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Por: Sócrates A. Campos Lemus

Que conste…son reflexiones…!

Sin duda los temas de la inseguridad se convierten en notas diarias.

La desocupación y la pobreza que ronda por los hogares hace que muchas gentes comiencen a delinquir.

De tal suerte que leía una nota que en unos cuantos segundos que no llegan al minuto, una gente se mete a robar un tanque de gas, y esto me recordaba una anécdota real que sucedió en Zacatecas, cuando un joven llegó a la casa de su hermano, recién casado y como no le abrió para pedirle el dinero que le urgía para seguir la parranda, le robó el tanque de gas  seguir la borrachera la borrachera y a él lo dejó sin el necesario combustible en el hogar.

El hermano se los dijo a sus padres para intervinieran y cuando el abusivo hermano llegó a la casa de sus padres que era donde vivía, estos le empezaron a reprochar por el robo del tanque de gas de la casa de su hermano recién casado a quién dejó sin combustible para los alimentos y el baño, y los reclamos seguían, y este joven ya cansado por los reclamos les dijo: “pues ya párenle, todo estos reclamos por un pinche tanque de gas, pues ni que fuera un tanque de guerra”…

Esto revela que cuando en una sociedad comienzan a registrarse este tipo de robos en las casas, cuando se roban los tanques de gas, las bombas de agua, los depósitos del agua, las tuberías, cuando entran a robar los cables de la luz para fundirlos y sacar el cobre, cuando se roban los juguetes dejados en los jardines o incluso se roban los trampolines o los  juegos con resbaladilla o se roban los medidores del agua para vender el cobre o se roban de plano las tuberías en las casas de años que tenían tubería de cobre y cosas por el estilo, la situación en verdad que está muy grave, porque este tipo de robos no lo hacen los rateros con experiencia, ni las bandas de ratas, los hacen gente desesperada para tener algo de dinero que comprar algo de comida, pan y tortillas para la familia. Y así se van complicando mucho las cuestiones de seguridad en muchas zonas.

En otras, hemos contado que los jóvenes al ver que no tienen posibilidad real de apoyar en sus casas por medio de trabajos y remuneraciones, optan por pasar “matando el tiempo” en el chascarreo de las pandillas y de ahí se convierten en verdaderos consumidores de drogas, alcohol o delincuentes que operan en la zona. Primero como “halcones”, después como “burros” llevando droga o cosas robadas, luego como “dealers” o distribuidores ya de plano como medio mayoristas y al tráfico de personas, al secuestro exprés, al cobro de piso o estar en la nómina de los cárteles como sicarios para cobrar los adeudos a los prestamistas clandestinos de la mafia colombiana o de los prestamistas mexicanos que ya conocen el caminito de los de “gota a gota”, los que apoyan las invasiones para cobrar rescates en los terrenos y casas, los que trafican armas o de plano le entran al saqueo del huachicol y su comercialización y control y almacenamiento.

En fin, es muy importante los apoyos que se brindan para muchos grupos: para los jóvenes, para los adultos mayores, para los niños que estudian, para las madres solteras, pero sin duda éstos no resuelven el día a día en las familias que ahora andan en la desocupación y con mayores gastos por la pandemia y así pues las cuestiones de inseguridad crecen porque las tentaciones son altas y las presiones brutales en las zonas marginadas que es donde operan los grupos de la delincuencia organizada.

Claro que los jefes mafiosos, los que controlan todo, viven en las zonas exclusivas y se codean con políticos y empresarios y gentes de la “alta” y ni siquiera se dan a ver en sus verdaderas actividades.

De pronto uno, en las colonias, se topa con gentes que ni siquiera conoce, porque al paso del tiempo en una zona se van conociendo a los vecinos y sabe quién es quién, sobre todo en los pueblos y ciudades como Oaxaca, y de pronto comienza a notar vehículos con protección de motociclistas adelante y atrás y carros con gentes armadas que van custodiando las lujosas camionetas o los vehículos de lujo que por cierto traen placas de otros Estados. Y de pronto aparecen en algunos puntos fiestas donde traen mariachis o tamboras que no son normales en la región, y nadie pregunta ni nadie investiga, pero eso sí, esos grupos andan incluso en algunos casos con protección de seguridad privada y uno, pues se asombra e inquieta.

Por razones de la operación en la casa, decidimos ir por la gente que nos apoyan a recogerlas a sus casas por la mañana y dejarlas en las tardes. Es una muestra de agradecimiento que les tenemos por su ayuda, y así muchas veces voy acompañando a alguna de ellas a realizar las compras al mercado o incluso a la Central de Abastos, y cuando estoy en la espera observo muchos movimientos, inquietantes cuando ve llegar a grupos de vehículos con gentes “raras” que son los que operan sin dificultad la venta de drogas, el cobro de piso y los préstamos de “gota a gota” en toda la Central. Llegan en camionetas lujosas y van en pequeños grupos sin comprar nada, solamente acercándose y cuidando al que realiza las operaciones, y las autoridades en la babia o ni siquiera aparecen cuando llegan o se van a otro lado.

En los tiempos de crisis donde la desocupación aumenta, por supuesto que valen mucho los apoyos establecidos por el presidente. De otra manera se hubieran generado ya muchos conflictos políticos y protestas, pero la realidad es que la desocupación aumentó a pesar de todos los esfuerzos de muchos empresarios privados que no pudieron aguantar la situación. Muchos pequeños negocios familiares quebraron en forma inmediata, los puestos callejeros fueron cerrados al igual que mercados y tianguis y esto provocó mayores daños familiares y a la economía nacional. Hoy todos estamos en la agonía e incertidumbre cuando a pesar de todas las recomendaciones de don Hugo López Gatell y sus conferencias nos dice que la pandemia puede durar entre dos y tres años y que “nos tenemos que acostumbrar a ella con las medidas adecuadas” y pues lo vemos, nadie o pocos respetan las reglas y así presumimos que los daños serán mayores a niveles de familia y de comunidades, de Estados y a nivel nacional.

Por ello, dejémonos de grillas de uno y del otro lado. Tenemos como prioridad, salvar vidas, empleos y rescatar los niveles de vida para todos, después vendrán los tiempos de las guerras y guerritas por los puestos y presupuestos, porque la experiencia nos dice que por las “ideas y los ideales” se generan muchas guerras y muertes

Eso, mejor llevemos la fiesta en paz… es obligación de todos.