Morir es mudarse de casa

Por: Rosa María Campos

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(Vencedores del tiempo)

“La experiencia de morir es casi idéntica a la experiencia del nacimiento. Es el nacer a una forma diferente de existencia la cual puede ser probada de forma muy simple”. Afirmación  de Elisabeth Kübler-Ross  quien trabajó con  miles de pacientes terminales y estudió  20,000 casos de gente declarada clínicamente muerta que regresó a la vida, en forma natural  o reanimada.

Explica la doctora Elisabeth Kübler-Ross: “El fallecimiento del cuerpo humano es idéntico a lo que sucede cuando una mariposa emerge de su capullo”.

PRIMERA ETAPA

El capullo puede compararse al cuerpo humano, pero no es idéntico a tu ser real, sino que se trata solamente de la casa donde vives por un tiempo  y tan pronto como el capullo se encuentra en condiciones irreparables, la mariposa será liberada. Morir es mudarse de una casa a otra mucho más bella.

SEGUNDA ETAPA

En esta segunda etapa, el ser humano se alimenta de energía psíquica. Tan pronto como tu alma deja tu cuerpo, te das cuenta inmediatamente de que puedes percibir todo lo que sucede en el lugar donde falleciste.

Sin embargo, no te encuentras registrando todos estos eventos mediante tu conciencia terrena, sino con otra clase de conciencia nueva que te permite enterarte de todo lo dice,   piensan y de cómo actúan. En esta segunda etapa quién muere  también se dará cuenta de que se encuentra en perfectas condiciones.

Personas que eran ciegas: ven. Gente que no podía escuchar y hablar, habla y oye. Aquéllos de mis pacientes que sufrían de esclerosis múltiple, me comentaron llenos de alegría: ¡podían bailar!

Hicimos un experimento con gente ciega: Aquéllos que tuvieron una experiencia "fuera de su cuerpo" y regresaron, te podían  detallar qué colores y qué joyería llevabas si estabas presente en el momento.

En esta segunda también notarás que nadie muere solo.

Cuando uno deja su cuerpo físico, ya no se habla en términos de tiempo, espacio o distancia. Éstos son un fenómeno terrenal y en este sentido, uno se da cuenta de que nadie muere solo, porque el difunto es capaz de visitar a quien desee. Además, existe gente esperando por él.

Lo que la iglesia enseña a los niños pequeños sobre los ángeles de la guarda está basado en un hecho. Existen pruebas de que cada ser humano, desde su nacimiento hasta su muerte, es guiado por una entidad espiritual.

Todos tenemos un guía espiritual, creamos en ella o no. Algunos niños pequeños los conocen como "amigos imaginarios".

Una paciente mía, anciana, llegó a decirme: "Él está de nuevo aquí. Cuando era niña, él estaba siempre conmigo, pero me había olvidado completamente de que existía". Ella fallece un día después, llena de dicha sabiendo que alguien que la quiere la está esperando… En general, la gente que está esperando por nosotros en el otro lado son aquéllos quienes más nos quieren.

En los casos de niños muy pequeños, cuyos padres, abuelos y otros parientes cercanos todavía viven, son recibidos por sus ángeles de la guarda, El Niño Jesús o alguna otra figura religiosa.

Nunca he conocido ningún niño protestante que sea recibido por la Virgen María, pero  Ella ha sido percibida por muchos niños católicos. Esto no es debido a una cuestión de discriminación, sino que simplemente eres recibido por personas significativas para ti.

Antes de que salgas de tu cuerpo físico para realizar la metamorfosis hacia la  próxima forma que tendrás, pasas por una etapa totalmente impregnada con imágenes terrenas y puede ser que te encuentres flotando a través de un túnel, pasando por una gran puerta o cruzando un puente.

Después de que has atravesado este túnel, puente o puerta, te encuentras al final de él rodeado por luz.

Esta luz es más blanca que el blanco. Es muy brillante, y cada vez que te aproximas más a ella, te sientes más y más envuelto por el más grande, indescriptible e incondicional amor que te hayas podido imaginar.

Si alguien está teniendo una experiencia cercana a la muerte, le es permitido ver esta luz sólo por un breve instante. Después de esto, debe regresar. Pero cuando mueres, realmente, la conexión entre el capullo y  mariposa se rompe, ya  no es posible regresar a tu cuerpo terrenal.

Pero tú no querrías regresar a él de cualquier manera, porque después de ver la luz nadie quiere regresar. Aquí se encontrarás entendimiento sin juzgar y amor incondicional.

En esta presencia, tú sabrás que toda tu vida en la tierra no fue más que una escuela a la que tuviste que asistir para poder pasar ciertas pruebas y aprender lecciones especiales y que tan pronto como has finalizado esta escuela y aprendido tus lecciones, será permitido que regreses a casa a  que te gradúes!

Algunas personas preguntan: "¿Por qué los niños pequeños mueren?"

La respuesta es simple.

Ellos aprendieron en un período muy corto lo que uno tiene que aprender: el amor incondicional.

Si tú has aprendido y practicado esto, has aprendido la mayor lección de todas.

En esta presencia de luz, tienes que voltear a ver lo que fue de tu vida desde el primer día hasta el último y con esta visualización de tu vida has alcanzado la tercera etapa.

TERCERA ETAPA

Conocerás en detalle cada pensamiento que tuviste; recordarás cada palabra, cada acto. Esta recapitulación es sólo una pequeña parte de tu conocimiento porque en este momento también conocerás todas las consecuencias resultantes de cada uno de tus pensamientos, palabras y actos.

Dios es amor incondicional. Durante esta revisión de tu vida terrena no culparás a Dios por tu destino, sino que te darás cuenta de que tú mismo fuiste tú peor enemigo, debido a que te acusarás a ti mismo de haberte negado tantas oportunidades para crecer.

Ahora sabrás que hace mucho tiempo, cuando tu casa se quemó, tu hijo murió, tu esposo se lastimó, todas esas tragedias fueron solamente oportunidades para crecer. Para crecer en entendimiento, en amor, en todas esas cosas que tenemos que aprender.

SE DESPIDE LA DOCTORA Elisabeth Kübler-Ross:

“Mi gran deseo es transmitirte  amor  y desearte que veas tu vida tal y como es, como algo para lo que fuiste creado para aprender y trascender, y créemelo: no volverás a cuestionarte, incluso  porqué  algunas vidas son prolongadas y otras  no. 

Por último: piensa en los regalos que has  obsequiado. De todos ellos el amor incondicional y repartir bendiciones es lo más apropiado. Así que cuando las tormentas azoten tu vida recuerda aquéllas personas que ayudaste, como  el mejor  regalo que te has dado a ti mismo.”