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Solo así, con unidad surgida de la confianza, podremos mejorar .

Por: Abraham Mohamed Z.

mohacan@prodigy.net.mx

Parece que la realidad y una luz divina ¿por qué no?, le debe haber llegado al Presidente López Obrador para que por fin empiece a rectificar su proyecto de gobernar y administrar al país que inicia el 2020  manteniendo tendencia a la baja en su economía, pues según el INEGI, el Producto Interno Bruto (PIB) retrocedió 0.1%  en 2019 en comparación con el crecimiento del 2.1% registrado en el 2018, lo cual constituye ¡la primera caída de la economía mexicana en 10 años!

(No quiero decir que vamos en veloz picada hacia la recesión porque me tildarían de catastrofista, pero te diré que un país cae en recesión cuando se registran en el PIB dos variaciones trimestrales consecutivas a la baja,  y aunque estrictamente en esta ocasión no se dió así, la situación preocupa porque la economía nacional sí retrocedió en su conjunto todo el año pasado 2019, empezando con un retroceso del 0.1% del PIB en los dos primeros trimestres. ¡Y ahí sí caímos en recesión!)

Pero bueno, como había que enfrentar esa crítica situación “como se pudiera”, nos dijeron que Carlos Urzúa quien era todavía Secretario de Hacienda, prefirió renunciar que cargar con esa enorme responsabilidad de echar mano de aquí y allá, apretando a los contribuyentes, a los grandes empresarios ¡y hasta a los narcos! haciendo subastas del parque vehicular, de la flota aérea oficial y hasta programando la rifa del avión presidencial porque no se pudo vender, pero también hurgando hasta desfondar -valga el concepto- todos los Fondos, habidos y por haber, para no tronar gacho, sin tener dinero para pagar nóminas al cierre del año pasado.

Y ya no hablemos de la oferta de Banxico ofreciendo Cetes por 26 mil millones, y bonos de Pemex hasta por 40 años por miles de millones en los mercados bursátiles extranjeros, para tener dinero con que renegociar deudas extranjeras y empezar a pagarles aunque sea en abonos y con onerosos descuentos, lo que se les debe a sus contratistas y proveedores.

¡A toda esta melcocha no quiso entrarle don Carlos Urzúa!

Esa es una increíble, pero muy dolorosa y triste realidad.

Fue Arturo Herrera Gutiérrez, quien aceptó el jale en Hacienda y se le apoyó con Santiago Nieto en la jefatura de la temida Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para “acarrearle” al gobierno, dinero de los corruptos y delincuentes a los que trae agorzomados, presumiendo que ya les ha decomisado más de $5 mil millones.

Es evidente que el gobierno de AMLO está prácticamente en la inopia, sin liquidez; llegó al punto de que al Presidente solo le quedará endeudar más a México con el Banco Mundial, con el Fondo Monetario Internacional o con la Banca privada nacional o extranjera, lo cual implica la aceptación de comprometedoras condiciones que pondrían en alto riesgo nuestra ya de por sí muy estrujada soberanía.

Ah, pero creo que la mejor solución a la crítica situación, está en lo que se logre con el  recién creado Gabinete para el Crecimiento y Fomento a la Inversión que encabeza Alfonso Romo, jefe de la Oficina Presidencial y que integran los titulares de Hacienda, Energía, Economía, Comunicaciones y Transportes, Medio Ambiente y Recursos Naturales,

que fue anunciado por el Presidente el pasado 29 de Enero, y del que en Twitter dijo que “su tarea será la de impulsar la economía del país, ahora que hay condiciones favorables, como son finanzas sanas, Peso fuerte, baja inflación, inversión extranjera, T-MEC y lo más importante: honestidad, paz y gobernabilidad».

Respeto lo dicho por el señor Presidente, pero me pregunto y más bien le pregunto: ¿por qué no dijo nada sobre rectificar conductas y actitudes para frenar la polarización, recuperar la confianza, la certidumbre y lograr la reconciliación que conlleve a la unidad nacional?

¿Y por qué tampoco se comprometió públicamente a cumplir con todos los acuerdos que formalice este singular Gabinete con los inversionistas nacionales y extranjeros?

Por su parte, entusiasmado y animoso como es, Alfonso Romo confía en que el Presidente sí apruebe los acuerdos que se tomen en el Gabinete que encabeza, porque se cumplirán al pie de la letra las instrucciones que él les dio a todos los Secretarios que lo integran y que son “apoyar al sector privado, quitar la burocracia y darle velocidad a todo, para reforzar las inversiones privadas y reactivar sectores como el inmobiliario, que el año pasado quedó a deber”.

Dice que está definido que este Gabinete coordinará los emblemáticos proyectos prioritarios como el Tren Maya, el Tren Transítsmico y por supuesto todos los que están en el Acuerdo Nacional de Infraestructura con el sector privado, presentados el 26 de noviembre pasado, así como los 137 proyectos de infraestructura que serán presentados el mes próximo, con un valor entre 95 y 100 mil millones de dólares.

Yo insisto, haciéndome eco de las voces de reconocidos personajes del Sector Privado, que su desconfianza se mantendrá, pues no arriesgarán sus inversiones hasta en tanto el Presidente López Obrador no se comprometa públicamente a abrirse a la conciliación, cambiando sus polarizantes desbordamientos verbales que hace desde “las mañaneras” y en sus acostumbrados mítines finsemaneros que realiza en las ciudades que visita y que han divido riesgosamente a los mexicanos.

Y la otra: que garantice no dejarlos colgados de la brocha al no respetar los Acuerdos que tomen en el flamante Gabinete para el Crecimiento y Fomento a la Inversión que encabeza Alfonso Romo, porque está en el anecdotario que así como dice una cosa, luego se desdice.

Respeto para la reconciliación con base en cumplir cabalmente sus compromisos y la unidad por la Patria, es lo que piden al Presidente López Obrador los inversionistas mexicanos a los que se suman obviamente los extranjeros, para decidirse a contribuir con sus capitales al mejoramiento de la economía nacional haciendo que se reactive el flujo de dinero al volver a trabajar con intensidad las industrias reempleando personal, motivándose en cadena la recuperación del comercio al impulsarse el consumo interno en todos los sectores al haber más empleos, con lo que todo en conjunto contribuirá a que mejore la recaudación de impuestos para aliviar la pobreza de la hacienda pública. Esto aparte de que se convertirán en realidad todos los proyectos emblemáticos que tiene contemplados el Presidente en su Plan de la Cuarta Transformación de México.

Ruego porque tenga éxito el recién creado Gabinete para el Fomento del Crecimiento y la Inversión.

Insisto en que esa es la llave para hacer realidad la verdadera transformación que de México pretende hacer el señor Presidente.

De no ser así…..Dios nos agarre confesados ante el ominoso fantasma de la recesión que ya apareció en el horizonte de la Patria.