Manifestación del Silencio del 68

Por: Sócrates A. Campos Lemus

Que conste…son reflexiones….!

Estudiantes universitarios en lucha contra el porrismo, determinan parar el 13 de septiembre, el 26 de septiembre y el 2 de octubre, mientras  en Tepito  sube el tono de las protestas bajo el grito de: “ser de Tepito no es delito” y  en mi casa,  de fiesta, el 8 celebramos el cumpleaños de mi hija Tania Helene, el 13 celebraremos el mío y el 14 el de Karisma Akal y entregaremos premios por la Asociación Nacional de Locutores de México que preside Rosalía Buaum.

Es increíble pero a los 50 años del 68 muchos son los recuerdos que nos llegan por todos lados. Ese día, 13 de septiembre de 1968, sin duda, se dio la manifestación más numerosa y más impactante. Miles y miles de jóvenes callados, en total silencio como respuesta a las agresiones verbales y reales del presidente Díaz Ordaz, quién nos acusaba de gritones y sin sentido, al llegar a la altura del diario Excélsior enviamos a comprar en la librería El Caballito unas Constituciones, pequeños libritos amarillos que no se veían y de pronto, vimos a un par de ancianos, mujer y hombre, levantar la mano haciendo la V de la victoria y les preguntamos qué querían decir y nos explicaron que eran ingleses y que esa era la señal de la V de la victoria y ahí se levantaron las manos con la V en todo el movimiento.

Al llegar las primeras columnas al Zócalo muchos llorábamos y gritábamos de alegría. Esto mostraba que al final de cuentas las intenciones de Díaz Ordaz de parar el movimiento no daban resultado, ya que el día 10, el Rector Barros Sierra, declaraba que deberíamos retornar a clases, porque al final de cuentas la mayoría de los puntos del pliego petitorio ya “estaban contestados por el señor presidente” y, en el Consejo Nacional de Huelga, se determina que se negociaría con los representantes y en un diálogo público que se venía manejando en todas las escuelas.

Por esa razón, cuando en la manifestación del 27 de agosto, algunos malamadres me acusan de que yo propuse el diálogo en el Zócalo, pues están locos, porque los gritos de “Zócalo, Zócalo, Zócalo” salían de los manifestantes, sobre todo, cuando en el discurso preparado por una Comisión, se mencionaba que se solicitaba el diálogo público en un lugar como Bellas Artes o el Estadio Olímpico y la gente gritaba “Zócalo”.

Lo que hice, después de  consultar a algunos compañeros que estábamos en el camión y veíamos la forma en que la gente golpeaba las puertas de Palacio Nacional y se montaban en los balcones, fue tomar la votación para discutirse posteriormente en las escuelas y, por ello, continué como representante de Economía en el CNH. El plantón lo hicieron sin el consentimiento del CNH, sino por acuerdo de su Comité de Lucha los estudiantes de la Facultad de Leyes, y cuando montaron sus carpas se les unieron cientos de manifestantes hasta que los desalojaron. La realidad es que muchas acusaciones se deben a que un grupo de “dirigentes” ya tenían relaciones con Echeverría y Corona del Rosal, y cuando nos invitaban a participar en sus pláticas en lo “oscurito”, les contestábamos que llevaran la solicitud al seno del CNH y entonces se convirtieron en mis peores enemigos.

Pero aquí estoy, con la frente en alto y aclarando lo que se deba aclarar. Lo curioso es que muchos de esos dirigentes jamás han dicho, con valentía, que la traición que se nos puso como celada y masacre en Tlatelolco fue después de negociar con los representantes del Presidente: Andrés Caso Lombardo y Jorge de la Vega Domínguez en casa del Rector y que nuestros negociadores salieron el día 1 y 2 de Octubre, señalando que ya estaban los acuerdos para parar el movimiento y regresar a clases, que se nos permitía hacer el mitin en Tlatelolco para informar a las bases estudiantiles el fin del movimiento y la creación de las seis Comisiones para negociar los seis puntos del Pliego Petitorio y ese era el acuerdo. No creo que nos hayan mentido, porque también ellos llegaron como corderitos a la trampa tendida por el Estado Mayor Presidencial con el acuerdo del Presidente y la colaboración de Martínez Manaotou, Corona del Rosal, Echeverría y las policías represivas del gobierno de la capital y de la DFS, pero eso lo ocultan como si fueran a ocultar el desfloramiento de sus hermanas, porque no quieren decir la verdad y acusar a los verdaderos asesinos y traidores del acuerdo con los estudiantes.

Si el Rector el día 10 de septiembre llamaba a que dejáramos el movimiento y nadie le hizo caso, es porque las respuestas del presidente Díaz Ordaz no marcaban un acuerdo ni una negociación, sino, la amenaza de la represión que al final generó con la masacre del 2 de Octubre. Más se encabronó el Presidente porque la respuesta a él y al Rector se daba con una gran manifestación en silencio el día 13 de septiembre y con el grito de la Independencia dado el día 15 en la UNAM por Heberto Castillo.

Por eso entendemos que la división cundió por medio de las intrigas y las mentiras para buscar culpables entre las víctimas y dejar a un lado a los verdaderos chacales que nos asesinaron y traicionaron desde la Presidencia de la República, el Estado Mayor Presidencial que actuaba como un grupo de sicarios desde los ataques a la Vocacional 7 y la Prevocacional cuatro días antes.

Pero en fin, la historia está ahí y no se podrá cambiar por mucho que sigan difamando a otros que, solamente, fuimos las víctimas y los presos en Lecumberri por 2 años 8 meses y sacados al exilio.

Los recuerdos son vitales y no hay más que a los 73 años decir la verdad, no andar con las pendejadas de siempre y conservar a los verdaderos amigos…aunque no sean Subsecretarios.