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Por: Rosa Chávez Cárdenas

El gobierno de Jalisco en plena pandemia se dio a la tarea de sancionar en asuntos privados. Se van directo a la amenaza, al castigo y a las multas económicas.

El tema se convirtió en asunto mediático, al aprobar el Congreso local una Iniciativa propuesta por el gobernador Enrique Alfaro, que es la reforma de los Códigos Penales y Civiles de Estado, así como la Ley de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes.

Dicha reforma establece que la Patria Potestad confiere derecho, deber y responsabilidad al aplicar la disciplina de manera prudente en la crianza de los hijos, de manera que queda prohibido el castigo corporal.

Los papás que den nalgadas de manera severa podrían terminar en prisión de seis meses a cinco años o perder la tutela de sus hijos.

El niño puede hacer la denuncia cuando sea víctima de castigo corporal. El Juez será el encargado de ver si procede la denuncia del menor. Queda la duda si la premura por aprobar la Ley es cortina de humo o es un tema electorero.

La violencia intrafamiliar y cualquier tipo de violencia ya estaba tipificada como delito, incluso hasta quitarles a los hijos y dejarlos en resguardo de las instituciones y después de un tiempo por medio del Juez decidir si regresan con sus padres.

La otra duda es por qué no consultaron a profesionales expertos en el tema antes de aprobar la reforma.

El problema actual en cuanto a disciplina es muy complejo: las familias están desintegradas, carecen de empleo, les falta autoridad con los hijos, no saben aplicar los límites, los niños son irreverentes y no respetan la autoridad.

Las consecuencias de la época actual son los problemas sociales que nos aquejan: abuso de drogas, embarazo en las niñas, obesidad, desintegración familiar. Además, los causados por la pandemia: crisis sanitaria, económica, social, mental, pobreza y los que ya teníamos causados por la delincuencia y el narcotráfico.

El gobierno tiene la obligación de dar alternativas antes de enviarlos a prisión. Se me ocurre que sería ideal mandarlos a un retiro un par de semanas y ofrecerles terapia grupal, cursos de manejo de conflictos, control de impulsos, de nutrición para que aprendan a alimentarse, así matamos dos pájaros de un tiro: la obesidad y la diabetes, además; muy importante de economía doméstica, porque gastan más de lo que ganan.

Se les hace fácil, amenazar, asustar, cobrar multas y mandar a prisión, pero, son tantos los delincuentes que no hay espacio en las cárceles. Comentó la directora de una prisión que hasta duermen parados.

Anteriormente la educación incluía el golpe físico, hasta los maestros daban sus reglazos, muchos de mi generación recibimos castigos severos y comentamos que no estamos traumados, bueno no todos pueden decir lo mismo.

La educación que recibimos tenía como base el respeto, la disciplina, el temor a los padres y a Dios. Las reglas tan estrictas nos dieron formación y mucha tolerancia a la frustración. Desde que entró la psicología en los medios de comunicación, el enfoque fue el maltrato físico y psicológico y se cometió el error de decir que todo es trauma. Así que pasamos de la cultura autoritaria al extremo de la permisividad y el consumismo.

Hoy en día los hijos se han vuelto pasivos, dependientes de la tecnología y de sus padres, de manera que se han incrementado los “ninis”.

Los padres no saben cómo educar, no quieren el modelo de sus padres y no saben poner los límites con firmeza. Pegar a su hijo es legal en los 50 Estados de los Estados Unidos cuando se trata de ejercer disciplina. No hay una ley federal que regule cómo actuar en estos casos y cada Estado posee sus propias leyes que determinan cuándo se cruza la línea entre la disciplina y el abuso.

Incluso es legal dar nalgadas o golpear a los niños en las escuelas públicas de 19 Estados como una forma de imponer disciplina.

Hasta el Papa Francisco, acepta que los padres les den nalgadas a los niños como mecanismo de disciplina, siempre y cuando mantengan su dignidad, agregó que los rasgos de un buen padre son corregir con firmeza, ser capaz de perdonar y no humillar a su hijo. La recomendación de Pitágoras sigue vigente: “educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres”

rosamchavez@hotmail.com