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La sociedad contemporánea conocida como la Sociedad del Conocimiento y la Comunicación, contradictoriamente crea más incomunicación.

El mundo virtual creó un nuevo hábitat para el ser humano caracterizado por el encapsulamiento sobre sí mismo, la falta de trato, tacto y contacto humano. Lo que nos deja ver la guerra Rusia-Ucrania es que no aprendemos de la historia. Con la pena, permanece en el ADN la compulsión a repetir los eventos traumáticos.

Después de 75 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, el conflicto armado dejó al menos 60 millones de muertos, ha sido de las peores tragedias del siglo XX, creada por el hombre, no por los desastres climáticos.

Con la Declaración de los Derechos Humanos un logro de la comunidad internacional, parecía que el mundo aprendería a vivir en paz, pero no ha sido así.

En 1948 formaron la Asamblea de las Naciones Unidas, la reacción colectiva de los países ante la barbarie cometida en los campos de batalla y de concentración por las fuerzas nazis.

El tribunal militar internacional en Nuremberg llevó a juicio a los principales culpables de la Alemania Nazi por crímenes de guerra.

Las potencias ganadoras se repartieron las áreas de influencia y son los que dominan actualmente el planeta. Lo paradójico es que a pesar de que la ONU se encuentra en territorio norteamericano, EU se niega a firmar los Acuerdos que regulan la justicia internacional por crímenes de guerra. Después del fracaso de la Liga de las Naciones en la Primera Guerra Mundial y en el mantenimiento de la paz, fue hasta 1945 que firmaron el documento de la Carta de la ONU.

Hegel, filósofo alemán afirmaba: “Aprendemos de la historia, que no aprendemos de la historia”. Muy filósofo, decía que la guerra debe ser promovida por el Estado de tiempo en tiempo para que la sociedad civil no caiga en la desvinculación del fin general que representa el Estado, gracias a la seguridad de paz que este mismo le otorga.

Kant otro filósofo alemán, argumentaba que la humanidad aprende de la historia y la guerra, pero de manera muy dolorosa. Japón aprendió la lección por las atrocidades y crímenes cometidos en Hiroshima y Nagasaki.

Estados Unidos al salir victorioso de las dos guerras mundiales se ha vuelto más militarizado y continúa en lucha de poder y en defensa de sus territorios.

Tenemos que hacer cambios, aprender de la máxima “todo aquellos que quieres que desaparezca ignóralo, lo que quieres que se siga repitiendo motívalo o prémialo”.

En México los libros de texto presentan a los héroes de la guerra y obligan a memorizar las fechas de los conflictos armados.

Los periodos de paz y las buenas acciones permanecen anónimas. Sabemos de Gandhi y la resistencia pasiva, su lucha sin armas y la de Mandela en Sudáfrica contra el racismo y el derribo del Apartheid; pero necesitamos conocer más líderes.

La propaganda ha tenido un rol importante en las guerras, la manipulación de la opinión pública basada en mentiras y engaños.

Los líderes de Rusia y Ucrania han emprendido información bélica en las redes sociales, también China y Estados Unidos con su aparente falta de interés en los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra.

En Rusia la mayoría acepta la idea de que en Ucrania tienen una embestida nazi que permanece desde la Segunda Guerra Mundial, lo que no concuerda, Ucrania colaboró en la agresión que por poco destruye a Rusia y causó bajas terribles. Los rusos están advertidos de llamarle “operación militar especial”, cualquier comentario de guerra puede ser motivo de arresto.

Putin ha quedado como genocida en Occidente, el que se lleva las palmas es el presidente de Ucrania.

Es un hecho, es necesario cambiar el modelo de poder de un solo líder; el poder se convierte en la peor de las enfermedades mentales.

La paz mundial solo se logrará a través de medios internos, liberándonos de las fronteras artificiales que nos separan.

El cuidado en todas las áreas sirve de critica a la civilización agonizante y es el principio inspirador del nuevo paradigma de convivencia, el cuidado a la madre tierra asumido como el ethos, la casa común y la compasión para todos los seres humanos.

rosamchavez@hotmail.com