Compartir

Por: Sócrates A. Campos Lemus

Que conste…son reflexiones…!

Anteriormente, en los viejos tiempos del priismo se jugaba un proceso en las relaciones con Estados Unidos:

Por un lado cuando, las cosas se ponían difíciles en México y las fuerzas de la izquierda apretaban las confrontaciones, nos decían que de seguir en esa postura no tendrían los gringos menor empacho en realizar una invasión al país, de tal suerte era esa la jugada que mantenía una relación de apoyo a los países del tercer mundo y una política de no intervención y de libre autodeterminación.

Pero cuando los gringos apretaban de más, el mismo gobierno, usando a los partidos de izquierda, alentaban las protestas anti norteamericanas para decir que si no le aflojan o apoyaban, las cosas se podían salir de curso. Algunos estudios decían que eso era la política “bonapartista” que, sin duda, dio resultados por años.

México mantuvo esa postura con la que en América Latina nos consideraban un país referente y líder en esas relaciones con los norteamericanos. Pero llegó el neoliberalismo y no solamente vendimos los recursos y los bienes públicos y concentramos las ventas de todo y las compras de todo a los Estados Unidos y nos convertimos en dependientes totales hasta con los alimentos, olvidando que un pueblo que depende de otro país en alimentos es un pueblo débil.

En esos tiempos, como los de ahora que al final estamos en una “guerra fría” , hasta el momento convertida en guerra económica, los norteamericanos nos usan como el calzón de prostituta y nos traen de arriba para abajo con chantajes tales que no pueden imponer a China, Corea y a otros países y allá, no pueden presionar, porque el conflicto migraría a la guerra violenta y no estarían internamente, los gringos, aprobando tal política, pero si puede imponernos a los mexicanos por esa dependencia, lo que ellos quieran y obligarnos a adoptar otras políticas porque ellos alegan, y no sin falta de sentido, que las caravanas de migrantes que pasan por México son manipulados por grupos organizados de traficantes de drogas, armas y participan, casi la mayoría de ellos, como miembros reales de las organizaciones del narcotráfico o de las bandas que controlan la región Centroamericana y , la verdad sea dicha, no es que pretendamos imponer una visión contraria al apoyo de los migrantes y de los grupos vulnerables, pero no hemos tenido el cuidado de mantener un control real de quiénes pasan por nuestro territorio y, hasta el momento, desconocemos los grupos que ya se ampliaron a México y se integran con los grupos del narcotráfico en todo el país en sus diferentes grupos de narco delincuentes y controladores del tráfico de armas y de gente.

Es más, en algunos sitios, ya se ven y notan los grupos compactos de hondureños, guatemaltecos o salvadoreños que se han incrustado en las colonias proletarias en todo el país y se van ligando con los grupos de colombianos y venezolanos que ya tienen una integración y organización incluso de préstamos y financiamientos a los grupos delictivos del  país y, como hemos explicado muchas veces, después de los pactos y negociaciones de paz realizadas en Guatemala, y El Salvador y Nicaragua los grupos de la guerrilla y los paramilitares ocultaron muchas armas y ahora las están sacando para venderlas en México y otros sitios de conflicto o simplemente armar a sus propios grupos, donde además operan ya con un organizado sistema financiero como el “Gota a Gota” y estos mismos fomentan a los grupos del cobro de piso que es en realidad otro impuesto de los grupos delictivos a la población civil y de ahí la violencia y la impunidad que se nota ahora en todas partes incluyendo a la CDMX, donde las autoridades dicen que no tienen personal suficiente para vigilar y reconocen que el amplio mercado en la Capital permite la integración de todas las bandas delictivas que ya operan en el país y aquí.

De ahí la violencia, la inseguridad, los secuestros lo chantajes, el cobro de piso que llega  a profesionistas como los médicos en las zonas marginadas o a los comerciantes y a los empresarios.

Entender que no es solo permitir el paso de migrantes sino también tener su control y viaje, es vital, ya que no sabemos cuántos han pasado y menos cuántos se han quedado en territorio nacional porque tienen las relaciones y cuentan con los apoyos de los grupos delictivos de tal suerte que la violencia no para y la inseguridad aumenta.

Hablaba la Secretaria de Gobernación que México tenía una capacidad de emplear hasta un millón de migrantes, pero cuando vemos las colas que se hacen en el inicio de la construcción de la Refinería de Dos Bocas donde miles de tabasqueños hacen colas de más de cinco kilómetros para conseguir chamba, que vemos que el asunto está muy difícil y que existe desocupación real en todo el país lo cual causa mucha desesperación, se permea a los grupos políticos y generan conflictos internos cuando mayor unidad requeriríamos para confrontar las amenazas del presidente gringo.

En verdad que rogamos porque se logre una negociación. Por lo pronto, ya se nos disparó el precio del dólar que dicen puede llegar hasta los 29 pesos y esto es mala señal ya que los capitales golondrinos de los ricos mexicanos comenzarán a salir del país y la violencia , alentada por los grupos de oposición, podrían provocar una mayor crisis y debilidad.

Así que si el gobierno piensa que con perdones y buenas intenciones y ruegos los gringos cambiarán cuando nos tienen en sus manos, pues andamos mal, porque ahora nos aprietan, pero después, nos hacen garras…