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Cientos de agricultores de la fronteriza ciudad de Ascensión, en el estado de Chihuahua, viajaron en caravana al municipio colindante de Janos para protestar en contra de la construcción de la presa Palanganas, que será edificada en medio de ambas urbes.

Los campesinos argumentan que este proyecto tiene impacto ambiental y que acabaría con la agricultura y la ganadería en los municipios de Ascensión y Janos debido a la escasez de agua que, dijeron, aumentaría con la construcción de la presa.

Los ejidatarios (personas a las que el Gobierno ha otorgado una porción de tierra) refieren que desde hace varios años se han visto afectados por las políticas y la corrupción de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que permite la perforación de pozos ilegales y otras prácticas irregulares de acaparamiento del agua, aseguraron.

«Lamentablemente las autoridades estatales y federales planean la construcción de la presa de Palangana. Nosotros vemos que nos veríamos afectados porque aquí donde quieren hacerlo llega hasta Ascensión, al dejar de correr esta agua en el río los mantos acuíferos se van para más abajo», compartió a EFE, Ivonne de la Hoya, presidenta municipal de Ascensión.

De la Hoya detalló que se corre el riesgo de que los pobladores de esta región se muden a otro lugar por dicha problemática y añadió que son miles de personas las afectadas, ya que en la zona se ubican los principales productores de chile y cebolla, entre otros, de todo el estado de Chihuahua.

Otra de los inconformes, Isabel Román, ejidataria de Ascensión, aseguró a EFE que «se ocasionarían muchos problemas si la presa se construye, entre ellos se acabaría con la flora y la fauna y se aceleraría el proceso de desaparición de la zona».

«Ascensión tiene problemas en los mantos acuíferos, el proyecto de la presa dejaría desamparada a la población. Que entiendan las autoridades que no en estamos en contra del bienestar del municipio, pero no hay agua para poder repartirla para todos», expresó a EFE Javier Sáenz, también ejidatario.

En 2020 surgió una polémica en esta entidad que se denominó «guerra del agua», cuando autoridades mexicanas, por medio de la Conagua, anunciaron el desfogue (apertura) de la presa La Boquilla para llevar agua a Estados Unidos a través del fronterizo río Bravo, con el objetivo de cumplir con la cuota pendiente como parte de un convenio que data de 1944.

Por este motivo, agricultores de la región iniciaron una serie de movilizaciones que incluyó el cierre de las vías del ferrocarril; la destrucción de bienes propiedad de la Federación, y la toma de la presa La Boquilla, lo que originó enfrentamientos con varios elementos de la Guardia Nacional.

Recientemente la gobernadora del Estado de Chihuahua, María Eugenia Campos, firmó un convenio en donde se puso fin a ese conflicto y recientemente se liberaron a tres productores que estaban presos debido a estos enfrentamientos, Rosendo Lerma Lechuga, Juan Lechuga Montes y Juan Rivera Márquez.

Con información e imagen de EFE