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La sociedad ha caído mentalmente enferma, el incremento de patologías es alarmante: depresión, ansiedad y trastornos obsesivos compulsivos. El estrés crónico en que estamos inmersos nos ha llevado a perder la capacidad de maniobra. 

La vulnerabilidad que tenemos como individuos permite que ciertos poderes nos manipulen y sean la causa que estemos atrapados en una psicosis social, lo que da como resultado la manipulación mediática, se pierda el contacto con la realidad objetiva y se atrapan en el fanatismo ideológico. 

Con tanta información falsa los lazos humanos se están fragmentando. 

Los gobiernos utilizan técnicas de manipulación psicológica para dividir y debilitar. 

Nunca habían existido medios tan eficaces para manipular a una sociedad. 

Recordemos la propaganda en tiempos de la Segunda Guerra Mundial en donde se repartían panfletos y circulaban rumores que salían de oficinas creadas para confundir al enemigo. Hoy en día el poder tiene todos los medios a su alcance, y además de los tradicionales, el gigante de Internet permite atrapar las mentes de las masas. El objetivo es el poder, el control absoluto. 

Existen tres maneras de atrapar a la sociedad: el miedo, la confusión y la inseguridad. 

El miedo prepara a la población para atraparlo en la mentira. El gobierno fabrica de forma oportunista la situación para inducir temor frente a un peligro inminente y utiliza el bombardeo propagandístico para confundir al individuo. 

Los medios de comunicación manipulados por el poder ofrecen información falsa, lo que lleva a un estado de confusión. 

En la pandemia, recibieron información y le dieron el beneficio de la verdad, se aferran a los datos sin darse cuenta de que es parte de la manipulación. 

La información ilógica y falsa, está hecha para confundir, y antes de que encuentren la verdad, ya confundieron con otro tema; se vuelven ondas de terror, etapas de miedo y calma, de manera gradual van destruyendo la moral del individuo. 

En el momento de más tensión el gobierno “tan bondadoso” presenta la solución al problema como en el caso de la vacuna, se vuelve la única solución alternativa: “es esto o nada” mientras los que están al acecho de los negocios presentan un nuevo fármaco y 

las masas sin darse cuenta sienten que recuperaron la sensación de seguridad y con eso logran mitigar el miedo. 

No se dan cuenta que perdieron los derechos individuales, hasta lo celebran, no se dan cuenta que los poderosos no permiten otras estrategias, tienen en sus manos el negocio y los derechos individuales. 

Resulta fácil decir que los contagios por el Covid continúan por causa de los que no se han vacunado, pero a los vacunados tampoco les ofrecen seguridad, pero se sienten blindados de que no llegarán a intubarlos. 

Con el poder del bien público ostentan el derecho de prohibir que viajen en avión, no ingresen a su país o a un evento si no están vacunados. 

Imponen reglas como la de obligar a presentar una prueba de laboratorio que en tiempos de crisis resulta costosa para la mayoría de la población. 

Para seguir manipulando a la población siguen con la propaganda del miedo que viene una cuarta ola, a pesar de que en la incertidumbre no entienden si se refieren a un tsunami. 

Otra manipulación mediática es aislar a los individuos, perturbar sus interacciones sociales en pro del bien común. El individuo solo, retirado del grupo se vuelve más susceptible a delirios, pierden el refuerzo positivo que le proporciona la familia, los amigos y los compañeros de trabajo. 

El resultado es un estado de infantilización en el que ceden todo el poder al gobierno y pierden la capacidad de pensar por si mismos. 

Dijo Jung “cuando los individuos pierden su individualidad, pierden también su categoría intelectual y moral” que es lo que sucede en la milicia, en los grupos religiosos y hasta en las relaciones de pareja en donde impera el dominio y la sumisión, lo que da por resultado que sean súbditos, sumisos y obedientes, seres débiles que se dejan llevar por lo que hace el grupo sin cuestionarse. 

Al estar hipnotizados pierden la capacidad de juicio. El grupo dijo Freud “es susceptible a ser influido y no tiene capacidad crítica”. La verdad queda relegada en pro de los poderosos sin darse cuenta de los individuos han perdido el poder y la capacidad de pensar.

rosamchavez@hotmail.com 

Twitter:@DrRosaCh