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En las nubes….

Daremos a conocer en varias secuencias lo que no se publicó de nuestro libro “Introducción a la gramática periodística”. El Despiporre Intelectual.

La gramática para mejorar la ortografía y su utilización.

(Al respecto en esta disciplina trabajamos, durante meses, el ilustre maestro don Alberto Ramírez de Aguilar, y nosotros que lo incluimos en el libro, que no conoció)

Nos congratula la arquitecto doña Yolanda Gómez Cobián al enviarnos el siguiente mensaje, que, obvio, compartimos sin arrogancia pero sí con orgullo y altivez:

“Buenos días Precioso!

Felicidades por haber rescatado de “El Despiporre Intelectual” la gramática para mejorar la ortografía y su utilización.

“Te lo envío completo  para tu revisión.

-Incluimos, sin su autorización, la integridad de su punto de vista del trabajo que le encomendamos y nos complace-.

Sin más.

“Ha sido muy grato y con cariño  el transcribir este libro, ya que el manejo de nuestro lenguaje y su evolución, con los ejemplos de algunos de los grandes escritores de la historia, nos enseña que la palabra como medio de comunicación, también tiene su estudio y evolución.

“Ojalá y las nuevas generaciones estudien y consideren importante el escribir bien y expresarse bien y nuestra palabra evolucione de acuerdo a nuestros tiempos, pero con la  base  y la  raíz que nos han dejado nuestros ancestros en éstos bellos libros que en realidad enseñan”.

Yolis.

Nos ruboriza y con probidad, iniciamos:

1° A los comparativos genuinos no se deben anteponer los adverbios tan, más, menos (tan, peor, más, mejor, menos, superior); ni a los superlativos de terminación el adverbio muy (muy riquísimo).

2° No se deben anteponer los adverbios tan; más o menos a un superlativo (tan hermosísima, más finísimo). Se exceptúan mínimo e ínfimo.

Ambos equivale a uno y otro. Si va en sentido negativo (ambas no son hermosas) quiere decir que una si lo es y la otra no.

Sufre apócope ciento cuando va antes de adjetivo o sustantivo (cien hermosas doncellas, cien joyas).

Sendos significa cada uno.

El infinitivo termina en ar, er o ir.

El gerundio termina en ando, iendo o endo.

El participio termina en ado o en ido.

El gerundio es un derivado verbal que hace oficio de adverbio. Expresa coexistencia o anterioridad inmediata (Andando los caballeros lo  más de su vida por florestas…….Los caballeros tendiendo por el suelo unas pieles de oveja, aderezaron su rústica comida).

El gerundio nunca puede denotar posterioridad (Llegaron a su casa, teniendo que retroceder).

Saber usarlo es de sabios. Por eso recomendamos respetarlo porque, en muchos casos, destruye la prosa.      

(Más tarde, daremos una extensa explicación, con ejemplos, del gerundio)

El adverbio puede modificar al verbo, al adjetivo y a otro adverbio (Volvió pronto; muy hermosa; demasiado pronto). Según sea la modificación, los adverbios pueden ser de lugar(aquí, ahí, allí, acá, allá acullá, cerca, lejos, donde, adonde, enfrente, dentro, fuera, arriba, abajo, delante, detrás, encima, debajo, junto, aquende, allende).

De tiempo (hoy, ayer, anteayer, mañana, ahora, antes, después, entonces, luego, tarde, temprano, presto. Pronto, cuando, siempre, nunca, jamás, ya, mientras, aún, todavía, antaño, hogaño).

De modo: (bien, mal, como, cual, así, apenas, quedo, recio, duro, despacio, alto, bajo, excepto, salvo, conforme, adrede, buenamente, malamente, y otros en mente).

De cantidad: (mucho, poco, muy, casi, harto, bastante, tan, tanto, cuan, cuanto, nada).

De comparación  (tan, más, menos, mejor, peor).

De orden: (Primeramente, sucesivamente, últimamente).

De afirmación: (sí, cierto, ciertamente, verdaderamente, también).

De negación: (no, ni, nunca, jamás, tampoco); y de duda: (acaso, quizá, quizás).

Hay dificultad al usar los adverbios mucho, poco, tanto, cuanto, harto, porque tienen semejanza con los adjetivos mucha, poca, tanta, cuanta, harta: Por medio del hipérbaton se puede definir ( mucha más carne –mucha carne más; mucho más carne –mucho carne más).

El adverbio “tan” (apócope de tanto) solo se puede emplear antes de adjetivo, adverbio o complemento (tan bueno como tú; tan lejos de París; tan de mi padre como mío).

El adverbio “adonde” solo puede construirse con verbos que indiquen movimiento moral o material (la casa donde resido; el lugar adonde voy).

El adverbio “seguramente” no indica probabilidad, sino seguridad. Recientemente se apocopa antes de participios (un país recién poblado; un niño recién nacido).

“Aún” se acentúa cuando va después del verbo (aún no llega; no llega aún).

Se usa el adverbio “ahí” cuando se resuelve en el demostrativo “ese”, por eso se señala con él lo que inmediatamente precede al razonamiento (mi hermano ahorra; de “ahí” que siempre tenga dinero).

No es correcto decir: ahí está, le dejé ahí; debe decirse: allí está, le dejé allí.

Las preposiciones más usuales en castellano son: a, ante, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, sin según, sobre y tras. (cerca de).

Lo que indican las preposiciones:

A: dirección (voy a la escuela), modo (viste a la inglesa).

Ante: delante de (nos detuvimos ante el pórtico).

Bajo: debajo de (bajo el cielo azul), dependencia (sirve bajo sus órdenes).

Con: concurrencia (llegó con mis hermanos), modo (trabaja con fe) e instrumento (cortó con la navaja).

Contra: al frente de (su casa está contra esquina de la mía), oposición (lo hace contra mi voluntad).

De: Pertenencia (el libro de Enrique), procedencia (vengo de Zacatecas), materia de que está hecha una cosa (estatuilla de marfil).

Desde: Principio de tiempo (desde mañana), o de lugar (desde aquí).

En: lugar (está en el teatro), tiempo (vendrá en agosto), modo (habló en francés).

Entre: en medio de (entre la huerta y el río).

Hacia: tendencia (nos encaminamos hacia el reinado de la justicia). Dirección (miró hacia el poniente).

Hasta: término (llegaré hasta aquí).

Para: destino (la honra es para ti, no para mí).  Fin (hago ejercicio para gozar de salud).

Por: lugar (viaja por Asia), modo (lo obtuve por favor).

Según: conformidad (lo premiaremos según méritos).

Sin: carencia (vive sin boato).

Sobre: encima de (bailaba sobre la mesa), asunto de que se trata (disertó sobre economía política).

Tras: orden con que se siguen unas cosas a otras (tras la fortuna viene la adversidad; tras la primavera el verano).

craveloygalindo@gmail.com