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“Era extremadamente tímido” y “chiquito, flaquito”. Esa es la descripción que en varias ocasiones hizo el exseleccionador uruguayo Óscar Washington Tabárez sobre la primera vez que vio a Fede Valverde en el Complejo Celeste. Tenía 13 años y se ganó el apodo de Pajarito.

Con un físico aparentemente frágil, aquel joven llamó la atención de sus técnicos por “una visión de juego sorprendente” y su trabajo le hizo ganarse las convocatorias en todas las selecciones inferiores hasta disputar el Mundial sub 20 en 2017, en la que la Celeste fue cuarta.

Pero estaba llamado a cosas más grandes. Su situación como jugador de un equipo de talla mundial como el Real Madrid le dio minutos en competiciones de calidad y, al tiempo que fue asentándose en el club merengue, fue ganando responsabilidad como internacional uruguayo.

Ahora que se destaca la valentía del seleccionador Diego Alonso -que sustituyó al Maestro después de casi 16 años como técnico celeste- al incorporar al delantero del Alavés Facundo Pellistri pese a sus pocos minutos de juego en España, es importante recordar que Valverde llegó con 19 años a la absoluta de la mano de Tabárez.

Y aquel Pajarito devolvió la confianza con un gol en el partido de su debut: la victoria por 1-2 de Uruguay ante Paraguay en las eliminatorias del Mundial de Rusia 2018 el 5 de septiembre de 2017.

Poco después, llegaría la decepción por no estar incluido en la nómina para la cita mundialista.

No obstante, y como él reconoció este martes en AUF.TV, tras el último encuentro de las eliminatorias del Mundial de Catar, que supuso un triunfo ante Chile con un tanto suyo y otro de Luis Suárez, aquella decisión de Tabárez, que le hizo “sufrir mucho”, también le ayudó “a mejorar en la cabeza y como futbolista, seguir creciendo”.

En tiempos de despedida para referentes de la selección uruguaya, como Diego Godín, Luis Suárez o Edinson Cavani, que probablemente dirán adiós a la Celeste después de jugar en Catar, el Pajarito lidera junto al jugador del Tottenham inglés Rodrigo Bentancur la nueva generación de internacionales celestes.

Su gol ante Chile en las postrimerías del partido y, por ende, de las eliminatorias mundialistas fue una rúbrica de oro no solo a la actuación de la Celeste, clasificada con una jornada de adelanto en el anterior duelo contra Perú, sino a su participación dentro del grupo.

El centro del campo que forma con Bentancur, animados ambos por una mayor vocación ofensiva de Alonso desde el banquillo, ofrece seguridad y calidad, al tiempo que la firmeza de que ambos serán en un futuro próximo los referentes de la Celeste.

Pajarito ya no es más Pajarito. En la última concentración de la selección, Alonso le cambió el apodo y le puso Halcón [CURSIVA].

Según explicó el jugador antes de subirse al avión rumbo a España, fue una broma del entrenador y “después lo alimentaron los compañeros, bromeando en el vestuario y la cancha”.

“Además, suena más agresivo y quedó”, sonrió.

Aquel chico tímido que llegó al Complejo Celeste hoy participa de esas bromas e, incluso, en la celebración de cumpleaños de Óscar Ortega, el preparador físico del Atlético de Madrid que trabajó en los últimos cuatro encuentros con la selección, el madridista se levantó a aplaudir mientras el Profe daba su discurso.

De la misma forma, esos dos “enemigos” en la Liga española se fundieron en un abrazo en la cancha cuando Valverde le dedicó el último gol de la Celeste en las eliminatorias.

Treinta y nueve partidos, 2,845 minutos y 4 goles después de su debut celeste, el Pajarito Valverde se volvió Halcón en Uruguay.

Con información e imagen de EFE

CANDELERO, 31-03-2022