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Por Rosa Chávez Cárdenas. – Escritora de las más prolíficas en nuestro país ha publicado más de 40 libros de diferentes géneros: ensayo, novela, cuento, biografía, periodismo de investigación.

Se desempeña en varias áreas: como columnista en el periódico Reforma es amena, ingeniosa, en ocasiones frívola dicen algunos.

En 1985 publicó su primer libro Las Niñas Bien, que luego fue llevado a la pantalla grande con un gran éxito, se convirtió en un referente hasta de la sociología.

Casada en segundas nupcias con el médico neurólogo Enrique Goldbard, siempre la acompaña a la Feria del Libro en Guadalajara, tan discreto y atento a su compañera de vida.

En petit comité nos presentó su libro en el Hotel Demetria.

Nos compartió como investigó la historia de Suzanne Avramow, conocida como la mejor vestida de México la protagonista de su más reciente novela La Amante del Río Nilo. Cuanto tiempo le llevó escribir la novela, le pregunté “Dos años y 10 de investigación; en la hemeroteca, los diarios, los careos, las leyes del país y las revistas de sociales”. Susy llegó en tiempos del presidente Miguel Alemán Valdés, el primer presidente del México moderno; abrió las puertas y dio refugio a los europeos que huyeron de la Segunda Guerra Mundial.

 ¿Cuál fue la motivación para escribir esta novela? “Susy, la protagonista fue una mujer atrevida, huyendo del nazismo, llegó a un país extraño, a casarse con un hombre que no conocía producto de un matrimonio arreglado, en busca de su padre que los había abandonado. La motivación de mi novela fue por ser ella una mujer inteligente, que le gustaba leer, liberal, adelantada a la época, por atrevida y enamorarse de otro hombre que no era su marido. Es increíble en estos tiempos entender el castigo de encerrarla en la cárcel de Lecumberri por ser infiel y el amante ni siquiera pisó la cárcel”.

Guadalupe quiso rescatar a Susy y reivindicarla en nuestra época en que la mujer ha conseguido la igualdad de género. En estos tiempos que las mujeres hemos ganado el lugar que nos corresponde nos indigna el castigo que sufrió la protagonista por una infidelidad, tratarla como una delincuente y que el amante, por el machismo reinante, salió bien librado.

Loaeza no oculta su edad y se da el gusto de publicarlo cuando otras lo ocultan. En agosto pasado cumplió 77 años, del signo de Leo, llamado el rey del Zodiaco, Guadalupe está muy aspectada con su signo y cumple las características: líder nata, grandeza, fuerza, confianza en sí misma, generosidad, orgullo, aquí entre nos, a los Leo no les gusta pasar desapercibidos.

Este año ha sido muy difícil para nuestra escritora, sus seguidores estuvimos muy preocupados, nos compartió en su columna, pensé: no puede ser cierto. “Quién sabe como le hice, el caso es que por algún milagro y por la medicina moderna, sigo vivita y coleando, le he de confesar que a veces, especialmente este año me siento más pá allá que pá acá” escribió.

Cuando viene a la FIL, la entrevisto, la encontré en los pasillos la vi extremadamente delgada, nos dimos un abrazo muy cariñoso, me da gusto verte; yo también la libré de una cirugía, le comenté. “No sabes la satisfacción que es para mi venir a la FIL, me llena de energía, me tratan tan bien, me llevaron a Tlaquepaque” y nos mostró su saco negro bordado. “La FIL es un orgullo para Guadalajara y para el país”. Promete que regresará el próximo año con otro libro. Su actitud mental es su mejor medicina. En esta novela la autora se volvió una periodista detectivesca por sus investigaciones. Nos invita a que acompañemos a la protagonista en su compulsión a las compras, a desplazarnos por el México de los millonarios, a pasear en su carro último modelo a disfrutar de los lujos y asombrarnos que hasta contara con una institutriz para sus hijos, mientras su familia en Europa sufría los estragos del nazismo de la Segunda Guerra Mundial.

Guadalupe admira a las mujeres que aprenden, que crecen, que toman el destino entre sus manos, a las mujeres que no se dejan, que denuncian, a las que venden gelatinas, pero que también son financieras, abogadas, jueces, gobernadoras o senadoras. Admira y cree en Xóchitl. Ama la FIL, se siente tapatía de corazón por sus ancestros. Recuerdo en otra ocasión cuando salimos del Teatro Degollado me comentó al ver los edificios iluminados “¿Se dan cuenta de la belleza de ciudad que tienen?”

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