Menospreciar tu cuerpo es grave enfermedad

Por: Rosa María Campos

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VENCEDORES DEL TIEMPO

El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.

El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.

El estómago "arde" cuando las rabias no consiguen salir.

La diabetes "invade" cuando la soledad duele.

El cuerpo "engorda" cuando la insatisfacción aprieta.

El dolor de cabeza "deprime" cuando las dudas aumentan.

El corazón se "afloja" cuando el sentido de la vida parece terminar.

La "alergia" aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.

Las uñas se "quiebran" cuando las defensas están amenazadas.

El pecho "aprieta" cuando el orgullo esclaviza.

La presión "sube" cuando el miedo aprisiona. 

La fiebre "calienta" cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Escuche sus dolores "callados”, como hablan en su cuerpo,  y no olvide lo que escribiera el humanista Michel Montaigne: “La enfermedad más grave es el menosprecio del propio cuerpo”

Atender nuestro cuerpo es  importante a cualquier edad; más en la tercera.  Anciano feliz, anciano saludable y para logarlo recomiendan médicos alópatas, naturistas, dietistas: “Atiende tu salud evitando cualquier exceso en la alimentación que afecte tu cuerpo”.

Nuestra dieta es factor de suma importancia para la forma en que envejecemos. Los centenarios  más saludables y productivos  que  hoy existen en nuestro planeta son nativos que viven en  las  montañas del Ecuador y el Perú, igual que los Hunzas de los  Himalaya.

¿Qué tienen en común? su vida sencilla, con tres comidas al día bajas en calorías, grasas animales y de  preferencia vegetarianas. Su aporte  proteínico lo obtienen del frijol. Beben agua y vino. La mayoría de los vegetales los comen crudos, debido al mínimo acceso al combustible para cocinar, lo que tiene la ventaja de que no pierden sus nutrientes.

“La muerte entra por la boca. La alimentación de un adulto mayor determina su salud y longevidad”