Piropos para los viejos

Por: Rosa María Campos

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¿Quieres un piropo? ¡SI! Empecemos de inmediato a cuidar de nuestra presentación; arreglémonos, todos los días para ponernos tan guapos que quién nos mire piense que vamos a una fiesta

¿Cómo que arreglarse como si fuéramos a una fiesta?, preguntarán.

Les contesto: El estar vivos es una fiesta. Qué más fiesta que la vida, compañeros mayorcitos.

Así que el baño diario es tan indispensable como un buen corte de pelo, ropa limpia y de buen gusto. Bañaditos olemos rico y el buen gusto es gratuito. De tal manera que si lo hacemos alegremos a nuestro espejo y los ojos de los demás-

Ah, muy importante, no nos vamos a encerrar en nuestra casa, menos en la recámara. Por favor no juguemos al enclaustrado o al preso voluntario. Salgamos a la calle y al campo de paseo. "El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece”.

Declarémonos en contra de la pereza y diligencia. Amemos el ejercicio físico. Un rato de Tai Chi, una caminata razonable, Yoga….abramos ventanas, reguemos flores, contestemos el teléfono, bailamos aunque nos encontremos solos. Hagamos cualquier movimiento que nos despegue de la cama y del sillón.

Evitamos  actitudes y gestos de viejos fracasados: cabeza gacha,  espalda encorvada, pies arrastrándose: ¡No!....¡No!.....por el contrario, que la gente nos lance piropos cuando pasemos: "¡que derechito ese viejo!, ¡qué guapa la anciana!".  Recordemos que las arrugas se disimulan con una sonrisa o un buen maquillaje, pero eso de arrastrar de pies, eso sí es signo de vejez.

No seamos achacosos; prohibido quejarnos por males reales o imaginarios  porque acabaremos por creernos más viejos y enfermos. Y ¿saben que pasará?  nos harán el vacío. A la gente no le gusta oír historias de hospital. Cuando nos pregunten ¿cómo estás?, contestaremos: ¡Muy bien! ¡Mejor imposible!

Amigos mayorcitos,  cultivemos el optimismo sobre todas las cosas. “Al mal tiempo, buena cara.” Seamos positivos en los juicios, mantengamos el buen humor. Alegre el rostro, amables los ademanes. La vejez no es cuestión de años, sino un estado  de ánimo. "El corazón no envejece" . Escribió  una chicuela de más de  70 años.