Primavera Prehispánica

Por: Rosa María Campos

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Buena Vida

La primavera  llega con  renacimiento,  amor,  fertilidad,  prosperidad y más  dones  que recibimos  del cielo a través de esta florida, verde y  generosa  estación del año saturada de  rituales,  flores preciosas, que embriagan, fascinan.

Con respecto  a los  rituales de primavera religiosos, paganos, prehispánicos o de la Nueva Era, el investigador Bogar Escobar Hernández  opina: “la mente es poderosa ‘y cuando la gente cree  en algún ritual se siente con más vitalidad;  pero en el fondo lo que recarga son sus asideros mentales y espirituales para poder lidiar con las dificultades de la vida’”

Así que realicemos rituales  que nos ayuden   a  lidiar con  nuestra crisis: no tenemos  de dónde agarrarnos,  estamos  quebrados por la  corrupción, la inseguridad,  el alza de la gasolina,  el derrumbe de las instituciones,  la pulverización del peso etc, etc.

Escojamos, entonces,  nuestro ritual   y vayamos al Tajín, a  la Pirámide del Sol, al Cerro de las Culebras, al Macuiltépetl, al  Tepozteco,  a algún   parque, jardín o el mismito  patio de la casa para  honrar a la primavera. O hagamos lo que hacían nuestros tatas  y nanitas:

Metámonos al mar, ríos, manantiales o simplemente a  la regadera, hasta   quedar rechinando de limpiecitos. Luego nos vestimos  con ropa fresca,  multicolor  para  atraer la buena suerte y también  recemos, meditemos, cantemos, pongámonos  flores en la cabeza y bailemos descalzos  para darle la bienvenida  a la bendita primavera.