En política, el rico invierte y el pobre pelea

Por: Sócrates A. Campos Lemus

Que conste…son reflexiones….!

Mientras el nazifacista de Ricardo Anaya anda en campaña retando a todo el mundo como si fuéramos idiotas y diciendo que si no fuera candidato votaría por Margarita Zavala , en Europa se abren investigaciones contra algunos de sus cuates, socios o cómplices por lavado de dinero que  llega hasta él.

Hace unos días comentábamos con algunos amigos sobre los “resultados del debate, embate o debacle” y todos coincidimos en que no se puede determinar a cual irle; solamente se puede precisar el grado de violencia que han generado entre sus huestes con un dogmatismo increíble y una violencia inimaginable.

Las clases ricas están divididas y nos comentan que lo están porque en los dos sexenios anteriores, en el reparto de las obras, de los puestos y de los presupuestos, solamente se beneficiaron a los ligados a esos grupos, por lo que ahora, en el sector de la minería hay una enorme división entre los Larrea y otros nuevos explotadores de minas, como Diódoro Carrasco, ligado a los grupos de especuladores financieros que se han apoderado de Oaxaca y Puebla, con el famoso Napoleón, -“napito” para los cuates- que ahora van al lado de AMLO.

Es cierto, los grupos empresariales no supieron repartirse el botín de los bienes y los fondos públicos para hacer sus negocios privados, y ahora entendieron que hay que INVERTIRLE  a las campañas, y así se van confrontando y llegan a una crisis de credibilidad y de intereses entre ellos.

La clase media anda en la pendeja, creyendo que efectivamente nos llegarán los tiempos de Venezuela y que el diablo y sus acólitos invadirán sus propiedades y les quitarán sus pequeña casas que siguen pagando después de treinta años, y no se dan cuenta que el verdadero infierno lo estamos viviendo en los momentos actuales.

El infeliciaje está definido en su mayoría, pero algunos grupos no entiende que hay que definirse por alguno de “los suspirantes”, nos caigan bien o nos caigan mal, pero la verdadera fuerza de cualquier grupo se verá en la capacidad de movilizar y convocar a que la gente vote e impida con ello que se hagan los cochupos y las transas para imponer a quien los grupos de poder quieren y necesitan.

Así que si vemos las cosas imparcialmente todavía digan lo que digan, no hay nada para nadie, y se verán muchos cambios y choques en este proceso dónde, lo que es real, será el último proceso en dónde el voto pueda realizar los cambios sin violencia.

Y mientras esto sucede no nos damos cuenta que la gente en su enorme mayoría ya no cree ni en los políticos ni en los partidos. Existe una clara idea de que ser político es ser mentiroso y ratero, corrupto, saqueador, y no andan tan mal enfocados. La mayoría de los mexicanos estamos súper  encabronados y no creemos en nadie, y sabemos que la corrupción y la violencia y los saqueos los hacen los que están en el poder, aliados con los empresarios, banqueros y comerciantes que son los que, al final de cuentas, se enriquecen y guardan las riquezas de los políticos en sus empresas, y por eso de un día para otro, algunos políticos que ya no crecieron aparecen como mineros o empresarios ligados a los grandes capitalistas con los que van de la mano en todos los negocios, utilizando los bienes públicos que son de todos y los dineros y presupuestos que son para todos, en sus negocios privados, y así nos traen en joda, y con mentiras, manipulan los medios y buscan que sus inversiones en política les garanticen sus recursos e intereses. Por algo hemos sostenido que los grupos de poder que llegan desde abajo, de un buen día al otro, también se convierten en grupos de la oligarquía, como ha sucedido ahora en Nicaragua, donde los grupos de la guerrilla que llegaron al poder llegaron no para hacer los cabios, sino para sustituir a los ricos y a los oligarcas que quitaron.

Los suspirantes andan en los dimes y diretes y en las promesas y las bronqueadas, en las ocurrencias o en las jaladas, y parece que no se dan cuenta que hay más de 53 millones de mexicanos que vivimos en condiciones de pobreza, y de esos, 25 millones están en la pobreza extrema, que existen más de 7 millones de jóvenes que ni pueden estudiar porque no hay escuelas, ni pueden trabajar porque no han hay empleo y  que tenemos una real guerra civil con el cuento del combate al narcotráfico por hacerle al entreguista con los gringos, donde se matan pobres contra pobres, en la que ya se cuentan más de 250 mil asesinados, más de 32 mil desaparecidos, miles de viudas y miles de huérfanos y miles en las cárceles, mientras los gringos operan su negocio en la legalización de las drogas, y ahora las exportan en vez de importarlas, para saquear  nuestro dinero enviciando a nuestra gente.…. Pero seguimos en la pendeja, y nos dejamos...