Insurrección y Paz, empiezan en el estómago

Por: Sócrates A. Campos Lemus

Que conste…son reflexiones…!

(Merecido homenaje a Lila Downs, la extraordinaria cantante oaxaqueña, al plasmar su pintura en el Salón Tenampa de Plaza Garibaldi, CDMX. ¡Felicitaciones! Eso es saber reconocer a una cantante de verdad que no anda en las grillas para hacerse notar).

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Y ya que hablamos de mitos, trataremos el generado por el Presidente al señalar que la autosuficiencia alimentaria es uno de ellos, pues está por verse, sobre todo cuando se pretende ocultar la enorme dependencia alimentaria que tenemos en el país, gracias a las torpes políticas en el sector agropecuario.

Para que muchos empresarios y políticos tengan el negocio de la compra-venta  de alimentos para el país, tendremos que decir que dependemos en un 50% del exterior, y es lógico que el negocio es enorme y de ahí, desde el manejo de la CONASUPO, en su momento, los políticos del Estado de México saben que la gran fortuna, el profesor Hank, salió de las importaciones de alimentos al país. Y bueno, ellos tienen el negocio, y que los miembros del infeliciaje nacional se mueran de hambre, y todavía con eso que hacen, no quieren que les mentemos la madre.

De acuerdo con los datos de la FAO, México, compra del extranjero un 43% de los alimentos que consumimos por lo que nos hemos convertido en el segundo país importador de comida, después de Japón, y como hemos señalado, un Presidente no puede ser todólogo y menos cuando no tiene la preparación sobre temas económicos, y más, cuando poco es lo que puede leer.

La FAO, nos dice que cuando menos un país debe producir el 75% de los alimentos que consume para no estar en la dependencia de los gringos como es nuestro caso. Recordemos que la paz social y las insurrecciones empiezan en los estómagos, más cuando los alimentos son caros y escasos, pero con tal de no dejar la chiche del presupuesto y los negocios que se realizan con los dineros públicos, a los políticos les vale un comino el que las gentes se mueran de hambre y la sufran día a día.

Muchas son las tesis y posturas cuando se habla del “68 mexicano”; algunos creen que es la base para la democratización del país y me pregunto: ¿Cuál democracia, cuando todo se controla con dinero nuestro y los partidos son una mafia que cumple con lo que les ordenan desde la cúpula del poder?

La realidad es que la reforma operada por López Portillo y el maestro Reyes Heroles, solamente fue una forma de cooptar a los “revoltosos” y al darles los puestos con presupuestos, vimos que de inmediato la “izquierda” se transformó en varios grupitos que se reparten los puestos y los presupuestos, pero jamás plantearon una lucha ideológica, sino una lucha de intereses, demagogia y oportunismo.

Si bien sabemos que las “izquierdas”, desde hace años, eran controladas, y por ello sus dirigentes se van convirtiendo en hombres adinerados y ricos, que se codean con los hombres del poder a los que sirven, porque jamás han servido a las gentes del pueblo. La reforma política se les dio como una forma de control, para que no salieran a protestar, y como decía Porfirio Díaz: “Ese gallo quiere maíz”, y así los fueron maiceando y, ahora, son cómodos pequeño burgueses que se la pasan en los cafés para juntarse con los que hacen sus transas o alientan sus negocios.

Así surgieron desde los tiempos de Echeverría “los intelectuales orgánicos”, los que señalaban que eran mejor Echeverría que daba paso a los chilenos perseguidos para ocultar las chingas que daba a los guerrilleros en Guerrero, Oaxaca, Puebla, Hidalgo, Chihuahua, Durango, Sonora, Sinaloa, Morelos y otras partes de México. Esos “intelectuales” tuvieron espacio en los medios de comunicación, se les dieron presupuestos para revistas y documentales, se les permitió entrar a las cadenas de televisión y de radio y así, domesticados, escribían para dar una imagen “revolucionaria” y democrática a los hombres del poder, mientras a los que en verdad luchaban con las armas o sin ellas, eran masacrados.

Esos “intelectuales” les acusaban de “provocadores”, para justificar los puestos y presupuestos que recibían y con los cuales se llenaron de dinero y de ambiciones, como lo muestran en la actualidad. Son los que escriben y hablan de acuerdo a lo que les pagan… pero eso sí, son “intelectuales”, no dicen que al servicio del régimen, sino como simples “intelectuales” y de vez en cuando, critican a los hombres del poder y por supuesto que, no hablan del Presidente, ¡no que va!...se les acaba el hueso.

Hoy, dentro de universidades, agencias de comunicación, empresas que hablan de la imagen y del poder y hacen los discursos para los demagogos, andan esos “intelectuales”, y claro, van a los cafés caros a los restaurantes lujosos a reunirse con los políticos del momento,… para ver que les dan o qué sacan… y hay la llevan, engañando a los demás…