Dios los hace y la silla los junta

Por Ángel Álvaro Peña
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Alma Grande

Cuando el enemigo es invencible, buenos son los insultos. Las descalificaciones provienen de la desesperación del contrincante por no poder vencer al enemigo.

Así lo hizo mucho tiempo Javier Duarte contra Miguel Ángel Yunes Linares, al ver que estaba arriba en las encuestas y que no se podía evitar su triunfo. Para este tipo de trabajos el ex gobernador utilizó a Alberto Silva Ramos, su fiel escudero y con suficientes contactos en los medios como para lograr el descrédito de Yunes Linares, antes, durante y después de su campaña de proselitismo.

Desde diferentes tribunas Javier Duarte, vía Alberto Silva y a través de los medios, se habló mal de la familia del actual gobernador, argumentando una serie de calificativos que nunca mostraron pruebas de ser ciertos. Sin juicio de por medio, algunos periódicos tomaron la imagen de Yunes como si fuera una piñata en tiempo de posadas. No lo dejaban un sólo día de criticar.

Yunes llegó al poder y los medios incondicionales o comprados por Silva Ramos, callaron.

Ahora, luego de un año de gobierno, Miguel Ángel Yunes elevado a la gubernatura por el PRD y el PAN, sigue la misma estrategia de sus enemigos. Con el pretexto de anunciar su primer informe de gobierno coloca espectaculares donde él mismo aparece junto a Javier Duarte, quien porta un antifaz que lo señala como ladrón.

En un juego de descréditos que denotan impotencia por no poder hacer algo más que escarnio del enemigo a vencer.

Yunes aseguró en su campaña meter a la cárcel a Javier Duarte, el ex gobernador está detenido, pero no es juzgado y puede que sólo alcance una pena menor con la que pueda salir bajo fianza.

Sus abogados están trabajando intensamente para lograrlo y las leyes son laxas tratándose de un funcionario público priista. Al ver esto, Yunes Linares, demuestra que la campaña en los medios de hace poco más de un año, le dolió y le afectó.

Los medios locales aseguran que una campaña como la presentada por Miguel Ángel Yunes no se diseña de la noche a la mañana. Es verdad que Yunes Linares trabajó arduamente por presentar carpetas contra Javier Duarte, su esposa y sus cómplices. Duarte está detenido sin sentencia, sus cómplices gozan de fuero y su esposa es considerada prófuga de la justicia.

Las carpetas que abrió la Fiscalía de Veracruz, cuyo contenido es producto de la investigación del actual gobernador y su equipo, no fueron aceptadas al cien por ciento, a grado tal que hace días un juez federal ordenó a la Fiscalía de Veracruz acudir a la Ciudad de México para cuestionar al ex gobernador, lo que se toma como un triunfo de Duarte ante las acusaciones que se hacen a nivel estatal contra su persona.

El delito que más pesa sobre las espaldas de Duarte es el de lavado de dinero, sin que queden atrás otros por peculado, pero las pruebas son calificadas de endebles por el juez federal que lleva el caso en la Ciudad de México.

Estas condiciones obligan al gobernador a echar mano de la estrategia que ya había adoptado el propio Duarte: hablar en los medios mal del ex gobernador, su familia, su esposa, sus cómplices, sin que esto pueda influir, en términos reales, en el proceso legal al que está sometido el ex gobernador.

Por su parte, los abogados defensores de Duarte seguramente solicitarán el retiro de dichos espectaculares, alquilados con el dinero de los veracruzanos, que con motivo del primer informe de gobierno se muestran públicamente.

En México el nuevo sistema de justicia señala que nadie es culpable hasta que se demuestre y como Duarte está sometido a un juicio que puede durar años, la inocencia es su actual situación legal, de tal manera que las acusaciones de Yunes no pasan de ser simples chismes, sin sustento.

Los medios han sido utilizados como tribunales y no siempre hay eco ni influencia en las leyes, porque los procesos legales tienen sus propios procedimientos y sus tiempos, de tal suerte que la tarea de Yunes Linares es infructuosa. Pero el poder hace cómplices involuntarios a los antagónicos y en esta guerra de insultos y especulaciones, pareciera que es la silla del gobernador la que tiene la enfermedad del chisme y como todo gobernador en la actualidad del país, Yunes Linares no permite sugerencia ni asesoría, considera que su proceder es el correcto, aunque regularmente lo haga con mucha pasión y poco entendimiento.

Yunes ha tomado la actitud de un ermitaño cuando se trata de pelear. Considera no sólo que toda la razón le asiste, sino que su proyecto de lucha es invencible y el mejor que en este momento pueda haber en la entidad contra el ex gobernador.

El simple hecho de aparecer en el mismo espectacular al lado de su antecesor, los hace similares, o iguales, los junta el tiempo y el espacio real, pero también los une el espectacular que alquiló a lo largo y ancho del territorio veracruzano.

Esto aunado de memes y chistes telefónicos dirigidos a los ciudadanos del estado y del país entero.

En lugar de ponderar los logros de su administración, reduce su actividad a una acción policiaca, y diluye lo poco o mucho que haya realizado en cuanto a obra pública y programas en favor de la sociedad. Su actividad de gobierno está centrada en perseguir delincuentes y no en gobernar para los veracruzanos. Es decir, gobierna más por venganza que por convicción y su obsesión no es el beneficio social sino ver en la cárcel a todos los familiares y descendientes de Javier Duarte y sus cómplices.

Hablar mal de la familia de un político puede crear más dudas sobre quien lo escribe que contra quien va dirigido, pero esto no lo saben ni Yunes Linares ni sus asesores en imagen, que consideraron que la descalificación y el insulto eran el mejor camino para hacerse de clientela electoral y llevar de nuevo a su partido a la gubernatura en las elecciones que se llevarán a cabo en siete meses. 

PEGA Y CORRE. - Como una muestra más de que el Frente Ciudadano es una decisión desesperada de los partidos que lo conforman, está el hecho de que el PRD anuncia la desaparición de su Comité Ejecutivo Municipal en el puerto de Veracruz, debido a la baja votación que obtuvo en los comicios el 4 de junio. Por ello deben reestructurar sus organismos políticos, sobre todo donde carecen de representatividad.