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Por: Rosa Chávez Cárdenas

Las islas griegas cuna de la cultura occidental sufren hace diez años, una severa crisis económica, reflejo de liderazgos políticos, males de la modernidad, aunado a la apatía y desencanto que caracterizan el estado de ánimo de la población.

La frase queda perfecta: “cría fama y échate a dormir” atrapados en sus leyendas de la mitología griega, la del Laberinto de Creta y el Minotauro explica a la perfección los problemas que afectan a Grecia en los últimos diez años y a países como México y América Latina.

El Minotauro, personaje mitológico fue encerrado por el rey Minos dentro de un intrincado conjunto de pasadizos diseñado por el arquitecto Dédalo para evitar que la bestia consiguiera escapar, pero, no solo la bestia, cualquiera que entrara era imposible que pudiera encontrar la salida.

La situación de Grecia en los últimos diez años es semejante a la de un laberinto. Los problemas que afectan al país son tan complejos que es difícil llevar a cabo soluciones. La desconfianza se apoderó de los inversores y las autoridades comunitarias presionaron ante la gravedad de la situación para que se tomaran medidas y así evitar que la inestabilidad afectara a la zona euro.

Las medidas fueron severas, recortaron las pensiones, los salarios y el gasto social. Por tantas medidas de austeridad creció el malestar en la población por lo que no paraban las movilizaciones en las calles. Las preferencias a los partidos cambiaron. Ganaron protagonismo los partidos populistas y de ultraderecha. La recesión dejó un decrecimiento del PIB. Por más de siete años se incrementó el desempleo y los jóvenes con títulos universitarios, más de medio millón, emigraron ante la falta de oportunidades.

La dramática situación cobró factura en las enfermedades mentales; aumentaron los pacientes con depresión y los casos de suicidio.

Se agregó otro problema: miles de refugiados cruzaron de Turquía y los grupos de extrema derecha encontraron en los inmigrantes el chivo expiatorio, incrementándose las conductas racistas.

La tensión social, las movilizaciones masivas ante los recortes derivaron en el deterioro de los partidos tradicionales. 

El Ejército ocupa un lugar especial, es vital en la estabilidad del país, cuenta con el presupuesto más elevado de la OTAN, su labor es resguardar la estabilidad de la rivalidad territorial con Turquía y las fronteras de los Balcanes.

Después de años de depresión, comienzan a recuperar el crecimiento, con la ayuda de instituciones financieras. El turismo y la exportación de productos agrícolas son claves en la recuperación. Hoy en día orientan sus esfuerzos en otras áreas como la energía.

Yanarás, filósofo griego, no está tan optimista y enfatizó: “La destrucción financiera y la incapacidad de reaccionar con reformas institucionales son prueba de que los griegos estamos en decadencia. Sufrimos un sentimiento de inseguridad colectiva y rechazo a los políticos. Grecia ha sido obligada a hipotecar durante 99 años sus objetos de valor: bienes arqueológicos, bellezas naturales y todas sus infraestructuras productivas. La sociedad griega ha sido humillada”.

Y agregó: “el Capitalismo da signos de estar en un callejón sin salida por la imposición de tareas inhumanas”. El presidente Tsipras ganó con el 62 por ciento de los votos, pero resultó otra decepción. Entregó a Grecia al juego de los mercados, abandonó los principios en nombre del poder. Su partido acaba de perder las elecciones. La actual Grecia es aún incapaz de retomar con fuerza el vuelo.

México tiene tantos recursos que han permitido solventar malas administraciones, saqueos, crisis económicas y de inseguridad.

La presente administración, parece barco a la deriva, con su bandera de amor y paz, ataque a la corrupción, austeridad mal implementada, recortes en lo primordial y despilfarro. Como en Grecia, ensayo y error en cuanto a estilos de gobernar.

No se vale aventar culpas, necesitamos soluciones; tampoco despilfarrar en obras de capricho, cuando la mayoría de la población carece de lo esencial.

Seguramente el presidente Trump permanecerá otros cuatro años y nos tiene amagados con sus políticas absurdas.

López obrador ha demostrado que es más difícil gobernar que ser oposición.

rosamchavez@hotmail.com