Cambio social de 1er. y 2º. Orden

Por: Rosa Chávez Cárdenas

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Uno de los mayores desafíos para los gobiernos es el de los millones de pobres, los oprimidos y los excluidos en la sociedad.

Los sectores vulnerables son el resultado de la organización social, del alto índice de la natalidad, y la injusta distribución de la producción de bienes y servicios.

Las estrategias que se han utilizado en nuestro país han sido meramente asistencialistas y paternalistas, no resuelven los problemas de los pobres, por el contrario, se perpetúan, los mantienen en una condición de dependencia, un fenómeno de parasitosis social.

Los programas sociales cuentan con muchos recursos, que a las administraciones le han servido para desviarlos. Los pobres son utilizados como moneda de cambio y el electo presidente López Obrador ofrece incrementar la pensión a los adultos mayores y una cantidad mensual a “los Ninis”, esos que ni estudian, ni trabajan, entre otras tácticas asistencialistas.

Una de las estrategias que pueden funcionar, es aplicar recursos humanos. El cambio para que sea duradero deberá de venir de ellos mismos, con la ayuda de expertos que los organicen y los enseñen a transformar su entorno con los recursos personales y del medio ambiente que los rodea, transformando la actitud mental.

Mientras les paguen un sueldo de miseria por andar en marchas, en protestas, un salario que les sirve para la comida del día, no vamos a ver cambios sustanciales en los grupos vulnerables.

En nuestro país y en las familias necesitamos cambios de segundo orden. Esto es muy complicado, el sistema familiar y social se resiste.

En el diagnóstico de un individuo, una familia, un sistema social inmersos en un problema persistente y repetitivo, a pesar del deseo y los esfuerzos realizados para cambiar la situación, debemos preguntarnos: ¿cómo es que persiste la situación?  y ¿qué se necesita para cambiarla?

Existen dos tipos diferentes de cambio: uno que tiene lugar dentro de un determinado grupo, el que permanece sin cambio, y otro, cuya aparición cambia el sistema mismo. El cambio se llama "de primer orden", y el segundo, el que en verdad modifica el sistema: "cambio de segundo orden".

En el de “primer orden” continúa con las mismas estrategias que no cambian y no consiguen llegar al fondo del problema.

El cambio de “segundo orden” es un cambio del sistema mismo, las tácticas que se implementen logran la toma de conciencia en los integrantes del sistema, del grupo social al que pertenecen.

El cambio de segundo orden pasa por modificar las situaciones, encuentra el fondo del problema, no se queda en lo superficial.

En el de primer orden permanece en: “más de lo mismo”. En el fenómeno más de lo mismo, aplican reiteradamente la misma solución, sin obtener resultados deseables, parten de la premisa que las acciones tomadas son las correctas y van a solucionar lo que se busca modificar.

Un ejemplo de cambio de “primer orden”: Ofrecen que ya no harán fila para recoger el cheque que les otorgan mensualmente. Ahora les darán una tarjeta y les depositarán el apoyo en una cuenta de Banco. No hay cambio dos, no solucionará casi nada.

Otro ejemplo es regalar uniforme y útiles escolares. Los beneficiados son los del negocio de los útiles a precios exagerados. Entregan a los niños los útiles de muy baja calidad y  el gobernante en turno se para el cuello con el dinero de nuestros impuestos.

En cuanto a las estrategias del nuevo gobierno, se esperan cambios de segundo orden. Las expectativas ciudadanas son mayúsculas. Es necesario destruir el muro, el muro del miedo al cambio.

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