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Por: Rosa Chávez Cárdenas

(Tomado del libro “Nuestra enfermedad” de Timothy Snyder. Ebook. Galaxia Gutenberg 2020)

“Un virus no es humano, pero cómo se reacciona ante él, es una forma de medir la humanidad.

Estados Unidos no ha salido bien parado.

Cientos de miles de sus ciudadanos han muerto sin necesidad.

Se supone que Estados Unidos es el país de la libertad, pero la enfermedad y el miedo nos hacen menos libres.

La libertad es imposible cuando estamos demasiado enfermos para pensar en la felicidad y demasiado débiles para perseguirla”. 

Para entender por qué Estados Unidos tiene los índices de fallecimientos por el Covid más altos en el mundo, los médicos trabajan mucho y arriesgan su vida intentando salvar la de otros.

Lo malo es que influyen muy poco en lo que pasa alrededor, pierden tiempo y energía en apaciguar a los que tienen el poder. Fingen ante los pacientes que son más importantes de lo que son. Si los pacientes supieran hasta que punto ha llegado la servidumbre de los médicos, irían menos a los hospitales y las instituciones ganarían menos dinero.

Los médicos están convirtiéndose en adornos de anuncios, hombres y mujeres con sus sonrisas entrenadas deben cubrir los huecos de los hospitales y compiten entre si en la pandemia. Los médicos no cuentan en la política de EU.

El Coronavirus resultó una bonanza económica para personas con intereses diversos; negocios para la campaña de Trump y los propietarios que le hicieron donaciones. El Distrito más rico de EU recibió 2 millones de dólares en subvenciones sin que los motivos quedaran claros. Las compañías de Seguros y los empresarios de capital de riesgo tenían voz y voto en las directrices políticas, los médicos y los pacientes no.

El gobierno gasto 2 billones de dólares en la campaña sin comprar lo que en verdad se necesitaba: mascarillas, batas y respiradores.

Hasta marzo, la estrategia del gobierno de Trump consistió en exportar mascarillas a China. Sin embargo, no llegó un solo envío de mascarillas N95 a EU. La escasez de mascarillas se dio hasta en los mejores hospitales. Los médicos tenían que utilizar la misma mascarilla. La guardaban en una bolsa de papel hasta por una semana. Los médicos de Corea parecían de película de ciencia ficción y los de EU del Ejército de Salvación.

Los médicos tenían prohibido hablar de las carencias para no desprestigiar al hospital. Incluso despidieron al personal médico de los hospitales por llevar su propio equipo de protección.

La medicina mercantilizada coartó la libertad de expresión, y el personal de los hospitales tenían que permanecer callados. El presidente de la Asociación Americana de Medicina rogó que se respetara la libertad de los médicos y de los pacientes.

En todo EU fallecieron médicos y enfermeros, incluso algunos médicos se suicidaron al ver demasiadas muertes.

El dinero del gasto militar es de 700,000 millones de dólares.

Dice Timothy Snyder que estaría mejor empleado en salud pública.

Mientras, el presidente Trump no dejaba de llamar guerra a la crisis sanitaria y no atendió como es debido por estar en campaña.

La emergencia sanitaria por el Covid es la que ha cobrado más vidas de los estadounidenses desde la Segunda guerra Mundial.

rosamchavez@hotmail.com