Platillos Navideños

Por: Rosa María Campos

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La buena vida

Comer, amar y rezar, son  los rituales  más  importantes de nuestra vida. De estos tres,   la comida es ritual preferido de las fiestas decembrinas, dado que nos permite afianzar nuestros lazos familiares, establecer nuevas amistades, cerrar negocios o simplemente disfrutar plácidamente  de la  vida, rodeados de nuestros seres queridos. 

La  Cena de Navidad, para nosotros mexicanos, es un agasajo gastronómico que nos permite saborear  platillos únicos, resultado de un delicioso  sincretismo de olores,  sabores y  sazones, que provienen de la cocina prehispánica, europea, africana, libanesa, y el  guajolote  símbolo mundial de Navidad.

A propósito del guajolote, recuerdo mi niñez cuando pasaban, a principios  de Noviembre las campesinas a ofrecernos sus guajolotes. Eran las abuelas con quienes hacían el trato, pues ellas los ponían en engorda y les daban almendras a diario, para que su carne tuviera mejor sabor.

Pasaron  los años, hoy no es posible comprar los guajolotes. Desaparecieron las señoras que  los vendían. Y como las mamás antiguas desprecian a los pavos congelados de los superes, se ha sustituido al guajolote con el pollo asado, bacalao,  romeritos, tamales y hasta empanadas  de todo tipo, incluso de mirilla, camarones y  cazón.

Pero, en cuanto a bebidas, perdura la influencia inglesa del “ponch” o   ponche. Té con pasitas y ron. Al  que nosotros  mexicanizamos agregándole  tejocotes, caña,  lima,  guayaba, manzana,  cáscara de naranja  y un piquete de aguardiente.  .

Los buñuelos como postre no faltan. Ellos  provienen  de una antigua tradición de los  romanos, quienes con sus manos,  elaboraban  bolas de harina,  que al amasarlas  con los puños los, llamaron “puñuelos”. En  España, desde el siglo XIV,  se conocen a  los  buñuelos;  aquí los empezamos a comer después de colonizados pero  a nuestro estilo: rociados o remojados  con miel de piloncillo.

Las posadas,  como la colación son indispensables, durante las festividades navideñas. Las posadas, surgen ex profeso como un mecanismo de evangelización y  la colación proviene de la palabra latina collage o alimento que se les proporcionaba a los monjes durante las lecturas que el padre Prior realizaba en los conventos.

Con  el tiempo,  el concepto cambió; ahora identificamos a la colación  como los dulces, pasteles, tamales  y frutas que se regalan a los niños  en bultos o canastitas  de papel de china en  estas fechas. 

¡FELIZ NAVIDAD!