Peña Nieto traicionado y abandonado

Por: Sócrates A. Campos Lemus

Que conste…son reflexiones…!

(“En este pueblo me encontré dos minas: una de plata y oro, y otra de pendejos”. En los tiempos políticos se da uno cuenta que hay muchos enanos morales que gozan de altos puestos.)

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En unos años estuvieron muchos en la desgracia, “los olvidados”, el infeliciaje nacional. Hoy, muchos ricos, muy ricos, se sienten “los amenazados” y es cierto, cuando las élites están en peligro es cuando el país se quiebra y las élites desaparecen. Otro es el país que emerge y sus élites se confunden. Madero era hijo de hacendados, Carranza había sido Senador del porfiriato. pero Obregón era agricultor, Calles maestro, pues Villa y Zapata, imagínese…”

“--Pero todos eran hombres POLÍTICOS, así los letrados como los ignorantes. Es decir, querían el poder para transforma al país. Y lo hicieron. Se creó una sociedad moderna, industrial, con grandes rezagos sociales, también es cierto, rezagos que mal que bien hemos tratado de enmendar, Pero ahora, mi  señor don Abelardo Holguín…”

“—Ahora no vienen los revolucionarios. Vienen los criminales…los narcos…las pirujas que los acompañan…los guaruras…y como siempre, los funcionarios con cuentas de origen inexplicable en Suiza.”

“Toda una raza de gente viciosa, gente de una vulgaridad inconcebible, señor, gente sin clase, no son gente del pueblo, ni clase media, ni clase nada: son los lumpen engrandecidos por el crimen, son los robachicos de la sociedad, los arribistas más siniestros, crueles y avorazados, sin ideal alguno, listos para asesinar, explotar, corromper”

Carlos Fuentes: “Adán en Edén”.

No sé si será cierto eso de que Enrique Peña Nieto no es afecto a la lectura, pero por lo que hemos visto solamente se dejó guiar por los momentos, pero no pensó ni el ayer ni en el mañana, y así, a mi parecer, se dejó envolver como muchos políticos pobres de ideas y de valores, faltos de ideología y de teoría, por una burbuja de “cuates”, de peligrosos burócratas con alma de esclavos y ambiciones de tiranos, de esos cortesanos del, “sí señor” quienes engañándolo, hacían finalmente lo que ellos querían para ganar puestos y poder, y por tanto, dinero.

De pronto, de un día para el otro, muchos de los cortesanos que le rodearon, se llenaron de contratos, de recursos sacados de los fondos públicos, de concesiones que donaron o vendieron a otros y al mejor postor, y por esa razón se habla de que, por ejemplo, Aurelio Nuño, un cortesano alegrete y vivaracho que hacía sonreír con sus “ocurrencias al Tlatoani”, lo convenció para hacer tarugadas, y se creyó aquello de que “el poder se usa y no se comparte y que el que parte y comparte se queda con la mayor parte”, y así, le dieron vuelco a las buenas intenciones del cambio con los buenos negocios que hicieron  en un grupo selecto de hamponcetes y villanos, de oportunistas y lacayos.

Por ello ahora se sabe que es obra de Aurelio, el “reformador de la educación” quien convenció al Presidente, de que para tener el poder absoluto, lo primero que debería de hacer era alejarse de los grupos financieros, empresariales y comerciales, y así les imponían y no negociaban, y así repartían entre sus cuates los contratos y las obras, las compras de materiales, los préstamos y los adeudos, y así, fueron empinando al país, porque los que sabían las corruptelas y los desmanes en la administración pública y las filtraban a los medios eran, nada menos que los grandes empresarios que conversaban con sus colegas extranjeros, porque entre iguales se tienen confianza y se platican lo que se hace con los puercos políticos, y para limpiarse, ellos, hablan de que los verdaderos corruptos son los funcionarios y políticos.

Y así se fueron conociendo los contratos con las empresas extranjeras, los arreglos para los financiamientos de campaña, las fugas de recursos a un grupo selecto de hampones que se decían gobernadores y que saquearon a su gusto los fondos públicos con el cuento de que, el Presidente, se los debía, y así, lo dejaron empinado y se dieron los escándalos que afectaban a su familia, pues la gente, de pronto, conocía de corruptelas y negocios como nunca antes se tenían como ciertos.

En eso contribuyó también la pugna, por el encanto y su influencia en el poder con el Presidente, que en todo le hacía caso, del “virrey Videgaray”, de tal suerte que en un país nacionalista, con serios problemas con los Estados Unidos antes de tomar posesión, Trump, es traído como Pro Cónsul a México y recibido como rey y potentado, para que faltara a las normas elementales de la buena vecindad y amenazara de que pagaríamos el MURO, y de ahí no lo sacamos, y le damos cada vez más los traseros, y le tenemos miedo, y no le respondemos ante la indignación de los mexicanos y por la violencia que se ejerce en contra de nuestros niños, y los funcionarios y políticos, se encuentran callados, también, cagados, y en su silencio  muestran su terror y horror a todo lo que les saben los cuerpos de inteligencia de los gringos que pueden ser conocidos por los mexicanos para que se les entierre de una buena vez y para siempre.

Por eso, estamos como estamos, y el Presidente, solitario, abandonado y traicionado por sus lacayos que ahora, dicen, que ellos solamente recibían instrucciones y las cumplían.

El poder absoluto implica la responsabilidad total, y Peña, desde hoy, es un proscrito… gracias a su traidor equipo.