¿Autosuficientes?

Por: Rosa María Campos

taca.campos@gmail

Vencedores del Tiempo                            

A finales del siglo XX  nuestra esperanza de vida era de 60 a 70 años, hoy es de 80 a 100 años de edad, por los avances de la medicina y tecnología. Sin embargo no todos los mayorcitos somos autosuficientes y esto motiva el que seamos excluidos, postergados y considerados como una carga en nuestro núcleo familiar, sociedad, país

¿Qué hacer entonces para ser autosuficientes?

Un gerontólogo contestaría: ¡Aplique todos los días el auto cuidado!

Esto implica,  buena alimentación, consumir de 6 a 8 vasos diarios de agua. Hacer  ejercicio.  Fomentar las amistades; No vetar la sexualidad. Un matrimonio o pareja amorosa  favorece  la calidad de vida de un anciano. Y como eficaz  remedio para alejar el  Alzheimer mantenerse estudioso, creativo e  innovador. Ejemplos:

Goethe a sus 80 años concluyó Fausto. Tiziano pintó obras maestras a los 98. Toscanini dirigía orquestas a los 87, Edison trabajaba en su laboratorio hasta los 83. Benjamín Franklin contribuyó a redactar la Constitución de los Estados Unidos a los 81 años.

Otro deber para nosotros  longevos es disfrutar del ocio y la cultura. Leer libros, el periódico, escuchar música, ir al cine, ver la televisión con moderación,  asistir a  talleres,  cursos, viajes, excursiones. Regresar a  la universidad: ¡Si se puede!..

Y en lo personal me atrevo a recomendar: sembrar  hortalizas  o cultivar jardines. Trabajo sanador de  cuerpo, mente y espíritu,  por el simple hecho de permitirnos sentir y  comunicarnos con la tierra. Igual nos  beneficia recolectar vegetales, que  observar  plantas y  flores que  deleitan con sus olores y colores.

 Y a propósito les cuento,  que al  visitar Japón,  China, Corea, Vietnam  y Tailandia  siempre se  encuentran nonagenarios saludables, flexibles, sonrientes que  cultivan hortalizas y jardines.

En Oriente, hasta en el más pequeño espacio se aprovecha  para sembrar vegetales y  cultivar  jardines  maravillosos, que  logran    efectos de  profundidad, extensión infinita y distancia misteriosa.

Un  jardín oriental  se proyecta  para todas las estaciones del año, razón por la cual  sus   pabellones y galerías abiertas cuentan con  tejados  curvos,   para  protección de los  ancianos,   quienes  bajo ese resguardo refrescan su mente  al  observar la belleza de la nieve,  los capullos de los almendros y el florecimiento de los ciruelos.

Los jardines en Oriente de naturaleza cambiante, en armonía con los ritmos de las estaciones, han logrado  desde tiempos inmemorables, espacios idóneos para que los  venerables comulguen con la naturaleza, mediten, se acerquen a la divinidad. ¡FELIZ 2018….!