Plegaria de Gandhi

Por: Rosa María Campos

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

La buena vida…

No todos los días vemos o nos enteramos de que nació un maestro espiritual. Pueden, incluso, transcurrir siglos, sin que aparezca uno solo, pero en cuanto aparecen su forma de  vida los descubre. Ellos viven en santidad  y nos enseñan, con su ejemplo, el cómo podemos vivir de la misma manera.

Gandhi fue uno ellos. El, en su lucha por la independencia de la India insistió y logró que su pueblo adoptara la “No Violencia”. Sus deseos de liberación nunca estuvieron  acompañados de odio hacia la Gran Bretaña. “Hemos de odiar el pecado, pero no al pecador”.

El mahatma (alma grande)  seguro estaba  de  que hacia un servicio a los británicos ayudándoles a portarse honradamente con la India.

El resultado fue la liberación del pueblo indio, pero no una  elevación moral de la humanidad. Entendido esto por Gandhi, antes de morir les  dijo sus  seguidores y amigos: “La humanidad  corre hacia el suicidio, si el mundo no adopta la No Violencia”  y se puso a orar:

“_Mi Señor...ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la razón.

Si me das éxito, no me quites la humildad. 

Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo.

No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso. Más bien recuérdame que el fracaso es la  experiencia que precede al triunfo.

Enséñame que perdonar es un signo de grandeza  y que la venganza es una señal de bajeza. Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.

Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar. 

¡Señor...si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!