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.- La porcicultura en La Piedad, Mich. dio

tema para esta estimulante narrativa

x.- Ignoremos a los malos gobernantes y

redoblemos esfuerzos como pueblo unido

Por: Guillermo Rizo Hernández

La mayoría de las noticias que se escuchan y los pronósticos que nos hacen, es de que se viene una temporada de crisis, muy difícil económicamente, casi de tragedia.

Pero yo quisiera platicarles a los lectores de este respetable Grupo Editorial Candelero, que mi actividad principal es la porcicultura y que empecé en forma doméstica, muy sencilla,  haciendo las mezclas de alimentos sin el equipo necesario, pues por falta de dinero ni siquiera podía contratar el servicio de energía eléctrica trifásica para mover los motores de la maquinaria, menos tenía recursos para comprarla.

Así que los primeros cerdos que empecé a engordar, por esa falta de infraestructura, no se alimentaban correctamente pues no era posible obtener una mezcla de alimento homogéneo por lo que unos puercos comían unos nutrientes y otros no.

A los cerdos, cuando eso sucede, les provoca un problema de canibalismo y empiezan a buscar eso que les hace falta en el alimento, por lo que se empiezan a morder las orejas, el rabito y en el caso del rabito, cuando esto pasa, se infecta y ya no pueden caminar ni sostenerse con las patas traseras por lo que se caen y se arrastran lo cual provoca que ya no sirvan para la engorda.

Ante el problema, le pedí a mi papá (+QEPD), que me visitara y como le debía algún dinero, le comenté lo que ocurría considerando que por ese problema de los cerdos  lamentablemente no le iba a poder pagar en tiempo y forma mi deuda, ya que situación la visualizaba como tragedia. En esa visita que hizo mi papá a esos pocos corrales con los que inicié, -les estoy hablando de hace más de 45 años- también estuvo un veterinario que le explicó a mi padre cual era el problema, confirmando que efectivamente era causado porque no revolvíamos el alimento con una máquina especial para ello y se pudiera obtener una mezcla homogénea. Para que tengan una mejor idea, les diré que revolvíamos el sorgo molido con la proteína que en aquel tiempo consumíamos marca Purina y lo mezclábamos como los albañiles hacen sus mezclas de cemento y arena, es decir, dándole vuelta para un lado y para el otro, y así no se logra una mezcla homogénea del alimento.

Entonces mi papá, que en ese tiempo ya estaba delicado de salud me dijo: “saca a los animales que están enfermos” y preguntándole al veterinario ¿cómo se puede resolver el problema?

La respuesta del veterinario fue precisa, diciéndole que había que invertir en infraestructura, metiendo luz trifásica y comprando una revolvedora que era esencial. En ese momento mi papá se dirigió hacia mi pidiéndome que levantara los brazos e hiciera una sentadilla, lo cual me desconcertó en un principio pensando que me enviaría a un gimnasio, pero no, como él ya estaba enfermo, me preguntó: ¿“a ti que te duele algo, hijo”?; respondiéndole que no me dolía nada, a lo que él puntualizó que entonces había que comprar la revolvedora, poner luz trifásica y que si se morían esos pinches puercos se compraban otros.

Para mí, si en ese momento mi papá me dice: “Uyyyyy para que te metiste en esto sino tenías experiencia” y me critica lo que estaba haciendo, hasta ahí hubiera llegado como porcicultor.

Más adelante, Purina y Laboratorios de Medicina Veterinaria nos dieron la oportunidad a los porcicultores de invitarnos a los Congresos Internacionales de Porcicultura y nos dimos cuenta que en los demás países no compraban lechones para engordar como lo hacíamos nosotros, que ellos tenían su pie de cría con medidas sanitarias extremas, con genética, con especialistas técnicos como genetista, nutriólogo, veterinario, zootecnista, Contador para la administración,  es decir, lo manejaban como una empresa. Esto fue en el año 1982 donde en La Piedad, Michoacán había un millón y medio de cerdos, pero todo mundo los engordaba, nadie tenía pie de cría y se morían muchos animalitos.

Algunas de las excretas se tiraban al aire libre y otras se iban al rio, en fin, había un problema de sanidad muy fuerte.

Entonces los porcicultores que empezamos a asistir a los Congresos Internacionales empezamos a darnos cuenta de muchas cosas para mejorar, ya que debo confesar que la mayoría no teníamos estudios superiores, ni éramos veterinarios, solo nos movíamos por la inercia de que muchos tenían cerdos y eso fue haciendo de La Piedad una zona porcícola.

Nos dimos cuenta que en otros países, para poder construir una granja, primero hay que llevar a los que otorgan el permiso de construcción para explicarles lo que se hará con los desechos, y una vez que aprobaban el tratamiento que se le daría a los desechos autorizaban su construcción.

Afortunadamente en ese mismo año 1982, vi unas instalaciones de un sistema de laguna aeróbica y un separador de sólidos para no tirar las excretas al rio o al aire libre y para que tengan una idea, aproximadamente por el millón y medio de cerdos que había en esa época, se tiraban aproximadamente entre 300 a 500 toneladas de excremento por día ó en el mejor de los casos se almacenaban para después venderlas como fertilizantes.

El negocio era muy bueno ya que contábamos con muchos apoyos de semilla, créditos baratos, que daban para todo eso. Entonces con todo lo que aprendí en esos Congresos, me di cuenta del mal desarrollo de nuestra actividad porcícola en La Piedad, por lo que al tiempo fracasaríamos, así que proyecté un sistema para no contaminar, perdón que lo diga así, pero para no contaminar primero a los cerdos y por supuesto al medio ambiente.

Ví en Estados Unidos que tenían en sus granjas unas lagunas aeróbicas con separador de sólidos, con efectiva técnica -tema para comentar en otra ocasión- y que no permitían la entrada de la gente para que las conocieran, sino que se mostraban todas sus instalaciones en videos. Por supuesto que las marranas genéticamente eran y son muy buenas, y la carne de excelente calidad.

El puerco que nosotros engordábamos, tenía una calificación de “Puerco, tipo La Piedad” que era de los más malos que había. Pero insisto, de todos modos nos iba bien como negocio y nadie pensaba en que podría llegar el día en que se acabara.

Cuando ya tenía definido que hacer, pedí una cita con el Gobernador en turno en Michoacán que era el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, le planteé la problemática que había en La Piedad pero también le comenté que existía una solución para había una solución para el problema de los contaminantes desechos y le informé que iba a iniciar una granja de pie de cría con hembras calificadas que compraría de una granja que se dedicaba a vender pie de cría certificado con un plan genético al infinito.

Tanto le gustó el proyecto al ingeniero Cárdenas el proyecto que me gestionó una visita oficial a Cuba para enterarme de lo que hacían allá, y también en otros países, para que no fuera a hacer una inversión fallida. Me prestó maquinaria el Gobierno del Estado y me apoyó con una cantidad económica para el proyecto. Pero lo más importante es que me conectó con técnicos cubanos que los pude contratar a través de la Embajada y del Gobierno del Estado para lograr meter el pie de cría con las técnicas a la altura de lo que se hacía en la porcicultura a nivel mundial.

Iniciamos con pocas hembras pero con mucha sanidad, con un genetista, con un nutriólogo, con un contador y me di cuenta que yo, en esos momentos, de porcicultura realmente no sabía y que tenía que ocupar todo ese equipo técnico y profesional para que me ayudara a sacar adelante el negocio.

En una ocasión, cuando el técnico cubano vino a mi granja, fui por él a la Ciudad de México, y le pregunté que quería hacer llegando,  si una reunión con todo el personal o cual era su plan de trabajo, a lo que me respondió que fuéramos platicando él y yo. Nos sentamos a media granja a platicar sobre si nosotros ahí estábamos a gusto, a ver si no nos molestaban las moscas, la temperatura o el amoniaco y por consiguiente los cerdos también estarían a gusto, sino aguantamos la hora que íbamos a platicar nosotros ahí, quería decir que los cerdos no estaban a gusto y se debía hacer algo.

Lo pongo como ejemplo de la experiencia de esta persona de nombre Raúl Palomo quien fue Ministro de Porcicultura en Cuba, que fue nuestro inicial asesor para todo lo que se requería en nuestro proyecto.

Ahorita en La Piedad habrá, en lugar de millón y medio de cerdos de antes, menos de 90 mil, y en la parte de Michoacán pues menos porque está conurbada con la zona de Pénjamo, Guanajuato y algo de Degollado en Jalisco.

La porcicultura se acabó. Ahí en La Piedad hubo un tiempo que fuimos los primeros productores a nivel nacional, pero todo esto lo comento para decir que esta cimbrada que nos está dando económicamente esta pandemia, a cada quien nos sirva para tecnificarnos, para mejorar nuestros procesos de manejo de nuestros negocios, pero sobre todo modernizarlos y modernizarnos, lo cual es una labor que no se logra solo sino con los conocimientos de las personas especialistas en las áreas que requiramos y a los jóvenes los invito a que sean innovadores, que ocupen las herramientas que no se tenían en aquella época como es la computadora, el internet y todo lo que ustedes saben que hay.

Después de una crisis se viene una oportunidad, entonces no bajemos la guardia, mejoremos cada quien nuestra manera de comercializar, de modernizar los negocios y que nos sirva de aprendizaje.

Algo que considero que debe hacer el Gobierno es apoyar a las actividades que ya están en funcionamiento, a los ganaderos a los que se dedican a los invernaderos a los que se dedican a cualquier actividad. Sé que hay una Secretaria que les da capacitación, o que las empresas grandes tienen su área para capacitar a su personal, pero la micro y pequeña empresa que es la que produce más empleo, le hace falta mucha capacitación y orientación para saber cómo modernizar su negocio, como administrar los recursos materiales, humanos y financieros.

En fin, es por eso que viviré eternamente agradecido con el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Gobernador de Michoacán en aquel tiempo, porque creyó en mí, me ayudó y fuimos ejemplo en la región para que otros porcicultores repitieran el esquema y se tecnificaran y son ellos los que actualmente están en la porcicultura, los demás se acabaron, se descapitalizaron.

Entonces, tenemos toda la infraestructura, nada más hay que ponerla a trabajar aprovechando la técnica. No se requiere apoyarlos económicamente, sino técnicamente, o capacitándolos en como comercializar. Aquí en Michoacán hay un buen ejemplo de cómo está trabajando la Secretaría de Comercio con un módulo de atención por cada área, un módulo del Municipio, de Hacienda, de Orientación de Negocios, de cómo conseguir un crédito, de quien le haga la imagen del negocio y de sus productos es decir, la mercadotecnia.

Sin duda que todo esto se ha de estar haciendo también en otros Estados, pero lo que se está haciendo aquí es ejemplar y muchas pequeñas y medianas empresas ya están comercializando sus productos, sin tener que realizar una inversión monetaria sino buscando el personal especializado para que realicen estos proyectos.

Y como acertadamente dijo mi papá “Si se mueren esos pinches puercos, compramos otros” ¡Que no decaiga el ánimo!

guillermorizo1@hotmail.com