Budismo

Por: Rosa María Campos

taca.campos @gmail.com

(Psicoanálisis, sin psicoanalista)

En Wat Umong, un monasterio budista del norte de Tailandia, oí por primera vez: “Soy un católico interesado en la filosofía budista. Soy judío y budista. Soy musulmán estudioso del Buda”

¿Por qué esos devotos de tal o cuál religión simpatizaban con el budismo y tomaban cursos de meditación y filosofía budista?

Me costó tiempo y libros, entender a estos viajeros espirituales que sin ser budistas seguían a Buda para convertirse en mejores personas.

Hoy el budismo, se considera el bálsamo que requiere una sociedad enferma de violencia, harta de dogmas para creer y demonios para temer. En lo personal este sistema místico científico me resulta un psicoanálisis sin psicoanalista que plantea fría, objetivamente, soluciones a los problemas humanos, sin intermediarios, lo que permite ahorrar dinero, más no tiempo y esfuerzo.

Quisiera ser budista, pero como me cuesta muchísimo  trabajo y más disciplina. Quizá en mi  próxima reencarnación pueda lograrlo y si quieren saber por qué,  lean lo que enseguida escribo.

Entre los libros que leí sobre el Buda está El Primer Sermón de Benarés, en el cuál el “Iluminado”  expone los fundamentos de su filosofía: " Las Cuatro Nobles Verdades" y " El Óctuplo Noble Camino”. Preceptos orientados a una transformación vital, más que a una propuesta especulativa:

Las Verdades:

1) La existencia humana es dolor. 

2) La causa del dolor es el deseo.

3) La extinción del deseo acaba con el dolor.

4) El camino que lleva a la extinción del deseo, y por ende a la cesación del dolor, constituye la "Óctuplo noble Camino".

¿Cómo caminar por ese noble camino?

Con un recto modo de pensar.

Recta aspiración, deseo de no hacer daño a ningún ser viviente, de emanciparse de la sensualidad, de cultivar el amor al prójimo: deseo de bien, destinado a vencer las vanas excitaciones, los inútiles deseos.

Recta palabra.

Recta acción: abstención de quitar la vida a los seres vivos, de tomar lo que no es donado; de ser adultero, mentiroso, del usar bebidas alcohólicas y de substancias estupefacientes. Recto medio de ganarse la vida: evitar ocupaciones indignas: Como vender licores, animales para el rastro, substancias tóxicas, armas homicidas y traficar con esclavos.

Recto esfuerzo de la mente despierta para oponerse al extravío intelectual que, junto con la sensualidad y la malevolencia, impiden la compresión de las augustas verdades.

Recto recuerdo: la vivacidad mental del budista está estrictamente conectada con el recto recuerdo, destinado a hacer presente el carácter temporal de la acción y sus consecuencias éticas.

Recta concentración: La observación de las precedentes normas de rectitud conduce a la recta concentración, última fase del augusto camino

Estos fueron los preceptos básicos que predicó Buda durante cuarenta y cinco años de ministerio activo, siempre con la siguiente recomendación al terminar cualquier plática sobre sus enseñanzas:

"No creas nada por la mera y supuesta autoridad de maestros, sabios o sacerdotes, ni por pertenecer a la tradición, ni por estar escritos en algún libro que los hombres llamen sagrado: acepta solo aquello que este de acuerdo con tu propia conciencia, libre razón y claro discernimiento".