Compartir

-Desangelada jornada electoral

-Partidos y candidatos no “prendieron”

-Irresponsabilidad de insaculados

Por Mario Díaz

mariodiaz27@prodigy.net.mx

PALACIO desde Matamoros, Tam.

LA votación en las primeras dos horas después del cierre de las casillas electorales, orientaba a la mayoría de los candidatos a diputados del Partido Acción Nacional en Tamaulipas como los triunfadores en la contienda. En consecuencia, la causa albiazul daba como seguro la retención del poder legislativo.

En Puebla se daba como seguro ganador de la gubernatura a MIGUEL BARBOSA, mientras que JAIME BONILLA se perfilaba como el próximo gobernador de Baja California, ambos abanderados por el Movimiento de Regeneración Nacional.

Sin embargo, en la esquina noreste mexicana la jornada electoral habrá de pasar a la historia como una de las más desangeladas, derivado de la escasa votación que se registró en las urnas receptoras instaladas en este puerto fronterizo. Se estima que la participación ciudadana apenas superó el 30 por ciento del padrón electoral.

Ni candidatos ni partidos políticos lograron generar entusiasmo en esta elección intermedia para elegir a la nueva legislatura tamaulipeca.

Si bien es cierto que el cómputo validó el triunfo de quienes captaron mayor número de sufragios en las casillas electorales, también es una verdad de a kilo que los ganadores llegan a ese cargo sin el aval de la mayoría del padrón de votantes.

Desde esa perspectiva, no es aventurado afirmar que el abstencionismo fue el real ganador del proceso eleccionario que terminó con la jornada comicial dominical, siempre y cuando que la decisión ciudadana no se traslade a los tribunales.

Además, fue evidente la irresponsabilidad de ciudadanos insaculados al no acudir o llegar tarde a sus respectivas casillas, así como deficiencia en la capacitación por parte de la autoridad electoral.

No es de extrañarse la apatía de los electores en procesos eleccionarios intermedios. Sin embargo, en la competencia de hoy domingo, la frialdad fue aún más notoria.

Mucho tendrán que analizar los distintos partidos políticos acerca de ese proceder ciudadano, toda vez que es más que evidente que sus estrategias de campaña y el proselitismo de sus abanderados no lograron entusiasmar a quienes poseen una credencial para votar.

Ni hablar.

Y hasta la próxima.