Líder o caudillo…

Por: Sócrates A. Campos Lemus

Que conste…son reflexiones….!

En la actualidad muchos no entendemos las diferencias que existen entre  LIDER y CAUDILLO, en su libro “PERFILES DE GRANDEZA”, el maestro José Elías Romero Apis, gran conocedor del alma, de la historia y de la realidad en la política, como pensador, de los que pocos hay en el país y que en verdad lo amen, que no se dejaron seducir por las ideas implantadas por la tecno burocracia ni por los tecnócratas formados en el extranjero, nos dice: “En palabras muy esquemáticas, el líder nos invita. El caudillo nos lleva. El caudillo nos mueve a que hagamos algo. El líder nos invita. El caudillo nos lleva. El líder nos muestra y nos descubre nuestras facultades y nuestras posibilidades. El caudillo nos presta y nos instala las que no tenemos.”

“Por eso, el caudillo puede llevarnos hasta donde nosotros no llegaríamos solos”

“Esa ausencia temporal de personajes de gran formato es cíclica y, desde luego, transitoria en la historia de los pueblos. Pero mientras ella pasa, nos amenaza con la sensación de un vacío que amaga a la credibilidad de las propias instituciones. Así, por ejemplo, por el funcionamiento subliminal de la mente, cuando vemos que el actor es malo, pensamos que la televisión es mala. Cuando vemos que el maestro, el sacerdote o el político no entienden nuestras ideas o nuestros requerimientos, pensamos que los discapacitados son la universidad, la iglesia o el partido político. Y cuando vemos que el Presidente no sirve, pensamos que la inservible es la Presidencia de la República. Repito que esos son ejemplos”

“Pero, lo real es que esa forma de funcionamiento de la psique trasciende en crisis política. Porque la pérdida de la fe en el gobernante es interina. Tan provisional como lo es el periodo del mandato. El poder es transitorio. Más transitorio mientras mejor instalada esté la democracia. Pero las instituciones son permanentes. Construir su credibilidad lleva años -a veces siglos- y el paso de varias generaciones. Su difuminación no es tan transitoria, y por lo mismo, es mucho más peligrosa”. Y, a lo mejor es bueno distinguir en hombres grandes por sus ideas y por su liderazgo y valor, de los hombres grandotes, que al paso del tiempo se convierten en enanos, o de aquellos enanos que parecían grandotes hasta que se achicaron a su verdadero valor y tamaño.

Creo que los tiempos nos indicarían que a lo mejor, un buen hombre como José Antonio Meade, está mejor formado, puede entender mucho de números y de gráficas, pero no entiende suficientemente de las cosas del pueblo y, los tiempos de hoy, requieren más sentimiento popular para evitar que las cosas se desborden. Yo no tengo duda de la enorme capacidad de Meade, él solo puede resolver los planteamientos de muchos problemas, pero no se trata de los tiempos de las eficiencias sino de los tiempos de la sensibilidad, y no se trata que se engañe a los demás, sino el que las mayorías sientan que a los que brindan su confianza son los que interpretan lo que ellos quieren decir y, mientras Meade no entienda esto, poco o nada podrá avanzar y creo que ya estoy lo suficientemente viejo para entender esto y brindarlo a mis amigos que están con él, pero creo que las estrategias de campaña y los acuerdos de los publicistas son buenos en una etapa, pero no para convencer.

El que debe convencer como líder o caudillo es el candidato, no sus asesores y sus compañeros de partido. Si él no convence no vence, esa es la realidad, y a veces, entender que convenciendo tampoco se vence, porque la fuerza de los intereses es tal que pueden eliminar al líder o al caudillo y provocar un estado de violencia y de intranquilidad.

Los tiempos electorales generaron en México una polarización de fuerzas, se desataron los diablos y los rencores, los odios y los resentimientos, no es culpa de los actores políticos que contienden. Es una fuerza que se genera porque se pierden expectativas y los “cambios” generaron esperanzas que no llegaron, al contrario, parece ser que todo se hizo para empeorar más la situación de los jodidos y alegrar las cuentas de los ricos muy ricos en el país que son los que, hoy en día, en vez de apoyar al candidato que mejor les ha brindado oportunidades y apoyos para su crecimiento, lo traicionan, y solicitan al Presidente que lo convenza o simplemente lo baje de la contienda para que ellos apoyen a riqui ricón que es un pelele que tiene ambiciones y ganas de ser muy pero muy rico, y no hay mejor camino para convencer y controlar a los ambiciosos que darles dinero que, como alpiste siguen a la jaula, y ahí, esos ricos se sentirán seguros pero no libres ni confiados porque su lucha no es de dinero sino de intereses de clase, y los jodidos son millones ,y esos no los quieren ni respetan sino que los odian y los detestan.

Ese grupo de “empresarios enriquecidos gracias a las concesiones del gobierno y de las transas y alianzas para no pagar impuestos, son los que ahora, en realidad, representa una gran traición a su candidato natural: Meade, y ellos tuvieron su tiempo para protestar y se esperaron para ver cómo van las apuestas, y por esa razón también llegaron con Carlos Slim para proponerle que fuera el candidato para derrotar a AMLO, y como don Carlos sí sabe de política y de invertir bien, pues les dijo que NO, y los deja esperando con su miedo para ver qué sucederá.

Los ricos entienden de dinero, de inversiones, pero no entienden de política, por ello siempre han tenido inversiones en todos los partidos, para protegerse, solo que hoy, parece que no invirtieron lo suficiente…