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Dicen que el hombre no es hombre

mientras no oye su nombre

de labios de una mujer

Antonio Machado

…vacío: la piel que lo cubre aún lleva mi rostro.

Ya no distinguiría el llamado,

hace tanto que tus labios no lo nombran.

Desconozco bajo qué fe tuvo lugar mi bautizo,

si mi madre vertió el agua sobre mi frente

y una luz le encomendó mi nombre, o

una especie de suerte la llevó a elegirlo.

Como un gato deja de llamarse gato

para entrar a una casa y pertenecer a alguien.

Como un pequeño deja de ser el niño

al vivir en historias que la familia contará

dando peso al nombre, un lugar en el recuerdo

ser objeto de regaños y con más edad,

ser destino del reclamo o una carta de promesas.

Un nombre elegido para no ser cualquier persona,

sentirme especial, por distar de un título que incluso

señale a mis padres y hasta mis hermanos.

Ese nombre, que fue otro en los labios de tu boca.

el nombre fue hombre, y cada célula se autonombraba mía.

éramos una cohesión y cada idea llevaba la etiqueta,

el sello del origen: Él piensa. Él cree. Él sabe.

Pero hace tanto que no escucho el nombre, de tu voz.

Y hacía tanto más que mi nombre había cambiado y

era distinto al que nació de labios de mi madre.

Pero hace ya más tiempo que no

me encuentro en el reflejo de tus ojos;

que más que un nombre o piel que me viste,

más que memorias donde figuran mis hazañas

he desaparecido entero.