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Por: Cecilio García Cruz

 Jesús Te Ampare…

En las mañaneras es auténtico; el cacique todopoderoso, el de la voz sonante y tronante. El que ridiculiza, el que reclama, el de la sorna, el inflexible, el que agravia; el buscarruidos, el que siempre es dueño de la verdad.

En la Casa Blanca fue distinto, cuidadoso. Evitó disparates. En parte, aplicó la virtud de la eubolia: discreto de lengua, cauto, dijo solo lo que convenía decir, a excepción de algunas lisonjas sorpresivas por ridículas. Halagó como nadie a su “amigou” en un lenguaje al que no está acostumbrado.

Visita obligada y de buenos términos que no resuelve los problemas de fondo. Comprometidos el respeto y la gentileza. Porras a favor, pero también abucheos.

AMLO: “hay agravios que no se olvidan”, le recordó a su homólogo. “No nos peleamos, fallaron los pronósticos”, soltó al mundo.

El presidente mexicano resaltó su actitud obsecuente en un encuentro aterciopelado por los temas ligeros que se agendaron. Los fundamentales quedaron estacionados en el tintero. El objetivo planteado consistía en evitar un desaire, un desprecio, una grosería hacia nuestro país. En pocas palabras se buscó congraciarse por conveniencia de imagen política personal.

En el primero de la tarde hizo una buena faena porque el “astado” era un animal “a modo”. Por eso solo le dieron el rabo y un bate de béisbol que le recordó momentos nostálgicos de su juventud cuando practicaba a diario el Rey de los Deportes; tiempos cuando el de Macuspana lanzaba rectas y curvas a una velocidad endemoniada.

Es importante enfatizar que el Presidente López Obrador cumplió en su primer viaje a Washington una disposición que en nuestro país desobedece (como los protocolos de la emergencia sanitaria) porque sabiendo cómo es (soberbio y arrogante), en un abrir de ojos, manda a La Chingada (su rancho, esa Quinta rústica de 13 mil 341 metros cuadrados, en Palenque, Chiapas) lo que considera una ofensa, una acción innecesaria.

TRUMP: (El Presidente de México) “Es duro y audaz. Los migrantes son como usted, grandes negociantes y seres honorables”. Y yo digo, ajá, porque siempre los ha tildado de narcotraficantes, adictos y violadores.

Fue conciliador. Evitó proferir adjetivos despectivos. El tema del muro de acero lo deslizó de manera perversa al presumir –a 48 horas de la visita de AMLO— imágenes en la frontera con Arizona. Cumplió, en contra de su costumbre, con la falsa cortesía y respeto. Solo ditirambos sobreactuados. Guardó para otra ocasión su temperamento volátil. Se inclinó por ser humilde virtuoso que pecador soberbio. Su objetivo: atraer el voto de 36 millones de mexico-americanos que sí deciden.

Sin embargo, en su reciente visita a la Florida, Trump, ya sin protocolos, se tropezó, sin querer queriendo, con su propia lengua al lanzar dardos venenosos en contra de nuestro país. Dijo que si no se hubiese construido el muro, Estados Unidos estaría “inundado” por la epidemia.

Los dos mostraron una insólita apariencia de buena actitud política, obvio porque están en juego intereses compartidos. Uno pelea la reelección; el otro lucha por consolidar su proyecto político: la Cuatroté.

¿Pero, qué pasaría si gana Joe Biden (aventaja con 8 puntos a Trump), el político agraviado por esta reunión bilateral?

Porque se supone que AMLO ya votó por el insolente.

En tanto, la crisis sanitaria empeora en México: hay un contagio cada 14 segundos y cada dos minutos muere una persona.

ceciliogarciacruz@hoptmail.com