El 68: Hagamos el amor y no la guerra

Por: Sócrates A. Campos Lemus

Que conste…son reflexiones…!

Sin duda, una de las muchas consecuencias del 68, ha sido el despertar de miles y miles de jóvenes que se sentían hermanados en causas comunes. Las demandas en naciones  como Alemania o Polonia eran sentidas en el país y, para muchos dogmáticos que sintieron que se rompían todas las estructuras, incluso en Polonia, con las protestas de democracia y libertad en contra de los manejos impuestos por el “socialismo”, representaban acciones contrarrevolucionarias, ya que emanaban, decían, de las acciones de los cerdos capitalistas.

Así, el comportamiento de los miembros de los Partidos Comunistas, dogmáticos y perversos, no podían entender que esos cambios eran la conclusión de la lucha de millones de jóvenes en el mundo, donde se demandaba cambiar todas las estructuras que limitaban la libertad, sin entender que la libertad no solo es una ilusión sino una causa con fines claros y que requiere una enorme organización, y lo que menos teníamos en el 68 era organización real. Teníamos, eso sí, el espíritu de lucha y de hacer cada uno algo para participar en la rebelión estudiantil, de tal suerte que cada grupo emitía sus propios volantes o decidía qué pintas hacer y dónde. Cada uno sabía dónde y con quién se acompañaba para hacer las acciones de los Comités de Información que se veían en la calle o en los barrios y, decían, cada uno lo que se le pegaba la gana.

La organización real no la entendían muchos de los dogmáticos comunistas ni aquellos que tenían algunas determinaciones de acuerdo a las concepciones de los pequeños burgueses en el gobierno, y es que todo el movimiento en México emana desde el día 26 de julio de 1968, con la operación natural que se copia en la Escuela Superior de Economía donde se establece el PRIMER COMITÉ DE LUCHA, que eliminaba a los Comités Ejecutivos de las Sociedades de Alumnos y establecía la idea de que los REPRESENTANTES DE LA ESCUELA , no dirigentes, eran los nombrados por cada Asamblea, teniendo el derecho de eliminar o cambiar a cada uno de ellos, de acuerdo como la misma Asamblea General lo determinara y diera las instrucciones de qué hacer y cómo participar.

Recordemos que las organizaciones tradicionales estaban ligadas a las estructuras de control político del gobierno por medio de las direcciones, las rectorías, o como en el caso del IPN, se manejaban desde el control de la Sección 9 del SNTE que operaba el ingeniero Jesús Robles Martínez desde el centro del Banco de Obras Públicas, y él manejaba a los grupos de las Sociedades de Alumnos, de los porros y del patrocinio y también a los grupos magisteriales. Pero cuando esa nueva estructura rompe todas las anteriores, por supuesto, que no sabían cómo actuar, ya que los jóvenes que entraban a la dirigencia por medio de la Asamblea y eran miembros del Comité de Lucha de cada escuela ,ya no recibía una consigna, sino la instrucción  de la masa estudiantil, y es por ello que era muy difícil conciliar a los grupos ya que cada escuela reaccionaba de acuerdo a su experiencia o a la represión que sufrían en la misma o sus brigadistas y no estaban confiando en ninguna organización política como lo pretendían algunos miembros del PCM o de los mismos Priístas o los miembros de los partidos patitos y paleros como el PPS donde sus máximos dirigentes establecían que, como no podía ingresar a las dirigencias estudiantiles éstas estaban manipuladas y controladas por la CIA, dejando a un lado que, en realidad, la CIA, había generado esa primera acción de guerra controlada que al final de cuentas se les sale del control a los dos agentes más importantes de esa Central, como lo eran Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría que operaban desde hacía rato con los apodos de Litempo 1 y 2, dentro de la concepción de lo que era la guerra fría, y menos lo podían entender, cuando en Estados Unidos sus jóvenes se rebelaban en contra de la discriminación y de las guerras como la de Vietnam, donde miles de ellos perdían la vida y reclamaban a su país y gobierno que dejara esa agresión en otros lados, y reclamaban la paz que coincidía con reclamos como la de los cubanos o los mismo mexicanos en el respeto a la autodeterminación de los pueblos y el derecho a que cada uno a  que se gobernara como eligiera su mayoría, que al final de cuentas es lo que se puede decir es la democracia.

Ahí se encontraron dos visiones: la de la dictadura del proletariado que operaban los grupos y simpatizantes de los comunistas y lo que reclamaban los jóvenes en general que era de los cambios con un sentido distinto a lo que veíamos operar en muchos países.

Por ello, cuando se insurreccionaron los jóvenes de Polonia y muchos de nosotros nos manifestamos públicamente en favor de sus reclamos, los viejos y dogmáticos comunistas se espantaron y declararon una guerra sucia y sorda en contra de muchos de nosotros… y ya platicaremos cómo se desarrolla el movimiento estudiantil con la visión del POLITECNICO y la Normal…