Enrico Caruso, figura central de la ópera en el mundo

Ciudad de México.- Enrico Caruso, uno de los cantantes de ópera más estimados de la historia y quien fue uno de los primeros en documentar su voz en grabaciones de gramófono, nació en la ciudad de Nápoles, Italia, el 25 de febrero de 1873.

De acuerdo con información biográfica de los sitios “britannica.com” y “buscabiografias.com”, nació en el seno de una familia humilde, siendo el tercero de siete hijos, recibió la instrucción primaria de su madre y desde pequeño fue evidente su natural talento musical.

Por eso, después de trabajar en un taller mecánico, por las tardes cantaba en cafés y parroquias de su ciudad; a los nueve años de edad se incorporó a un grupo coral, y su primera lección musical formal la recibió a los 18 años, con Guglielmo Vergine.

Su madre murió cuando Enrico tenía 15 años y su padre se volvió a casar, y, de acuerdo con “buscabiografias.com”, su primera acción profesional ocurrió en la Catedral de Caserta, el 2 de febrero de 1895, cuando interpretó “La Traviata” y “Rigoletto”. Sin embargo, según ambas fuentes, su debut oficial como cantante de ópera la realizó en 1894, en el Teatro Nuevo de Nápoles, donde participó en la obra “L'Amico Francesco”, de Mario Morelli. Su carrera fue meteórica los siguientes cuatro años.

Entonces se le pidió interpretar el papel de “Loris”, en “Fedora”, de Umberto Giordano, en Milán, y la sensación generada le abrió las puertas de teatros de Moscú, San Petersburgo y Buenos Aires, teniendo su debut en La Scala de Milán en 1900.

No obstante, indica la información de “britannica.com”, tras recibir una crítica opuesta en Nápoles, en la obra “El elíxir de amor”, “juró no volver a cantar” en esa ciudad, “y mantuvo su palabra”.

En su repertorio brillaban los personajes masculinos de las piezas “Adriana Lecouvreur”, “Germania” y “La fanciulla del Oeste”, así como “Le Maschere” y “El elíxir de amor” para La Scala de Milán. Pero el reconocimiento mundial le llegó en 1902 al participar en “La Bohéme”, en Monte Carlo, y en “Rigoletto”, en el Covent Garden de Londres, última obra con la que hizo su primera aparición en el Metropolitan Opera House de Nueva York, el 23 de noviembre de 1903.

En este último escenario abrió las temporadas de ópera por los siguientes 17 años, a través de 36 papeles en total, teniendo su última aparición fue como “Eleazar”, en “La Juive”, el 20 de diciembre de 1920.

En enero siguiente sufrió una fuerte afección en la garganta, lo que le obligó a suspender la gira que realizaba para ser intervenido quirúrgicamente de urgencia, de lo que con salió adelante con dificultades.

El 2 de agosto siguiente Enrico Caruso falleció en Nápoles de pleuritis. Datos de ambas fuentes lo ubican como el cantante de ópera mejor pagado de su época, uno de los primeros intérpretes que grabó para fonógrafo, lo que le dio más realce mundial, y dejó unas 200 grabaciones, muchas de las cuales siguen siendo publicadas.

Conforme a “buscabiografias.com”, en 1987 recibió de manera póstuma un Grammy de parte de la National Academy of Recording Arts and Sciences.

NOTIMEX, CANDELERO, 30-07-17.