Compartir

Por: Sócrates A. Campos Lemus

Que conste…son reflexiones…!

Hace algunos años cuando comenzaba a darse la migración de Centroamérica pasando por México para llegar a los Estados Unidos, los agentes de Migración hacían lo imposible para lograran que los enviaran de servicio a la frontera norte del país.

Nos decían, con franqueza, que allá era mucho más sencillo recoger “las mordidas” que daban los indocumentados para no ser deportados y pagaban en dólares, y al final de cuentas, en aquellas épocas, lo “normal” para tener una buena plaza, comentaban, era que repartieran los “moches” con los jefes, sino, lo más seguro, era que los enviaran a las plazas que no resultaban “negocio”.

Así, en alguna ocasión  conocimos en un recorrido y estancia que hice en Tapachula y otras partes de la zona fronteriza del Sur, que alguno de los jefes de Migración era un hombre satisfecho y agradecido porque lo mantenían en una zona que nadie disputaba y que él ya tenía organizado el “negocio” por medio de los balseros y de los contrabandistas de mercancías y para ello, se ponían de acuerdo con los pocos aduaneros que están más “a las vivas” para cobrarles “el moche” a los contrabandistas y repartir la llamada “polla” con sus jefes, que cumplir con su deber de controlar honestamente las importaciones y exportaciones de mercancías.

Algunos se quejaban de que los pagos de “las mordidas” se los hacían en Quetzales que es  la moneda guatemalteca de menos valor que el peso mexicano y difícil de cambiar, por lo que tenían obligadamente que hacer el cambio con los comerciantes que tenían negocios del lado guatemalteco quienes, obviamente, les “descontaban por el servicio” y perdían dinero.

El asunto es que cuando comenzó aumentó el flujo de migrantes que coincidía con el avance de las guerrillas guatemaltecas en muchas regiones y que usaban la zona fronteriza para obtener comida y medicamentos y algunas armas, el “negocio floreció” y pudimos ver a muchos agentes de Migración y de Aduanas convertirse en hombres poderosos que adquirían ranchos y propiedades gracias a ese “movimiento”  que dejaba, para ellos, enormes utilidades, cuidando que no se “hicieran olas” – o sea que no se festinara el “boom” para que en la Capital de la República, sus jefes, no les exigieran más dinero a los comisionados en la región.

Otro de los grandes negocios que tenían los agentes de Migración era con los finqueros y cafetaleros de la zona fronteriza con Guatemala al ponerse de acuerdo con los tratantes y contratistas de mano de obra guatemalteca y los llevaban en fila a las fincas de café o a las piscas de algodón y, por ello, recibían comisiones importantes ya lo que les pagaban los finqueros a los indígenas guatemaltecos era la mitad de lo que cobraban los mexicanos.  Esto también lo hacían con muchos oaxaqueños que “los tratantes de mano de obra barata” llevaban a los ranchos a piscar algodón maltratados por los finqueros que los mantenían en muy malas condiciones de sobrevivencia y, cuando tenían conflictos, hacían que los agentes de Migración expulsaran a los pobres y ni siquiera les pagaban lo que habían trabajado y lo daban de “mordidas” a los Agentes que en vez de proteger a la gente, apoyaban esa inhumana explotación en toda la región.

En Tapachula, también existía una enorme zona roja, donde cientos de mujeres centroamericanas eran  “enganchadas” cuando ingresaban a México para cruzarloy llegar a Estados Unidos. Las obligaban a prostituirse contando con el apoyo de los agentes de Migración mexicana que les recogían sus papeles de identificación –pasaportes, actas de nacimiento, etc.) y las mantenían en la angustia y desesperación.

Esta zona fue creciendo mucho porque en esos tiempos, los años sesentas, además de las guerrillas comenzaban a operar por la región los traficantes de armas y de drogas que venían desde el Norte y por esto se fueron generando muchos más lazos de complicidades donde agentes de seguridad eran los hombres más temidos de un lado y del otro, en Guatemala se imponían los retenes militares.

Así, los contrabandistas de comida que llevaban hacia las zonas rurales de Guatemala comenzaron a abrir nuevas rutas que también eran aprovechadas por los guerrilleros y narcotraficantes. El contrabando hacia el lado mexicano consistía en artículos de origen chino y los que más dejaban ganancias eran las telas de seda y de casimires que llegaban por medio, aunque usted no lo crea, de las tiendas que el Ejército guatemalteco tenía para sus fuerzas armadas y donde los artículos eran muy baratos, por esa razón tanto en Guatemala como en Tapachula, creció una enorme Colonia de Chinos al grado tal que editaban un periódico en su idioma, y plan serio y de broma, los habitantes decían que en años, no habían sabido,  ni menos visto un funeral de algún chino. Comentaban que clandestinamente sepultaban al muerto porque sus papeles migratorios servían  para usarlos como identificación con algún otro familiar que llegara de China a establecerse la región, ya que todos los chinos se parecen.

Así, podemos entender que “las deformaciones” de Migración y Aduanas en la frontera Sur no son de ahora. Llevan muchos años controladas por varios grupos en corrupta complicidad con los mismos agentes mexicanos pues el tráfico de todo les ha dejado multimillonarias ganancias, por lo que poner orden en la zona no será tarea fácil, sobre todo, entendiendo que los agentes de Migración y los Aduaneros tienen bajos salarios

y “las mordidas” y las corruptelas les dejan muchas más ganancias.

Por esa razón, no se podrán implantar con facilidad los nuevos procedimientos para controlar la migración. Antes debe contarse con una bien formada y pagada corporación de Agentes Migratorios que tengan conciencia de lo que hacen y del valor de su desempeño, y se requiere hacer una profunda revisión del tema tomando en cuenta los antecedentes que comentamos y los muchos casos que ahora podrán tener donde prueban las relaciones mafiosas y de las pandillas que operan en la zona y que son muy peligrosas para cualquier desempeño ya que el poder de esos grupos es enorme y su control abarca muchas regiones, zonas y pasos hacia México.

Por ello, las labores de inteligencia deben ser importantes para ir configurado una nueva formación de los cuadros de vigilancia en la región, de otra forma, solamente se verán grandes conflictos y mucha violencia…