Feminismo mal enfocado

Por: Rosa Chávez Cárdenas*

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

El feminismo de estos últimos años se volvió un rechazo a los hombres, misandria es el término, similar al machismo, la misoginia de los varones.

El gobierno municipal de Guadalajara firmó un compromiso con ONU Mujeres en 2017. Hace unos días dieron los resultados del Estudio “Diagnóstico Acoso y otras formas de violencia Sexual en el Espacio Público” y entre los indicadores el más destacado en las mujeres mayores de 15 años fueron las miradas lascivas en un 78 por ciento de las encuestadas.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la lascivia es la propensión a los deleites carnales, el deseo sexual o la lujuria sin control. La persona con lascivia mira al prójimo de manera morbosa o con intenciones sexuales.

Otro de los indicadores son los piropos groseros y las ofensas verbales sobre su cuerpo. Según las encuestadas el lugar donde se sienten más inseguras es en la calle, y en el transporte público. Sería bueno que pregunten más a fondo. Sabemos los que tratamos el abuso sexual y la violación, que el agresor casi siempre está en su familia. Las agresiones verbales, los golpes y el abuso sexual en los niños se debe a familiares cercanos.

La mujer ha ganado a través de muchos años de esfuerzo el lugar que le corresponde en la sociedad y hoy por hoy es independiente, autónoma, desempeña tareas que antes eran exclusivos de los hombres.

La mujer no es inferior, ni superior al hombre, no es indispensable competir contra ellos como a veces lo expresan. Las mujeres necesitan un buen nivel de autoestima, seguridad en sí mismas, mantener el equilibrio sin perder su femineidad. No es necesario masculinizarse para desempeñarse en su vida laboral. Las que detestan a los hombres están convencidas que no los necesitan, y puede ser que padezcan androfobia que es un trastorno clínico, igual a cualquier otra fobia, según la persona en función de su miedo; los síntomas se presentan con ansiedad, dificultad para respirar, sudoración excesiva, náuseas, temblores.

Las fobias surgen de acontecimientos externos, eventos traumáticos, violación, abuso sexual, físico, abandono, emociones reprimidas, y los indirectos las creencias de las mujeres cercanas.

Las que padecen androfobia aplican medidas para evitarlos; a pesar del temor a los hombres, llegan a casarse, igual que los hombres misóginos, la presión social es fuerte. Desde hace unos años estamos viendo un feminismo muy al estilo norteamericano, en donde parece que el hombre es enemigo de las mujeres, donde ellas son víctimas y al hombre es el agresor.

Es preocupante, en lugar de avanzar en cuanto a equidad de género, nos fuimos al otro extremo, esas campañas de la ONU, no abonan a la equidad de género. Las mujeres adultas podemos tomar conciencia, poner límites, denunciar ante un abuso sexual; es muy diferente, las niñas por miedo o amenazas en ocasiones no pueden defenderse. Tenemos que enfocarnos en instruir a los niños para que aprendan a identificar las señales de acoso, no con sobreprotección sino enseñarlas a poner límites.

Los hombres no siempre son un peligro, también hay mujeres que los acosan para obtener beneficios económicos y sexuales. Tienen razón, el peligro sí está en la calle, los delincuentes están al acecho de victimas para despojarlas de sus pertenencias y es ahí donde estamos vulnerables. El gran problema es la impunidad, la delincuencia encuentra un campo libre; en los estafadores, vendedores de ilusiones, de productos milagro, las llamadas telefónicas, los cajeros de los Bancos, hasta en los semáforos, ahí es donde necesitamos sentirnos seguros, una de las funciones a las que se debe enfocarse la autoridad, a pesar de los recursos destinados, no ha cumplido. La impunidad en nuestro país es uno de los principales problemas que nos aquejan.

www.rosachavez.com.mx

Facebook: Tratamiento Integral del Dolor y Dra. Rosa Chávez