato a la gubernatura de Morelos y ex diputado federal por el Partido de la Revolución Democrática, a quien se le identifica como cercano al exgobernador Graco Ramírez.
Según estas versiones, Rojas ha estado presente en actividades relacionadas con el Movimiento, aunque también se señala que su participación podría estar vinculada a su labor como catedrático y al hecho de que sus hijas forman parte de la comunidad estudiantil.
Asimismo, autoridades universitarias han identificado al abogado Hertino Avilés como uno de los presuntos asesores legales de los estudiantes en resistencia. Junto a él, también se menciona a su esposa, la abogada Clara Soto Castor, funcionaria del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Morelos.
De acuerdo con estas fuentes, ambos mantienen cercanía política con el exgobernador Graco Ramírez.
Según la misma información, Clara Soto Castor es cuñada de la ex diputada del PRD Hortensia Figueroa, al estar esta última casada con el hermano de la abogada. Figueroa fue considerada una de las principales operadoras políticas durante el sexenio de Graco Ramírez y, de manera extraoficial, se le señala como una posible facilitadora de orientaciones y apoyos logísticos al Movimiento, aunque hasta el momento no existe confirmación pública de estas afirmaciones.
El exgobernador de Morelos, Graco Ramírez, también es mencionado en este contexto debido a su cercanía política con varios de los actores señalados.
A lo largo de su trayectoria pública, ha sido identificado como un referente de la agitación política en distintos ámbitos, tanto en el Congreso de la Unión como en la plaza pública morelense y en movimientos estudiantiles. No obstante, hasta el momento no existe evidencia pública que confirme su intervención directa en el conflicto universitario.
La posible presencia de actores externos ha generado un debate al interior de la comunidad universitaria.
Mientras algunos sectores consideran que esta participación podría influir en la prolongación del conflicto y dificultar el retorno a clases, otros sostienen que se trata de un acompañamiento legítimo dentro del ejercicio de los derechos políticos y sociales.
Hasta el cierre de esta información, las personas mencionadas no han emitido una postura pública respecto a los señalamientos, por lo que este espacio informativo mantiene abiertos sus canales para la inclusión de cualquier aclaración o derecho de réplica.
Diversos integrantes de la comunidad universitaria han manifestado que la mayoría de los estudiantes, profesores e investigadores desea el pronto regreso a las aulas.
Señalan además que el grupo denominado “Resistencia” no cuenta con una representación legal ni formal de la comunidad académica y cultural que da vida a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
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