Más violencia por la narco politica

Por: Sócrates A. Campos Lemus

¡Que conste…son reflexiones…!

Ahora nos enfrascamos, en los tiempos de la violencia callejera, el estallido de la violencia real que se olfatea en el país.

Por ejemplo, es curioso que desde que se habla de la violencia política, de pronto, aparecen los sicarios del narcotráfico y queman camiones que llevan materiales al nuevo aeropuerto de la ciudad de México y se dice que, además del alto consumo de combustibles robados en las unidades que dan servicio a esas instalaciones, se ha desatado la venta de drogas que son consumidas por talacheros y camioneros en las largas jornadas de trabajo. Y como si esto fuera poco, aparecen los grupos que cobran “derecho de piso”, y cuando los camioneros resisten pues les comienzan a quemar sus camiones y, la autoridad, pues en la lela.

En la población de Arcelia, Guerrero, un grupo armado  se apoderó de dos tiendas de El Surtidor y convocó a los ciudadanos a saquearlos, y todo porque los dueños se negaron a seguir pagando el “derecho de piso”  al grupo de delincuentes de LA FAMILIA, dirigido por JONNY HURTADO OLASCOAGA, el “mojarro”, que tiene el control de esa región.      

Este criminal hecho se registró el pasado domingo 29 de abril a las 7 de la mañana ante la mirada de los militares, policías estatales y agentes federales que nada hicieron para impedir que la gente saqueara las tiendas que abrieron los mafiosos.

Después de cuatro horas, después de terminado el saqueo, decidieron actuar las “fuerzas del orden”. Así en Arcelia como en Ciudad Altamirano los mafiosos hacen lo que quieren y las autoridades no hacen nada para evitarlo. En tales condiciones, los ciudadanos por miedo respetan más “las leyes mafiosas” que las Leyes del Estado.

Y se advierte que en muchas partes del país, esto ya se considera normal y hasta beneficioso para la gente jodida, ya que se les permite soltar su resentimiento, robando saqueando las casas o negocios de los riquillos de sus pueblos.

Así, en tales condiciones, esos grupos, ahora, operan en los procesos electorales para imponer directamente o con acciones combinadas de los partidos políticos a sus Presidentes Municipales y van abarcando inmensas zonas para controlar las explotaciones mineras a sangre y fuego, las explotaciones forestales, el comercio, las siembras y el tráfico de drogas, y ellos tienen el control político de acuerdo con la fuerza y violencia de sus grupos de sicarios, es decir, aprovecharon el descontento en contra de los caciques tradicionales que operan los partidos políticos en las regiones, y los sustituyen, por medio de la fuerza en su organización, y para ello, operan con los bancos, los comerciantes,  empresarios y políticos en muchas regiones.

En muchos lados operan con total impunidad porque los mismos políticos les permiten hacerlo con el cuento de que ellos “limpiarán la zona de comunistas y de acelerados que luchan en favor de sus tierras o buscando la justicia social” ,y como este tipo de acciones paramilitares en esa región de Guerrero, les sirvió para destruir a los grupos guerrilleros de Genero Vázquez Rojas y de Lucio Cabañas, se generalizaron las acciones de la llamada guerra sucia y de las operaciones de la Brigada Blanca, y ellos, dejaron operar a los sembradores de marihuana y amapola con el fin de tener a los grupos que denunciaban o asesinaban a los luchadores sociales de la zona que querían eliminar a los caciques y bandoleros.

Así, bajo la protección de policías y caciques en muchas zonas, se les permitió operar a los huachicoleros que ahora tienen bajo su control regiones  y operan con grupos de sicarios y distribuidores de drogas en las zonas marginadas y empobrecidas, y aplican su “ley”, operando con los ciudadanos jodidos que les sirven de brigadistas de choque en contra de cualquier autoridad o cualquier grupo que pretenda hacer cambios que beneficien a la sociedad, y los linchamientos o las acciones en contra de las autoridades se dan con movilizaciones ciudadanas controladas por ellos y que mantienen la zona limpia de posibles opositores, en todo esto hay, por supuesto, una liga muy sólida de corrupción y sociedades entre delincuentes, policías, políticos, comerciantes y banqueros, que son los que generan el lavado de dinero en esas regiones, donde los nuevos caciques son los malandrines del narcotráfico que eliminan a los viejos caciques de pueblo, al final, los que siempre se joden son los pobres, porque ellos pagan los platos rotos de la inseguridad, de la pobreza, la corrupción y la política que los explota y no los ayuda.