Columna de Hierro

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Hay elecciones que cuestan dinero.

Y hay elecciones que parecen costar una fortuna.

La de 2027 amenaza con entrar en la segunda categoría.

El recuadro que llegó a nuestras manos fija en $23 mil 800 millones de pesos el costo de organizar la elección federal con sus campañas para renovar la Cámara de Diputados, 17 Gubernaturas, los Congresos locales en 31 Estados, los Ayuntamientos en 30 y todas las Alcaldías de la CDMX. El gasto electoral en 2021 fue de $14 mil 687 millones, o sea que se incrementará el 61%

Y aquí aparece la primera pregunta incómoda:

¿Cómo puede dispararse 61% el costo de una elección cuando la propia presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado reducir en 25% el costo de los procesos electorales?

Pero hay que ir más allá del escándalo de los números, porque en 2027 no solamente estará en juego cuánto dinero se gastará. Estará en juego quién tendrá la mayoría en la Cámara de Diputados y ahí la elección se pone verdaderamente interesante.

En 2024, Morena consiguió 161 diputaciones de Mayoría Relativa y 75 de Representación Proporcional: 236 curules.

El Partido Verde Ecologista de México obtuvo 57 de Mayoría y 20 Plurinominales: 77.

Y el Partido del Trabajo alcanzó 38 de Mayoría y 13 Plurinominales: 51.

La suma de Morena, Verde y PT llegó a 364 de las 500 Diputaciones.

Es decir, una mayoría legislativa formidable.

Pero atención: esa fotografía corresponde a 2024, no es garantía para 2027.

La política cambia.

Los votos cambian.

Las alianzas cambian.

Y también pueden cambiar las lealtades.

El Verde y el PT fueron aliados fundamentales para construir aquella mayoría. Pero nadie puede asegurar hoy que en 2027 la aritmética será idéntica.

¿Y si el Verde decide competir con mayor independencia?

¿Y si el PT hace lo mismo?

¿Y si una parte del electorado que en 2024 votó por la coalición decide repartir sus preferencias entre los Partidos aliados?

Entonces las matemáticas legislativas podrían ser muy diferentes.

Y ahí aparece la verdadera preocupación de Palacio Nacional.

Porque perder la mayoría en San Lázaro no significa solamente perder votaciones.

Significa enfrentar una Cámara mucho más difícil para aprobar Presupuestos, Reformas Legales, Modificaciones Fiscales y buena parte de la agenda del gobierno.

Por eso la elección de 2027 será mucho más que una renovación de 500 curules.

Será un plebiscito político.

Y también una batalla por el control de la Cámara.

Mientras tanto, el INE ya presentó su anteproyecto presupuestal 2027 por $36 mil 119 millones de pesos, aunque esa cifra incluye todo el presupuesto institucional y otros componentes; el propio Instituto explica que el proceso de 2027 contempla la renovación de las 500 Diputaciones federales, 17 Gubernaturas y las numerosas elecciones locales.

Y hay otro dato que no puede pasar inadvertido: el INE calcula para 2027 una Lista Nominal de alrededor de 102 millones de electores y prevé instalar más casillas que en 2024.

De modo que sí: será una elección enorme.

Pero precisamente por eso habrá que exigir que cada peso tenga explicación.

Porque cuando el ciudadano escucha $23 mil 800 millones, o ve un anteproyecto institucional que supera los $36 mil millones, la pregunta es inevitable:

¿Cuánto nos va a costar cada voto?

Y, sobre todo:

¿Cuánto nos va a costar producir una mayoría?

En 2024, Morena tuvo 236 curules. Con Verde y PT llegó a 364. En 2027 podría ocurrir otra cosa.

Y si Morena pierde la mayoría, el problema no será solamente electoral. Será político.

Porque una Presidenta sin mayoría en la Cámara tendrá que negociar Presupuesto por Presupuesto, Reforma por Reforma y Votación por Votación.

Y eso puede convertirse en el principio de una nueva correlación de fuerzas dentro de la llamada Cuarta Transformación.

Por eso, más que una simple elección de Diputados, 2027 será la gran prueba de poder para Morena y para la Presidenta Claudia Sheinbaum.

Una elección que, de acuerdo con las cifras disponibles, puede ser de las más costosas de nuestra historia.

Y una elección cuyo verdadero precio no estará solamente en los pesos que gastemos.

Estará en las 500 curules que estarán en disputa.

Porque en política hay algo que cuesta todavía más caro que una elección: ¡perder la mayoría!

Y ahí sí…el Presupuesto, las Reformas y hasta el futuro político del gobierno pueden cambiar de manos.

eusebiogimeno@gmail.com