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La pandemia puso al sector cultural en un escenario de incertidumbre en el que ha faltado capacidad para resolver las necesidades del momento, advierten a Excélsior los expertos en política cultural Eduardo Cruz Vázquez y Bolfy Cottom a seis meses del confinamiento por la pandemia.

En ese contexto de museos, foros escénicos y zonas arqueológicas cerrados, la cancelación de la programación de teatro, danza, ópera y música, así como la reducción de ingresos autogenerados, se han suscitado protestas ante la falta de apoyos por parte de la Secretaría de Cultura federal. Aunado a esto se aplicó una reducción de 75% en las partidas de servicios generales y materiales, suministros, que provocó la protesta de investigadores como Leonardo López Luján, debido al impacto negativo en las instituciones culturales.

Al respecto, Eduardo Cruz Vázquez afirma que, “aunque la SC federal puso en marcha algunos programas, es evidente que no tuvo suficiente capacidad para estructurar un programa acentuado en la emergencia y con una mayor capacidad de articulación de discurso. Hicieron lo que pudieron o lo que les permitió el manejo presupuestal, pero les faltó más capacidad de cara al asunto”.

Y agrega: “Advierto para los próximos meses el estado de orfandad cultural”, como indaga en uno de sus textos https://bit.ly/32VCHzf. “Me queda claro que lo que está pasando en sector cultural es la factura que se debe pagar por el proceso combinado entre pandemia, crisis económica y ayuda a las clases más necesitadas, con una cuota de sacrificio o de compartición del costo social, en este proceso de transformación en el cual hay que acostumbrarse a lo que hay”.

Por su parte, Cottom señala que no es claro si el panorama actual en sector cultural sólo se debe al Covid-19. “Creo que es una mezcla entre las consecuencias de la pandemia y la aplicación de la política de austeridad del Presidente”.

Explica que “antes de la pandemia se tomaron acciones relacionadas con la austeridad, que tuvieron efectos en las instituciones. Pero justo cuando estábamos en ese proceso, llegó la pandemia” y esas medidas tuvieron consecuencias más severas, ya que impactó en las fuentes de trabajo del sector, en el funcionamiento de centros educativos (como la ENAH), en centros de investigación y en la prestación de servicios de las instituciones de cultura.

Esto provoca que hacia el futuro muestre un marco de incertidumbre, concluye, dado que no se vislumbra certeza en la reapertura de espacios, en la recuperación de recursos autogenerados ni en un mayor presupuesto para 2021.

La voz de tres creadores…

Antonio Ortuño, escritor

El novelista y cuentista mexicano Antonio Ortuño (1976) no cree que la literatura cambie a partir de la crisis mundial suscitada por la pandemia del Covid-19; aunque, admite, que “lo que se ha movido es la industria del libro, que no es lo mismo”.

En entrevista desde Guadalajara, explica que “la creación tiene caminos más enrevesados de lo que se piensa. Salvo por los cínicos y los explotadores del momento, que corrieron a escribir su predecible best-seller plano a toda velocidad, los libros que aborden la pandemia tardarán en llegar y sus formas y contenidos aún son vagos”.

Detalla que la industria editorial sí se transformó en el confinamiento. “Se reforzaron las ventas de eBooks, incluso entre el público más adepto al papel y se anuncia que vienen portales de venta directa de libros. Eso tendrá consecuencias en la cadena del libro: las distribuidoras y librerías se debilitan y los sellos multinacionales se fortalecen.

Enrique Olmos de Ita

Las autoridades culturales de México registraron un fracaso rotundo en la atención de públicos para niñas y niños en el mundo de las artes escénicas, afirmó el escritor y director escénico Enrique Olmos de Ita.

“Más o menos han atendido al público adulto, pero con las infancias no he visto un esfuerzo destacado. Lo más claro fue la cancelación de la FILIJ y ni siquiera tuvieron capacidad de generar alguna idea para vincular esos públicos y esa tradición con actividades en línea. Al gobierno federal es el público que menos le interesa”, abundó.

Ha sido difícil encarar la tecnología sin los medios técnicos, porque puedes tener una obra y grabarla, pero si no tienen un buen equipo de filmación es complicado que pueda competir con las demás opciones.

Horacio Franco, flautista

“Lo que más he extrañado en estos seis meses de aislamiento a causa de la pandemia ha sido el contacto con mi público, y la mística que existe en ese evento de comunicación de emociones y de sentimientos que hay al momento de hacer un concierto”, expresó el flautista Horacio Franco, quien dio positivo de Covid-19 en marzo pasado.

Como intérprete lo que hago es recrear la obra de un autor vivo o muerto y transmito ese mensaje al público, aunque la recepción del público en vivo es un fenómeno muy humano y fuerte que no se mide con aplausos, sino con la intención que el público está percibiendo”, afirmó vía telefónica.

Aseguró que no extraña las giras artísticas, los pasaportes ni los permisos de trabajo. “Se extraña el lugar, transmitir la música al público y nada más. No hacerlo ha sido un castigo muy fuerte porque se puede hacer mucho por Facebook Live, “pero no reditúa igual, no hay el mismo contacto humano”.

Además, aseguró: “Tenemos un gobierno que sí subvenciona las artes y la cultura, pero es cierto que somos demasiados artistas y se está viendo que no alcanza para todos”.

FUENTE ; AGENCIAS

CANDELERO 23-09-2020