Clara definición de lo que es populismo

Por su trascendental importancia,  aquí les reproduzco lo que puede considerarse como valiosa aportación para normar opinión sobre el manido tema del populismo que se da aquí en México y en otras partes del mundo. Le recomiendo que lo lea y usted decidirá.

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Por: Daniel Butruille                                                                                                                  

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Ya que el término populismo está tan de moda bajo todas las latitudes y en todos los entornos políticos del planeta, es útil preguntarse qué es realmente el populismo.

Para algunos, es una especie de alabanza para quien respeta la voluntad del pueblo, pero en forma general, se usa de forma despectiva, para no decir negativa y hasta insultante. Suele ser el caso en México.

El fin de semana pasado en Filadelfia, durante la reunión de la Asociación Americana de Economistas, plantearon la pregunta a diferentes expertos, con el enfoque: “Efectos económicos del Populismo”. La respuesta más valiosa vino, no de un economista, sino de un politólogo chileno, de nombre Rovira Kaltwasser, de la Universidad Diego Portales en Chile.

Según él, un populista es quien cree que la sociedad está dividida entre el pueblo puro y la elite corrupta. El juicio moral es parte de la definición. Los populistas identifican de manera explícita las masas con la pureza y las elites con la corrupción. Dentro de las creencias populistas, la política debe expresar la voluntad del pueblo, y el líder debe canalizar y expresar la voluntad popular.

El riesgo de deriva autocrática es real, ya que cualquier freno a la voluntad del pueblo es percibido cómo un obstáculo molesto; esto puede incluir la justicia y la legislación (¡al diablo con las instituciones!).

Todavía de acuerdo con Rovira Kaltwasser, el populismo tiene dos contrincantes: el elitismo (caso en México del PRIAN) y el pluralismo. Los pluralistas son partidarios de la democracia, pero rechazan la idea populista que existe “una sola” voluntad del pueblo. Los pluralistas reconocen los diferentes intereses y no aceptan que alguien hable en nombre de las masas (¿será el Frente por México?).

El populismo por sí solo, no tiene mucha fuerza ideológica, por lo tanto requiere aliarse con otra ideología para agarrar fuerza.

El populismo socialista identifica el pueblo con los pobres; es un populismo con alcances y metas económicas (claramente, caso AMLO). Esta visión del populismo es eminentemente latinoamericana.

El populismo de derecha identifica el pueblo con los ciudadanos arraigados por nacimiento, es un populismo más étnico. Es el populismo de Trump.

El populismo no deriva siempre de condiciones económicas negativas, como lo demuestra el Partido del Pueblo en Suiza, ni de victorias electorales, como lo demuestra el Partido Independiente del Reino Unido que fue capaz de forzar el Brexit, sin tener un solo diputado en la Cámara de diputados inglesa.

Otros exponentes del encuentro de Filadelfia, mostraron otras expresiones del populismo, particularmente para interpretar el populismo del ex pre candidato Bernie Sanders (populismo socialista) en Estados Unidos y de Marine Le Pen (populismo étnico) en Francia.

Finalmente, Raghuram Rajan, ex gobernador del Banco Central de la India, intentó explicar el crecimiento continuo del populismo por la profunda inconformidad de la población en general, en contra de las elites, al notar que después de la última crisis bancaria mundial, ningún banquero fue a dar a la cárcel, ni ningún economista fue capaz de arrancar una verdadera recuperación económica (¿alguna coincidencia con el escepticismo del combate  a la corrupción en México?).

Después de analizar esto, nos daremos cuenta que hay de populismo a populismo, y que denunciarlo requiere entender qué se pretende denunciar y no solamente discursos incendiarios y sectarios, insultantes y despectivos.

Concluye el autor del análisis de esta reunión (Peter Coy, publicado en Bloomberg): “la moraleja no enunciada de esta sesión muy académica, es que no es muy divertido ser parte de las masas olvidadas, pero que puede resultar bastante divertido ser el que habla en su nombre”….

¿Cómo supo? ¡Mago! a de ser consejero de ¡“ya sabe quién”!