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Por: Sócrates A. Campos Lemus

Que conste…son reflexiones…!

En política lo que cuenta, al final, es o son los resultados. No tenemos la menor duda de que la política implantada por un cambio de condiciones en los tiempos y circunstancias por parte de Alejandro Murat, llevan por buen camino las relaciones entre el mandatario estatal con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Así que entendiendo que lo que importa son los resultados en favor de Oaxaca, ambos ceden en la diferencia ideológica y se concentran en los resultados que sean favorables para el desarrollo del Estado.

Así el compromiso de AMLO para concluir la carretera a la costa comprometiendo la inversión de $8 mil millones de pesos por medio del Carlos Slim  y poner a los oaxaqueños en dos horas en vez de las seis que normalmente se hacen para llegar a las playas oaxaqueñas es en realidad, es un enorme avance.

Recuerdo que mis primeras visitas a Oaxaca por la vieja carretera internacional nos obligaban a realizar trayectos pesados de más de nueve horas y cuando se hace la Súper de Tehuacán a Oaxaca, la distancia se reduce a cuatro horas e impulsó, sin duda alguna, al turismo que ahora llega a la entidad.

Dos horas a la costa es una alegría y un estímulo al desarrollo en la entidad y eso vale mucho más que cualquier confrontación ideológica que se hubiera podido generar si no entendemos que los cambios se deben aprovechar para desarrollar, no para pelear.

Los oaxaqueños sin duda ven con un profundo respeto a AMLO cuando también señala que todos los caminos que conducen a las cabeceras municipales de los 570 municipios de Oaxaca terminarán pavimentados al final de su sexenio y esa carretera, tan demandada a la Costa, será una realidad. Por ello hay que reconocer con valor y seriedad el talento de Alejandro Murat para entender los cambios en favor del Estado como la meta fundamental de su actividad política.

Combatir a los grupos de la delincuencia organizada que mantienen serias ligas y complicidades con gentes del empresariado, de la seguridad, de las finanzas y de la política, no es tarea sencilla como ara dar rápidos resultados. La corrupción está muy arraigada y la impunidad por lo mismo dificulta las investigaciones para llevar al castigo y a la recuperación de lo robado a la Nación. No es lo mismo actuar contra este tipo de sofisticada delincuencia que actuar contra los delincuentes menores.

Recordemos cuando se descubre en México la existencia de los carteles del narcotráfico que operaban ya como grandes empresas internacionales que contaban con el apoyo de la misma CIA y de otras autoridades nacionales e internacionales, como lo hacían con las enormes producciones de mariguana en el rancho control, la explotación del rancho, El  Búfalo de Chihuahua y su relación con los narcos colombianos y que esas operaciones igual eran supervisadas y apoyadas por la CIA para obtener recursos que les servían para fomentar las guerras, como lo hiciera con la operación Irán-Contras que operó el coronel Oliver North, por parte de la CIA, que contaba con la colaboración de policías mexicanos, políticos, empresarios y financieros y los grupos encabezados por Caro Quintero, don Neto y Miguel Ángel Félix Gallardo.

Entonces nos enteramos que México no solo era trampolín o paso de drogas, sino uno de los principales proveedores de marihuana y goma de opio comenzándose a producir también las metanfetaminas y la comercialización de la cocaína que llegaba desde Colombia, Perú, Bolivia.

Así lo que las bandas de delincuentes comunes se convierten en grandes grupos mafiosos que operaban en diversas regiones del país, repartiéndose también las rutas para el trasiego de drogas hacia Estados Unidos, tomando gran fuerza que llega a poner en riesgo la seguridad nacional.

Y es porque desde hace más cuarenta años hemos estado envueltos en una casi guerra civil que los mismos norteamericanos y sus agentes han propiciado en el país, como los operativos llamados Rápido y Furioso y  Receptor Abierto que operaron agentes de la DEA, para regalar y vender armamento a los Cárteles del narco con la idea de que así podrían seguir el rastro de las armas para ayudar a la policía mexicana para capturarlos, pero todo les falló pues esas armas han servido para matanzas entre los grupos criminales y aceleraron la casi guerra civil que confrontamos con los resultados espantosos que tenemos con más de 300 mil asesinados, con más de 40 mil desaparecidos, con miles de secuestros robos, asaltos, desplazados, huérfanos, viudos que dan una idea de la gran tragedia que se ha provocado en el país desde que Felipe Calderón aceptara incondicionalmente tales los operativos de los gringos, que aparte de la gran tragedia nacional y el alto costo social y económico, ha corrompido a las corporaciones policíacas incrementándose la inseguridad pública, pues muchos de los sicarios de los cárteles se aparte de ejecutar a rivales y traficar con drogas, se dedican al secuestro, al cobro de piso, asaltos, etc.

Tan descontrolada está el problema del combate a la delincuencia organizada que por lo mismo ha crecido en forma alarmante. No se ha podido realizar ninguna eficaz lucha en su contra, sino pequeñas acciones que en vez de fracturarlos les han permitido reorganizarse con mayor fuerza y acción paramilitar.

Ahora con la Guardia Nacional se vuelve a intentar rehacer a los grupos de inteligencia y operación para poder dar la batalla a esos grupos que cuentan con enorme poder económico, político y paramilitar que han mostrado en muchos sitios, y que además de la protección corrupta con la que cuentan, han demostrado ser superiores en poder de fuego y logístico a las fuerzas policíacas.

Está claro que hasta ahora se han estado dando palos de ciego en el combate a los criminales, porque también los encargados de diseñar las estrategias de las acciones han fallado  más por corrupción que por incapacidad, por lo que se espera que con la Guardia Nacional con presencia en todo el país, no se vaya a iniciar la nueva campaña para recuperar la seguridad y la paz social con insensatas ocurrencias, sin poder tener una clara información de la realidad de cada zona y de los grupos que operan. Hay que insistir en que las acciones disuasivas no sirven de mucha cosa ya que si bien ahí están las fuerzas federales, no combaten realmente a los organizados grupos mafiosos y esto genera desilusión y desconfianza en lo que realiza el Estado mexicano. Por ello, debe revisar el Presidente López Obrador los esquemas de lucha y encarar el tema con otra visión que rinda resultados y no sea simplemente una muestra de fuerza que no controla ni combate….