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Por: Sócrates A. Campos Lemus

Que conste…son reflexiones…!

MORENA Tiene un gran líder: Andrés Manuel López Obrador, un líder solitario y solitito, pero no tiene partido porque el Partido era y es él).

AsÍ, en tales condiciones la renovación de MORENA está convenientemente arreglada para que la competencia se realice con dos contrincantes que son de la absoluta confianza de AMLO.

No pueden existir independientes, porque es la oportunidad que esperan para la consolidación de la 4T, donde, como AMLO declara, no es un cambio de gobierno, es un cambio de régimen. Es decir, serán otras las condiciones sociales, políticas y económicas que podrían consolidar ese cambio y para ello tendrá que hacer realidad, de MORENA, un Partido, no solamente un Movimiento, ya que ante el INE, MORENA, tiene solamente registrados desde el 1 de agosto del 2014 a la fecha 320 mil afiliados, y sabiamente, Yeidckol Polenvsky, supo contener la afiliación en masa que se desataba al triunfo contundente de AMLO en el proceso electoral y se inicia un periodo de confrontaciones donde grupos oportunistas pretenden el control del Partido porque creen que, ahora sí, será el control del poder, olvidando que el poder absoluto lo controla AMLO y que por ello lleva el proceso de sucesión de MORENA en las condiciones en que más le convengan, no en las condiciones en las que esperan muchos oportunistas y sabandijas para lucrar con el Partido en el poder. Por eso solo se ven dos grandes contrincantes para el liderazgo y que son del mismo cuartel: Bertha Luján y Mario Delgado.

Y es que la nueva dirigencia tendrá la obligación de ganar la sucesión para MORENA de trece gubernaturas donde actualmente se encuentran en el poder 8 gobernadores del PRI, 3 del PAN, 1 del PRD Y 1 INDEPENDIENTE.

Si esa dirigencia que tiene la obligación de obtener el triunfo y que más bien debe entender que el triunfo o la derrota será ocasionada por los resultados y el manejo político que mantenga AMLO, porque a decir verdad pocos, son los que tienen conciencia del cambio de Régimen propuesto por él y la ideología que se pretende implantar, salida con las base de la CARTILLA MORAL, que ya se reparte por los grupos evangélicos opositores a los católicos como una forma, quizás, de obligarlos a tener una relación cordial y que dejen en la práctica de ser los eternos protegidos del poder político.

Es evidente que se alienta a las Iglesias Protestante, cuyos Pastores y fieles son grandes activistas que han logrado desplazar, en miles de comunidades a los grupos del catolicismo y, además, no deben olvidar que esos grupos tienen organización, disciplina, unión y apoyos importantes, sin control, de las muchas iglesias y organizaciones civiles norteamericanas por lo que cuentan con enormes sumas de fondos financieros para penetrar en la conciencia de los mexicanos. Ellos dan, los católicos, piden limosnas…

El proceso electoral del 2021 es tan importante, porque el grupo que logre consolidar el poder de esos Estados, con seguridad, tendrá la fuerza suficiente para pelear la SUCESIÒN PRESIDENCIAL DEL 2024 y, uno pensaría que falta mucho, pues no, consolidar un Movimiento en Partido no es sencillo, por ello, las profundas divisiones y confrontaciones en el poder de MORENA porque de ahí salen las ambiciones y las posibilidades de sostener el poder y ganar seriamente un poder real, no el de un solo hombre, como es el actual, con el control de AMLO.

Y bueno, tendremos que aceptar que los movimientos incluso los pleitos “arreglados” entre los grupos, al final de cuentas tienen la característica de que uno y otro son incondicionales aliados con AMLO y eso explica la forma en que se mueven las fichas en el tablero político de MORENA.

Se habla mucho de que uno tiene el apoyo de Yeidckol y del coordinador de los súper delegados, Gabriel García Hernández y, otro tiene el apoyo de Ricardo Monreal y de Marcelo Ebrard, dejando a propósito fuera de la “pugna” a la Jefa de Gobierno a la que muchos definen como la consentida de AMLO para la Sucesión y, bueno, unas cosa en lo que se quiere y otra la que se puede en política, porque los tiempos y las circunstancias cambian a cada momento, porque no debemos olvidar que México es libre en la elección de dentro, pero dependiente de las condiciones de fuera y de los dictados norteamericanos, porque digan lo que digan, ahora, parece que tenemos mayor dependencia ya que si queremos mantenernos en los mejores puestos del intercambio económico, debemos cumplir con las condiciones impuestas en materia laboral, migratoria y aduanal y lo que nos falta en seguridad y narcotráfico.

En fin, las cosas están bien definidas en la actualidad porque AMLO mantiene el control, porque es el dueño de las bases, las manoplas, el bate y la pelota… así que esta sucesión en MORENA nos irá aclarando el rumbo y lo que en verdad significa el CAMBIO DE RÉGIMEN del que habla AMLO, ya como una realidad que debe consolidar al futuro para dejar su marca de gobierno y su paso a los libros de la historia donde ya tiene muchas páginas escritas. Por esa razón, ahora que una Jueza niega que Peña Nieto y el “ex vicepresidente” Videgaray sean citados a declarar por el Caso Lozoya,  nos muestra la clase de hilado tan fino, en la sucesión, que tejieron Peña y AMLO, de tal suerte que muchos aplauden y otros reclaman, pero nadie se atreve a denunciar nada ni a luchar en su contra, porque tiene, totalmente, la fuerza popular y mientras no la pierda es un gran factor para consolidar la sucesión del 2024 sin que se sufran muchos sustos ni se tenga que utilizar la fuerza popular para aplacar los ánimos de los “opositores” que, en la realidad, son la verdadera caballada flaca y jodida como Rocinante… Ya veremos un gran teatro y si no se descubre la trama y se lleva a buen término la obra, el éxito estará garantizado y, AMLO, será el nuevo TATA, por muchos años…