El pasto seco y la lumbre cerca

Por: Sócrates A. Campos Lemus

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Que conste…son reflexiones…!

Hace algunos meses comentaba sobre la forma de operar de la policía del Estado de México. Nos trasladábamos con mi hija de 17 años y mi hijo de 18 hacia Tequisquiapan y viajábamos por el periférico y a la altura de las Torres de Satélite se me emparejó un carro Tsuru blanco sin placas cuyos conductores vestían de civil y venían revisando la camioneta y siguiendo nuestra ruta hablando por radios, así que conducía respetando todas las reglas de tránsito para no darles pretexto alguno. Atrás, venía una patrulla del Edomex con policías y venía muy atenta a lo que hacía y casi al llegar a la salida para tomar la autopista para Querétaro, se me emparejó la patrulla y me sacó del carril y me obligó a desviarme debajo de un puente y alejado del tránsito normal, acusándonos que traíamos “placas de fuera” y que no podíamos circular, por lo que nos tenían que remitir al corralón y que la multa cuando menos era de ocho mil pesos. Y los otros, vestidos de civil, se acercaron y daban vueltas viendo a mi hija y revisando el interior. Uno de ellos me dijo que todo tenía arreglo si me caía yo con ocho mil pesos para dejar las cosas como estaban, así que comencé a regatear y no me dejaron ir hasta que me sacaron cuatro mil pesos.

Me advertían que no llamara por teléfono y las amenazas veladas de la detención, así que opté muy a mi pesar y mi bolsillo a darles el dinero, y después de esto cínicamente le pedían a mi hijo que apuntara la CLAVE por si otra patrulla me detenía más adelante…y la lógica es que, en día domingo, ellos saben que no hay oficinas y no hay forma de comunicarse con amigos para que lo ayuden y por supuesto el carrito blanco no traía placas y la patrulla la estacionaran en tal forma que se le podían ver sus números ni tomar fotos para saber los datos, y la agresión de cuatro policías uniformados y tres de civil era mucha para oponer resistencia y esperar alguna reacción violenta o agresiva de esos “agentes de  la ley”.

Por supuesto se dedican a cazar a vehículos con placas foráneas para joderlos, sabiendo que no hay de otra, o le caes con la mordida o te joden, y hasta te pueden colocar armas o drogas para joderte bien, “y háganle como quieran”… para eso son la ley, para chingar, y digan lo que digan, las cosas siguen en iguales condiciones, desfavorables para los ciudadanos.

Es muy cierto que los índices de violencia policiaca en el Estado de México son de pavor y el gobernador “podrá decir misa con siete padres y jurar por su santa madrecita” que cambian las cosas y la policía mejorará, pero no es así, y la prueba del asunto es que llevamos acumulados más de 34 mil desaparecidos y esos no desaparecen por arte de magia, y solamente lo pueden hacer los grupos mafiosos o los crimínales incrustados en las policías.

Hoy ese escándalo estuvo focalizado en la desaparición del jovencito de 17 años Marco Antonio Sánchez Flores que fuera detenido en la Ciudad de México por cuatro policías, y curiosamente, en la zona en donde lo detuvieron no “funcionaban las cámaras de seguridad” ¿y quién mejor que los policías para saber cuáles cámaras sirven y cuáles no?...¡pues ellos!...sosteniendo que ellos “lo dejaron libre cuadras adelante por petición de una gente”, claro, así como así, seguro después de joderle su teléfono celular y sus documentos y el poco dinero que llevaba, y nos resulta ilógico que por una petición de alguien” lo dejaron ir, y no saben dónde está… hasta que lo encuentran en el Estado de México y ya sabemos que la relación entre policías de la capital y del Estado de México es tal para pasarse a los detenidos que no dudamos de que lo hayan drogado y por tal razón no sabe ahora ni su nombre, y ahora, los jóvenes estudiantes universitarios porque era estudiante de la Preparatoria y los jóvenes del Politécnico se comienzan a manifestar, al igual que el Rector y los grupos de  padres y de organismos nacionales e internacionales por la criminal forma de actuar de los policías generando más indignación ciudadana en pleno proceso electoral.

Seguramente, Hiram Almeida, como Secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México estará totalmente indignado porque estamos convencidos y seguros que es un hombre de bien y de clara honestidad y que después de muchos años de traer la fiesta en paz, por las ambiciones y brutalidades de un grupito de agentes de policía, todo lo logrado se viene abajo, y no quiere decir que por unos cuántos corruptos y violentos, todos los demás lo sean, pero hay indignación y encabronamiento y esto no lo puede evitar sino es aclarando lo que realmente sucedió en el caso de  Marco Antonio.

Recordemos que cuando el pasto está seco como lo está hoy en día, cualquier chispita lo puede prender y no hay forma de parar la protesta y la indignación. Así empezó el conflicto en el 68, y no vaya a ser la de malas que manos negras e interesadas en descarrilar el proceso electoral prendan la mecha para generar violencia y provocar muertes y protestas.

Recordemos que en aquellos tiempos también sin más aclaración y ante un conflicto entre una Vocacional y una escuela particular de pronto aparecieron los granaderos ingresando a los dos planteles golpeando brutalmente a los estudiantes y maestros con lo que se prendió la mecha y nadie sabe hasta el momento el nombre del responsable de tal evento y así, se inicia la violencia que marcaría la elección adelantada y la reacción para probar las fuerzas policíacas según la respuesta de la ciudadanía hasta llegar a la matanza de Tlatelolco y la elección impuesta por los intereses de la Guerra Fría. Y  ya andamos en las mismas…