Columna de Hierro
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CUERNAVACA, MOR. 10 08 2026.- La pobreza, la inseguridad y la desesperanza podrían llegar a las urnas.
Hay una pregunta que comienza a flotar sobre el horizonte político de México:
¿Las elecciones de 2027 serán un voto de continuidad para Morena o un voto de castigo por la inseguridad, la pobreza y la falta de oportunidades?
Todavía nadie tiene la respuesta.
Pero sería un error pensar que el ciudadano llegará a las urnas solamente a votar por un Partido, una Ideología o un candidato.
Llegará con su propia factura. La factura de la inseguridad. La factura de la extorsión. La factura de los desaparecidos. factura de la falta de empleo. La factura de una economía que, para millones, todavía no alcanza.
Y aquí comienza el verdadero problema.
Porque mientras Claudia Sheinbaum puede presentar avances económicos y de seguridad de su gobierno, en muchos hogares mexicanos la realidad se mide de otra manera: cuánto alcanza el salario, cuánto cuesta la comida, cuánto se paga de renta y si se puede salir a trabajar y regresar a casa con seguridad.

En Morelos, Margarita González Saravia enfrenta exactamente ese mismo desafío desde otra dimensión: convertir las cifras oficiales y los programas gubernamentales en una sensación real de seguridad y bienestar para los morelenses.
Porque el ciudadano no vive de estadísticas.
Vive de resultados.
Y en 2027 todos los Partidos tendrán que enfrentarse a ese examen.
Morena, por supuesto.
Pero también el PAN, el PRI, Movimiento Ciudadano, el PT, el Verde, Nueva Alianza y las nuevas fuerzas políticas que pretendan disputar el voto ciudadano.
Todos tendrán que contestar una pregunta elemental:
¿Cómo van a sacar a México de este círculo de pobreza, inseguridad e incertidumbre?
Porque el problema es mucho más profundo que una elección.
México tiene decenas de millones de personas en pobreza y millones todavía en pobreza extrema.
Y aunque los indicadores sociales han registrado avances, la desigualdad y la precariedad siguen formando parte de la vida cotidiana de millones.
Ahí está uno de los grandes motores de la desesperación.
No significa que los pobres sean delincuentes.
Todo lo contrario.
La inmensa mayoría trabaja honradamente.
Pero cuando faltan oportunidades, el crimen organizado encuentra terreno fértil para reclutar.
Un joven sin empleo puede ser tentado por el dinero rápido.
Una familia puede caer en manos del préstamo usurario.
Un comerciante puede terminar pagando extorsión.
Y una mujer puede verse obligada a trabajar doble turno.
Uno, en un empleo decente.Y otro, en una actividad que jamás habría elegido si su salario fuera suficiente.
Incluso hay mujeres de sectores populares que recurren al trabajo sexual para completar el gasto familiar.
No es una justificación. Es una realidad social que también debe ser mirada de frente.
Porque cuando sobrevivir se convierte en un trabajo de tiempo completo, las alternativas comienzan a reducirse peligrosamente.
Y entonces aparece la otra cara de México: miles de homicidios; miles de desaparecidos;
millones de delitos; extorsión; reclutamiento criminal y una cifra negra de delitos que nunca llegan a las autoridades.
El Gobierno puede argumentar -y debe hacerlo- que los homicidios han disminuido.
La oposición puede responder que la inseguridad continúa siendo una de las principales preocupaciones nacionales. Ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.
Pero hay una pregunta que nadie podrá evadir en 2027: ¿Se siente más seguro el ciudadano? Porque ése será uno de los grandes jueces de la elección. No solamente las encuestas. No solamente los discursos. La vida cotidiana.
Claudia Sheinbaum tendrá que defender los resultados de su gobierno.
Margarita González Saravia tendrá que responder por los resultados de su administración en Morelos.
Morena tendrá que demostrar que puede convertir sus políticas sociales y de seguridad en bienestar tangible.
Y la oposición -vieja y nueva- tendrá que demostrar que no solamente sabe criticar, sino que tiene una alternativa creíble.
Porque el elector puede estar cansado de todos.
Y cuando el ciudadano se cansa, puede no votar por amor. Puede votar por enojo.
Ésa será la gran incógnita de 2027: ¿México votará por continuidad? ¿Votará por cambio?
¿O simplemente votará contra aquello que considere responsable de sus problemas?
Tal vez la verdadera boleta electoral no diga Morena, PAN, PRI, MC, PT, Verde, Nueva Alianza o cualquier otra sigla.
Tal vez diga: SEGURIDAD. EMPLEO. COMIDA. OPORTUNIDADES. FUTURO.
Y si ningún Partido entiende ese lenguaje, puede descubrir demasiado tarde que el voto de 2027 no fue un voto ideológico.
Fue un voto de supervivencia.
eusebiogimeno@gmail.com