Columna de Hierro
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CUERNAVACA, MOR. 29 10 2026.- AMLO dominaba la conversación; Claudia enfrenta una realidad más complicada.
La conferencia de Prensa “mañanera” presidencial sigue siendo uno de los instrumentos más poderosos de comunicación política en México.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre las que encabezaba Andrés Manuel López Obrador y las actuales de Claudia Sheinbaum: el primero utilizaba el micrófono para imponer su agenda; la segunda debe utilizarlo, cada vez más, para responder a los problemas que enfrenta su gobierno.
López Obrador era un comunicador político excepcional. Con su lenguaje popular, sus bromas, sus ataques a los adversarios y su peculiar manera de contar las cosas, lograba que millones de mexicanos estuvieran pendientes de lo que decía cada mañana. Frecuentemente, él decidía de qué se hablaría durante el resto del día.

Claudia es diferente. Más seria, más técnica, menos apasionada y generalmente menos confrontativa. Sus conferencias son ordenadas, con abundantes estadísticas y explicaciones de sus funcionarios. Pero carecen de aquella teatralidad política que convirtió las mañaneras de López Obrador en un espectáculo nacional.
Esto no significa que la presidenta haya perdido respaldo. Al contrario. Una encuesta de El Financiero le otorgó 70 % de aprobación en septiembre pasado, mientras López Obrador terminó su sexenio con 68 %. Son momentos distintos, pero las cifras demuestran que Claudia conserva una considerable fortaleza política.
Hay, sin embargo, otro dato revelador. Según un estudio de Integralia, López Obrador apareció mencionado en el 55 % de las conferencias de Sheinbaum analizadas durante casi un año. El ex presidente continúa siendo una referencia central del discurso político de su sucesora.
Pero donde verdaderamente cambian las circunstancias es en la relación con Estados Unidos.
López Obrador tuvo enfrentamientos con Donald Trump. En 2019, el Republicano amenazó con imponer Aranceles generales a México si no frenaba la migración. Andrés Manuel terminó negociando y desplegando a la Guardia Nacional en la frontera sur. Posteriormente convivió con Joe Biden, un presidente menos estridente y con mecanismos diplomáticos más previsibles.
Claudia enfrenta ahora a un Trump mucho más agresivo en materia comercial, migratoria y de seguridad. Ya no se trata solamente de amenazas: existen Aranceles sobre el sector automotriz, acero y aluminio, mientras continúa la negociación del T-MEC.
Todavía este 28 de octubre ambos gobiernos buscan alcanzar un acuerdo comercial.
La presidenta debe negociar sin provocar una ruptura, pero también sin aceptar condiciones que lesionen los intereses mexicanos.
¿Y quién recibió un México más complicado?…..López Obrador enfrentó una pandemia devastadora y gobernó un país con enormes desigualdades. Claudia recibió una nación donde siguen pendientes la inseguridad, las deficiencias en los servicios médicos, la corrupción y el crecimiento económico.
El Fondo Monetario Internacional calcula que la economía mexicana crecerá apenas 1.5 % este año.
No sería justo comparar seis años completos con los dos que lleva Claudia. Pero sí podemos afirmar que la presidenta enfrenta hoy un escenario internacional más hostil, al que se suman problemas internos que no quedaron resueltos en el sexenio anterior.
Y aquí está el verdadero desafío.
López Obrador construyó una enorme maquinaria de comunicación política. Claudia la heredó funcionando, pero no puede depender eternamente del prestigio ni de la narrativa de su antecesor.
Porque una cosa es ganar todos los días la batalla del micrófono y otra muy distinta ganar la batalla contra la inseguridad, la enfermedad, la pobreza y las presiones de Washington.
La “mañanera” puede conquistar titulares, pero no sustituye los no resultados.
Y en política, tarde o temprano, los resultados terminan hablando más fuerte que los presidentes.
(Y voy por más).
eusebiogimeno@gmail.com