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Por: Rosa Chávez Cárdenas

El Día Mundial de la Salud Mental, se celebra el 10 de octubre, la ONU y la OMS se enfocan este año en la prevención del suicidio. El objetivo es concientizar a la población en los síntomas relativos a la salud mental y comprender la magnitud mundial de este problema y lo que cada uno podemos hacer para prevenirlo.

Es importante tomar conciencia sobre el suicidio como problema de salud pública mundial, informar sobre lo que podemos hacer para prevenirlo y combatir el estigma que se le asocia.

Para los que no saben, en algunas comunidades católicas no permitían realizar los rituales del fallecido en los templos, ni sepultarlo en los panteones. La familia cargaba con el dolor y la vergüenza.

Todavía nos falta empatizar con las personas que están pasando momentos difíciles, y también falta atención en salud mental de calidad. En los Centros de Salud, no hay suficientes profesionales que atiendan con psicoterapia.

¡Cuánto se ahorraría el IMSS y el ISSSTE en medicamentos si pusiera más atención en la intervención psicológica de primer contacto! La mayoría de los que acuden con ansiedad, problemas digestivos, dolores musculares, entre otros síntomas, no están enfermos, están sufriendo problemas emocionales, conflictos familiares o exceso de estrés.

La consulta destinada al paciente se pierde en trámites administrativos, el médico familiar no tiene tiempo de darle atención personalizada. El médico debería tener conocimiento de las enfermedades psicosomáticas pues en la mayoría de los casos, el paciente solo necesita ser escuchado, no medicarlo. Para qué deriven al paciente con el psiquiatra, tiene que presentar crisis aguda de ansiedad o intento de suicidio.

El plan de acción debe enfocarse en dar a conocer los síntomas para prevenir los trastornos mentales: promover atención con profesionales, mejorar la recuperación, promover los derechos humanos, reducir el deterioro de la persona que no recibe atención y en atender la discapacidad de personas con trastornos mentales.

Las enfermedades mentales siguen muy estigmatizadas en la sociedad y de hecho, para no cargar con el estigma cambió el término a “trastornos psicosociales y psicoemocionales”. Las enfermedades mentales son patologías que por el ritmo tan acelerado que vivimos, cada día afectan más a gran parte de la población mundial.  

Entre los 10 trastornos psicológicos más comunes se encuentran: los del Espectro Autista, la Esquizofrenia, Bipolaridad, los trastornos de Ansiedad, ataques de Pánico, Fobias, el Déficit de Atención y la Hiperactividad, los Trastornos de alimentación, la Depresión y el Alzheimer.

Falta tomar conciencia para alejarnos del tabú en donde acudir a los profesionales en salud mental como el psiquiatra o el psicólogo son para “locos”, porque es todo lo contrario, ya que si acuden en cuanto se presentan los síntomas, se ahorran los costos, económicos y emocionales.

Para los que se resisten, la vida se les complica llegando en algunos casos al suicidio, incluso con sobredosis de medicamentos psicotrópicos que los lleva a la muerte. El suicidio es una tragedia que afecta a la familia y la sociedad; deja un duelo difícil de solucionar, así como el que sufren por sus familiares desaparecidos.

El suicidio no respeta edades, y con la pena, es la segunda causa de fallecimiento entre los jóvenes de 15 a 29 años. Todos podemos participar, conversando con alguien que esté deprimido, enviando un mensaje de esperanza y compartiendo la manera de prevenir los problemas mentales.

No hay excusa en cuanto a la carencia de recursos económicos pues en nuestro país tenemos servicios gratuitos y muchos profesionales que nos dedicamos a la salud mental, hacemos labor altruista. Que no se nos olvide que el más difícil de los conocimientos es el de nosotros mismos.

rosamchavez@hotmail.com