Doy Gracias…

Por: Rosa María Campos

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Vencedores del tiempo

Doy gracias

Porque mi mujer, enterada de que estoy a dieta, dice: “vamos a comprar tamales para cenar”. ¿Qué tal? Pero ella está conmigo. Envejecemos juntos. 

Doy gracias

Porque mi esposo tirado como costal de papas en el sofá, ve el fut en la tele y  come  chatarra acompañada  de “cheves bien helodias” mientras yo, sudo la gota gorda cocinando y aseando la casa. Pero mi  viejo esta junto a mi después de 50 años de casados.

Doy gracias

Porque mi nieto me hace berrinches porque  trato de obligarle a que lave los platos;  pero  mi nieto no está en la calle, ni drogándose, está parado frente a  mí.

Doy gracias

Por el “desmadre” que tengo que limpiar después de una fiesta pero con ello comprobé que a mis 80 años aún tengo amigos.

Doy gracias

Porque la ropa me queda apretada, pues  tengo suficiente que comer.

Doy gracias 

Por la sombra que me sigue por todo mi jardincillo pues estoy disfrutando luz del sol y no estoy en un sanatorio o asilo.

Doy gracias

Por el escondido y lejano lugar que encontré para estacionarme Aún puedo manejar, puedo  caminar y tengo la bendición de tener un vehículo.

Doy gracias

Por el escandaloso recibo de luz que recibí. Tengo electricidad  y por supuesto televisión, refri, compu, etc.

Doy Gracias

Por la alarma del reloj despertador que suena día con día a las 6.30 de la mañana para despertarme para hacer ejercicio: ¡ESTOY VIVO!

Y finalmente, doy gracias por las llamadas telefónicas y correos que recibo me hacen entender que tengo amigos que piensan en mí como  yo en ellos.