Primavera China: Nian y el Dios de la Cocina

Por: Rosa María Campos

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La Buena Vida

Leyenda: En China, cuando era conocida como “Catay”,  se llamaba “Chun Jie”  a las  fiestas de  primavera, durante las cuales se organizaban  rituales para venerar a dioses y ancestros.

Estas celebraciones que obedecían a una leyenda, se identificaban como las fiestas de “Guonian”, o sobrevivencia a “Nian” feroz monstruo que iba de aldea en aldea, de casa en casa, buscando personas para comérselas y saciar su hambre.

Pero una de esas noches, “Nian”  encontró  a dos pastorcitos jugando con látigos. Al oír sus chasquidos, huyó aterrorizado y se fue a otro pueblo donde al ver  una prenda de ropa roja tendida,  sé echó a correr despavorido. Al llegar a la tercera aldea, la luz de los faroles de una casa lo deslumbró y el monstruo volvió a escapar aterrorizado.

Así fue como los aldeanos  se enteraron de que Nian le tenía miedo a los chasquidos, al color rojo y  a los faroles.  Desde entonces para ahuyentarlo y protegerse de él, en los pueblos se empezaron a tirar petardos, colgar tiras de papel rojo con dísticos y encender faroles.

Poco a poco esta prevención se convirtió  en costumbre y luego tradición  para  celebrar el comienzo del Año Nuevo Lunar.

EL DIOS DE LA COCINA

Con el tiempo, estas  celebraciones   se diversificaron,   desaparecieron pero  las más divertidas se conservaron  como la leyenda del “Dios de la Cocina”, Patrono del Hogar e informador  del Emperador de Jade,  que está en el cielo.

El “Dios de la Cocina” año con año, al terminar la  primavera, va  directito a  “chismearle”   al Emperador de Jade sobre el comportamiento de las familias de las cuáles es su Patrono para que, con esa información, el Emperador decida  sobre la   buena o mala suerte de los  hogares, durante el  resto del año.

Esta Deidad ve con fastidio que las familias, para  obtener sus favores traten de sobornarlo   arreglando mesas en su honor, le coloquen varillas de incienso en el nicho donde se eleva su imagen de papel; le pongan flores, le ofrezcan  una gran diversidad de platillos con carnes, vegetales, deliciosos pasteles y  dulces de arroz.

A esta deidad no le importan estos detalles amorosos. A él nadie lo compra;  el solo cumple la encomienda   del “alto mando”, con quién pasa  varias lunas sentado platicándole hasta el último detalle  de lo que  hicieron o  dejaron de hacer los personajes que  lo  mantienen en sus casas, como su ”Dios de la Cocina”, Patrón de su Hogar.

Por esta misma razón  muchas  familias molestas y resentidas lo desprenden de su  nicho y lo  queman. Otras le tapan la boca untándole azúcar, para que se calle y no les ponga en su contra, al Emperador de Jade, que está  en el cielo.

Felices  fiestas de Guonian.