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Por: Cecilio García Cruz

Jesús Te Ampare…

El presidente López Obrador le da vuelo a sus ilusiones políticas para perpetuarse en el poder.

En menos de que canta el gallo inició, con un Covid-19 teñido de rojo, la campaña político-electoral disfrazada de agenda de trabajo, por el sureste del país.

Dio banderazos al por mayor para solazarse con sus obras predilectas de esa zona: Tren Maya y Dos Bocas.

Su mirada está puesta en 2021, fecha de las elecciones intermedias que podrían dejar un sabor amargo en los partidos opositores.

Solo un milagro podría detener a la poderosa Arca del Edén: la unidad del PAN, PRI, MC, PRD y otras instituciones sociales.

En esa gran contienda se renovarán 15 gubernaturas (la mayoría sin filiación a Morena), 11 Congresos locales y Alcaldías.

Este es el gran reto para AMLO quien, a pesar de los duros golpes asestados por la pandemia, conserva un alto grado de popularidad entre su tropa.

En su visita a la región sur le llovió sobre mojado. Lo que “le calentó” la cabeza fue la acusación de Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco al responsabilizarlo de tener las manos manchadas en los actos violentos que dejaron una estela de sangre e inestabilidad política y social en esa entidad.

“Tendrá que probar sus dichos”, sentenció molesto el tabasqueño. Y, soltó: “ya no hay lugar para medias tintas”: o se está a favor o en contra de él.

Dante Delgado, líder de Movimiento Ciudadano, no esperó el campanazo  para subirse a la arena política y defender al mandatario más respondón de todos que exaspera al Tlatoani de la 4T: Enrique Alfaro, quien hace dos años se separó del partido que lo impulsó para llegar al poder. En una misiva plagada de reproches y un marcado desaire hacia la investidura presidencial, Dante tuteó (nunca le habló de usted)  a su ex compañero de lucha desde el inicio del texto hasta el punto final.

“Fueron tantas las vivencias,  siempre de solidaridad contigo, que espero que no sea necesario hablar de las más comprometedoras”, le alertó el veracruzano en una actitud amenazadora. ¿Qué información delicada posee el veracruzano de Andrés Manuel?

Lo menos ofensivo que le dijo fue etiquetarlo como un hombre terco, mentiroso, falso, agresivo, autoritario, vengativo e insurrecto (que es lo mismo que faccioso y rebelde).

En su libro “El político”, Azorín (José Martínez Ruiz, uno de los prosistas más destacados del Grupo Contemporáneo), recomienda a los funcionarios públicos tener buena salud, conservarse en la balanza y no perder nunca el sentido del equilibrio. En nuestro sistema político (salvo honrosas excepciones) los servidores públicos hacen precisamente lo opuesto.

La sociedad mexicana observa a su país con ojos de incertidumbre. Atrapada por la crisis sanitaria, la emergencia económica, el desempleo galopante, la inseguridad permanente y los actos vandálicos de grupos anarquistas– que con gritos de odio hieren con piedras–, no resiste más la lentitud del cambio prometido.

El gobierno de México es calificado en el exterior de ineficaz en la lucha contra la pandemia, por no invertir en el sector salud y salvar la vida de miles de ciudadanos.

Cifras oficiales registran al día de hoy más de 14 mil decesos por el Covid-19.

El propio Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, excandidato presidencial y primer jefe de Gobierno del Distrito Federal, recomienda que la solución más viable para recuperarse de la crisis económica, es “diferir los megaproyectos” (Tren Maya, Dos Bocas y el aeropuerto Santa Lucía).

Sin embargo los trabajos no se detendrán; son las grandes obras de la 4T.

Los problemas se acumulan. El porvenir se aleja presuroso. El hartazgo y la creciente insatisfacción social, caminan con paso firme. Van de la mano, como la corrupción y la impunidad. Dos términos repetitivos en la voz del mandatario que no se han podido erradicar. Prevalecen. Están vivos. 

AMLO, empieza a enamorar nuevamente al pueblo para su provecho. Sus reglas están  por encima de las propias leyes de la República.

De no haber una reconciliación convocada por el principal morador  de Palacio Nacional, el caos podría ser la otra epidemia que sepulte de “golpe y porrazo” a nuestro querido México.

Pero, obcecado como es…

ceciliogarciacruz@hotmail.com